Sopa de Pollo- Inspiración asiática

File Apr 25, 12 18 32 AM

Hay ocasiones en que sabes con exactitud que cocinar y buscas los ingredientes necesarios para preparar la comida. Otras, lo que sea que hay en el refrigerador (nevera) lo determina.

 

Eso me ha estado pasando mucho últimamente.

 

Hoy, abrí el refrigerador y chequee entre los compartimentos tratando de pensar en que cocinaría para la cena, de pronto, note que en el fondo de una de las repisas había dejado olvidado algo que compre la semana pasada en el mercado – una cabeza de “Bok Choy” (conocido también como Taisai, col china, repollo chino).

 

Inmediatamente, mis pensamientos se transportaron a Asia, en donde recuerdo que lo probé por primera vez; y particularmente en Malasia, en donde seguido comí esta verdura en sopas.

 

Hace unos siete años, estaba viviendo en Singapur y un día estaba fuera de casa en la noche, ya muy tarde, y fui a un “Hawker Centre” (un lugar de comida con muchas opciones). Tenia hambre, pero como era tarde, el único lugar abierto en la sección de comida era un sitio en el que servían sopas.

 

En este tipo de lugares, el cliente elige, coloca los vegetales y carnes que desea en una bandeja, creando así su propia versión. (Para aquellos en el nuevo mundo, es similar a los sitios en donde uno elige los ingredientes de su propio sándwich, pero en sopa).

 

Vi el estante lleno de vegetales – hermosos colores vibrantes y diferentes fragancias – Enseguida, me di cuenta de que la mayoría de los productos mostrados en ese estante no me eran familiares. De hecho, eran incómodamente muy poco familiares.

 

Así que hice lo que había aprendido a lo largo de mis pocos años como viajera – un truquito que sigo aplicando de vez en cuando, cuando me encuentro en lugares poco familiares – Simplemente, pido lo mismo que pidió la persona que esta adelante de mi en la fila.

 

No estaba segura de los nombres de los ingredientes de la sopa, aun en este momento no los se, pero recuerdo que tenia colores vibrantes: verde, blanco rosado, amarillo, morado y rojo.

 

Aunque no me acuerdo de todo lo que tenia esa primera sopa, recuerdo que me gusto en un 90 por ciento.

 

Fue hasta unos meses después, que una de mis mas queridas amigas en Singapur, Anne, me enseño que era cada uno de los vegetales/carnes que estaban en el aparador. Me dijo también cuales seleccionar para hacer una sopa deliciosa. Al final de su selección, mi sopa fue excelente.

 

Viajé a través del Sureste Asiático a lo largo de muchos años. Una vez, durante una visita a Malasia, vimos a una amiga quien cocino una cena para nosotros.

 

Me asombre en descubrir que la sopa que hizo era muy familiar en sabores a lo que recordaba de aquella experiencia con mi sopa en Singapur. Tenia brotes de soya (bean sprouts), espinacas, Bok Choy, huevos cocidos, un tipo de salchicha, albóndigas de pescado, tallarines, tofu, y otros ingredientes que ahora no recuerdo.

 

Por alguna razón, el sabor mas memorable de la sopa que hizo mi amiga fue el Bok Choy.

 

Y aunque la primera vez que lo probé fue en Singapur, Bok Choy es uno de los sabores que relaciono con Malasia.

 

Así que cuando abrí el refrigerador hoy, y encontré el Bok Choy, me sentí abrazada por aquel amor y cariño que me une a la gente de Malasia, que visité tan seguido durante mi tiempo allá.

 

Malasia es un país acogedor, del que me enamore casi inmediatamente. Su gente es amable, la comida es deliciosa y el malayo (su idioma), se pronuncia muy similar al español, que es mi lengua nativa.

 

Por todo esto, termine pasando mucho tiempo ahí, haciendo muchos amigos, comiendo mucha comida… en Malasia. De hecho, los amigos que hice allá se han convertido en mi familia a lo largo de los años.

 

Vi el Bok choy, y junto a el un par de zanahorias, una raíz de jengibre y un pollo desmenuzado – en ese momento supe que los ingredientes en mi nevera, y esa memoria latente de sabores, habían decidido que prepararía para la cena.

 


 

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

(2 Personas)

3 Tazas de agua

2 Cucharas de raíz de jengibre fresco bien picadito.

2 Tallos de cebollines bien picaditos. (cebolla de cambray)

4 Tallos de Bok Choy picado (Tiras de alrededor de 3 cm de espesor)

2 Dientes de ajo

1 Cucharadita de Tahini (Pasta de sésamo) (Opcional)

½ Pechuga de Pollo

1 Zanahoria, pelada y cortada en finas tiritas

1 Paquete de Fideos de huevo (Tallarines)

Sal, al gusto

Pimienta, al gusto

Opcional: Salsa de soya y/o Sriracha (salsa picante). (Añádelo en los platos ya servidos). En lo personal me gusta con Sriracha. No me gusta con salsa de soya, porque siento que el sabor de la salsa de soya es muy fuerte y cubre todos los demás sabores del platillo

 

INSTRUCCIONES

 

Hierve el pollo en las 3 tazas de agua (o hasta que el pollo esté cubierto)

Retira el pollo para que se enfríe después de que esté cocido y desmenúzalo.

En el agua restante (que ahora es caldo de pollo), agrega el ajo, los cebollines, el jengibre y el Tahini, lleva a punto de ebullición.

Reduce el fuego a medio-bajo, tapa la olla y deja cocinar por 10 minutos.

En una olla separada, hierve agua para los tallarines/ fideos de huevo y cocínalos.

Pasados los 10 minutos, destapa la sopa. Agrega sal y pimienta.

Prueba. (Agrega más sal y pimienta si es necesario)

Retira la sopa del calor y cuidadosamente, usa un colador para retirar los pedacitos de jengibre, el ajo y la cebolla, dejando solo el caldo. Si te gustan los trozos de jengibre, ajo y cebolla verde en la sopa, puedes saltarte este paso con libertad y continuar con el resto de las instrucciones.

Después de colar el caldo, añade las zanahorias y Bok Choy.

Transferir los tallarines/fideos de huevo ya cocidos de su olla a la olla de sopa y dejar cocer a fuego lento 5 minutos.

La intención es cocer la sopa en esta ultima etapa para fusionar los sabores, pero no por mucho tiempo para que el Bok Choy no pierda sus propiedades crujientes, y su color verde vibrante.

Prueba. Si se necesita mas sal y pimienta, agrega.

Sirve la sopa en el tazón y agrega el pollo desmenuzado.

Añade Sriracha a un plato de sopa para añadir más sabor.

 

Nota: Si quieres cocinar esta receta con tofu. Sofríe los trocitos de tofu en un sartén hasta que esté dorado por todos los lados, agrega al caldo después de que lo colaste, y cocina durante 5 minutos, antes de añadir Bok Choy. Después de añadirlo, cocina a fuego lento 5 minutos más.

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Asia-inspired Chicken Soup

Sometimes you know exactly what you want to cook and you get the right ingredients for that meal. Other times, the contents of your refrigerator dictate what your next meal will be.

That’s been happening to me quite a bit lately.

Today, I opened up my refrigerator door and browsed up and down the shelves wondering what would be our next dinner, and I took notice of something on the bottom shelf that I had nearly forgotten I had purchased a week earlier – a head of Bok Choy.

Immediately, my thoughts were transported to Asia, where I first tasted Bok Choy; and Malaysia in particular, where I would often eat the leafy-green in soups.

About seven years ago, I was living in Singapore and was out late one night at a Hawker Centre – or food court. I was hungry and, because it was late, there was only one restaurant opened at the food court. And they served only soup.

At this particular facility, patrons would choose their vegetables and meat, and a soup would be created to their taste (for those in the West, this premise is much like a sandwich shop, but with soup).

I looked down at the array of vegetables on display – the beautiful bright colors and fragrances – and saw a lot of items with which I was very unfamiliar. Uncomfortably unfamiliar.

So I did what I had learned to do in my few years as a world traveler – It’s a little trick I will still do from time-to-time, when I find myself in unfamiliar surroundings – I simply ordered the same thing as the person ahead of me. J

I wasn’t sure at the time, and I’m still unsure, of the names of each of the ingredients, but I can remember the soup I ordered was brightly colored with green, white, pink, yellow, purple and red contents.

And though I cannot recall everything my first soup had in it, I do remember that it was about 90 percent delicious.

It was months later that one of my dearest friends in Singapore, Anne, taught me what each of the vegetables and others items on display were. She showed me how to successfully order a great soup. And my soup orders grew tastier.

For several years I traveled throughout Southeast Asia. During a visit to Malaysia, I was visiting a friend who decided to cook a meal for me.

I was slightly dumbfounded to discover that the soup she made was extremely similar in flavors I remembered from my first soup experience in Singapore. It had Bean Sprouts, Spinach, Bok Choy, boiled eggs, sausage, noodles, fish balls, tofu, and a lot of other items that escape my memory at the moment.

And for some reason, in my friend’s soup, the flavor that stood out to me the most was the Bok Choy.

Even though I first tried it in Singapore, Bok Choy is a flavor I relate to Malaysia.

So when I opened my refrigerator today and found the Bok Choy, I got an overwhelming feeling of love and goodness that reminded me of the Malaysian people that I so often encountered during my time there.

Malaysia is an extremely welcoming country that I fell in love with almost right away. The people are friendly, the food is delightful, and the Malay language has pronunciations that are very similar to Spanish, my native tongue.

Albeit to say, I ended up spending lots of time, gaining lots of friends, and eating lots of food, in Malaysia. Actually, the friends I have there have become like family to me over the years.

As my eyes shifted from the Bok Choy, I spotted carrots, ginger root, shredded chicken – and I knew that the fridge’s ingredients and my flashing memories had just decided for me what was for dinner.


 

Asia-inspired chicken noodle soup

(2 People)

3 cups water

2 Tbsp finely chopped Fresh Ginger Root

2 Stalks chopped Green Onion

4 Leaves chopped (about ½ inch) Bok Choy

2 Cloves Garlic (whole)

1 tsp Tahini (optional)

½ chicken breast

1 Carrot, peeled and cut into fine strips

Egg Noodles

Salt, to taste

Pepper, to taste

Optional: Soy sauce and/or Sriracha (add in individual bowl). I personally like Sriracha, but not soy sauce. I thought soy sauce was overpowering to the dish.

 

  • Boil chicken in 3 cups of water (or until chicken is covered)
  • Remove chicken to cool after it is cooked through, and then shred chicken.
  • In remaining water (which is now chicken stock), add garlic, green onion, ginger and tahini and bring to boil.
  • Reduce heat to medium-low, cover pot, and allow to cook for 10 minutes.
  • In separate pot, boil egg noodles in water
  • Uncover soup after 10 minutes has passed and add salt and pepper.
  • Taste. (Add more salt and pepper if needed)
  • Remove soup from heat and carefully strain to remove ginger, garlic and onion. This step will reduce your soup to a stock. If you like chunks of ginger, garlic and green onion, feel free to skip the straining step.
  • After straining, add carrots and Bok Choy.
  • Transfer cooked egg noodles from its pot to the pot of soup and allow to simmer 5 minutes.

You want to cook it, but not too long. If it’s cooked too long, the Bok Choy will lose its vibrant green color, flavor and crisp.

  • Taste. If salt and pepper is needed, add.
  • Ladle soup into bowl and add shredded chicken.

Add Sriracha to bowl of soup for added deliciousness.

Note: if you desire to use tofu, sauté the tofu until golden brown and add to broth after straining and cook 5 minutes, before adding Bok Choy and simmer 5 more minutes.

Tacos Dorados (Taquitos)

During the Easter season in most Latin American countries, many people refrain from eating meat. The month leading up to Easter is the Catholic season of Lent – and most Latin American countries have deep rooted Catholic backgrounds.

This is a time when lots of seafood is consumed.

Growing up, though, my family wasn’t Catholic. So during the Lent season, we were one of the only families around that was eating meat regularly. (Also, my mom didn’t like cooking seafood because of the lingering fishy scent.)

Last week, as I was thinking about Lent and seafood, and the fact that my family continued eating meats throughout the season, I was reminded of a time I was served some of the best fish soup I’ve ever eaten.

Before you get your hopes too high, I’ll tell you that this post is not about that delicious soup – though I am going to track down that recipe for a later date. Now, in Mexico we eat tacos dorados with soup, much like in many places soups are served with sandwiches or loaves of bread. Today’s post is about that delectable, crispy bite of comfort that’s often served with a soup and can stand alone just as well – Tacos Dorados.

It was a few weeks before Easter in the early 2000’s when a college classmate and friend looked over at me and said, “Hey, let’s get a group together and go to Acapulco.”

So, naturally, as I am full of spontaneity I said, “Yeah! That would be fun. Let’s do it!”

Within 24 hours, a group of five of us were on our way from Mexico City to Acapulco – about a 4-5 hour drive. In the group were my friend and his brother and sister, and my brother and me.

We had family friends that owned a house in Acapulco, and were away on a vacation of their own, who said we could use their house during our stay, so we were prepared for a non-expensive miniature beach vacation among friends.

The only expenses we would incur would be food and gasoline.

Then, on our way to Acapulco, I remembered that I had a friend who lived right outside of the city – in El Coloso. This friend, Eli (pronounced Eh-lee), would eventually become my best friend, traveling companion, and maid of honor. (In fact, we always talk about how, in that time, we never thought we’d be living in a Malaysian jungle together, or getting a free flight to Hawaii together, or getting lost together in different parts of the planet.)

I messaged her, and she replied telling me she would be in class on the day of our arrival.

Once we arrived in Acapulco and reached one of the most known beaches, we looked around and were all, frankly, quite disappointed. That’s when I decided to call Eli, who had just finished her college classes for the day.

Eli brought us away from the touristic areas and to the most beautiful local beaches with golden sands and crystal clear water nestled in between two mountain peaks. Needless to say, we were excited to find such a lovely area, and we decided that is where would continue our vacation the following morning.

That next day, Eli’s mother – Mama Berna – sent, with her daughter, some fish soup and tacos dorados for us to enjoy on the beach.

I grabbed a taco and poured some soup in a container and tasted both. As expected, the taco was perfection, but the soup surprised me with its delicate and intrinsic flavors.

Usually, fish soup is strong – it’s aftertaste and smell overpowers

This soup, however, was not that. The fish wasn’t soggy. It’s consistency was pure. The vegetables had a nice fish taste, but didn’t lose their vegetable essence.

I remember thinking a hot soup would not be good for a day at the beach, but it was actually light and refreshing and perfect for a beach day.

Seriously, I will get that recipe and make it for this blog one day.

Maybe the reason I thought the food was so good that day was because Mama Berna did not know us – we were just friends of her daughter – and she went out of her way to show us such love and hospitality.

Mama Berna really became someone very special to me that day – even without knowing her until later. She made that food with love and gave it to us without asking for anything in return.

That day changed all my thoughts on fish. It made me more open to seafood – as my mother didn’t cook seafood and we didn’t live in an area where seafood was fresh and readily available.

My little brother, Jorge, on the other hand, was not as open to anything seafood. He refused to taste the soup and missed out on a real delight. He didn’t care about the soup. So we didn’t care about him.

“Whatever,” I said. “Just eat sand.”

So we ate. We finished the soup and turned toward that heaping plate of about 50 Tacos Dorados, which I had already enjoyed eating one earlier, with my soup.

They were gone.

Jorge had eaten the entire plate of Tacos Dorados.

Still, to this day, when I think of Tacos Dorados, I think of what they probably would have tasted like after that delicious fish soup. And in my dear brother, this is one of his favorite dishes.

All that said, this is a great Mexican dish to enjoy with friends and family, especially with little ones who like to eat with their hands!

 

Enjoy!


 

TACOS DORADOS

The biggest issue of Tacos Dorados is that you must have access to corn tortillas, or at least MASECA corn flour.

Either purchase corn tortillas from your local grocer, or follow the instructions to make tortillas on the package of MaSeCa. I like to make my own tortillas, which is pretty easy.

 

— To make corn tortillas, add water to MASECA corn flour (use amount directed on package) and salt; then knead. Roll into balls and flatten to thin-ness of a tortilla. Place on dry skillet on medium heat and cook both sides. —

 

The tacos, traditionally, are filled with cooked shredded chicken, beef, or boiled and seasoned potatoes.

DIRECTIONS:

  • Heat tortilla in microwave or stovetop, remove from heat, and place line of meat/potatoes in the middle of the tortilla.
  • Take one edge of the tortilla and reach toward the protein, and pull it toward the edge as you roll the tortilla tightly – Be careful not to spill out any of the meat/potatoes.
  • Once rolled, seal the end with a toothpick. The toothpick keeps the taco closed once placed in the hot oil. Use more than one toothpick if necessary.
  • Place oil (vegetable oil, canola oil, etc.) in a pan and bring to medium-high heat.
  • Place tacos into hot oil and fry until golden and crispy on all sides. If you have a fryer, this process is much easier.
  • Put the tacos on a platter with napkins or paper towels underneath to allow excess oil to drain.

At this point, once cooled, remove toothpicks and the Tacos Dorados are ready to be consumed. You can eat them alone as a snack, with a soup, or as a meal topped with lettuce, tomatoes, cheese, sour cream, avocados, salsa and whatever else your heart desires.

Tacos dorados (Taquitos)

File Apr 18, 1 35 50 PM

Durante la época de Pascua en la mayoría de los países latinoamericanos, muchas personas se abstienen de comer carne. El mes previo a la Pascua (Semana Santa), es la temporada católica de Cuaresma – y la mayoría de los países latinoamericanos tienen profundas raíces católicas.

 

En ese tiempo se consumen muchos mariscos.

 

Cuando era niña (porque mi familia no profesaba la religión católica) durante la temporada de Cuaresma, éramos una de las únicas familias que continuaba consumiendo carne con regularidad. (También porque a mi mamá no le gusta cocinar mariscos, por su impregnante y persistente olor a pescado.)

 

La semana pasada, estaba pensando en la Cuaresma y mariscos, y el hecho de que mi familia cada año continuó comiendo carnes a lo largo de la temporada. Me acordé de una ocasión, en el que comí una de las mejores sopas de pescado que he probado en mi vida.

 

Antes de que crezcan sus expectativas, quiero aclarar que este post no es sobre aquella deliciosa sopa, aunque voy a buscar esa receta para compartirla en Joha’s Table posteriormente. En México, comemos tacos dorados con sopa. Así como en muchos lugares se acompañan sopas con sándwiches o algún tipo de pan. El post de hoy, es acerca de ese delicioso y crujiente bocadillo que a menudo se sirve con una sopa, que al igual, puede disfrutarse solo – Tacos Dorados.

 

Fue a pocas semanas antes de la Pascua a principios de los años 2000 cuando un amigo me dijo: “Oye, hay que juntar un grupo y nos vamos a Acapulco”.

 

Así que, con la natural espontaneidad que me caracteriza, dije: “¡Sí! Este viaje se va a poner bueno. ¡Vamos!”

 

En 24 horas, un grupo de cinco de nosotros estábamos ya en camino desde Ciudad de México a Acapulco – la distancia es entre 4-5 horas manejando carro. En el grupo estaban mi amigo, sus dos hermanas, mi hermano y yo.

 

Ellos tenían familiares con una casa en Acapulco, ellos estaban de viaje, y nos permitieron usar su casa durante nuestra estancia. Así que nos fuimos preparados para pasar unas mini vacaciones en playa con bajo presupuesto entre amigos.

 

Los únicos gastos que cubriríamos serían, comida y gasolina.

 

En nuestro camino a Acapulco, me acordé que tenía una amiga que vivía justo a las afueras de la ciudad – en El Coloso -. Esta amiga, Eli (pronunciada Eh-lee), eventualmente se convertiría en mi mejor amiga, compañera de viaje, y dama de honor. (De hecho, siempre hablamos de cómo, en ese tiempo, no imaginamos que en el futuro estaríamos viviendo temporadas en una jungla de Malasia juntas, o que un día ganaríamos un vuelo gratis a Hawái por accidente, o que nos perderíamos en diferentes partes del planeta).

 

Le envié un mensaje, y ella me contestó, diciendo que estaría en clases el día de nuestra llegada.

 

Una vez en Acapulco, nos apuramos para ir a una de las playas más conocidas de la ciudad. Miramos a nuestro alrededor de esta “famosa” playa y, francamente, nos decepcionamos bastante. Fue entonces, cuando decidí llamar a Eli, que acababa de salir de clases de la universidad.

 

Eli nos llevo lejos de la zona turística, a una de las playas locales más bellas, con arena dorada y aguas cristalinas, rodeada por dos picos de montañas. Esta de sobra decir que, estábamos súper emocionados de encontrar una zona tan bonita. Fue ahí, cuando decidimos en donde continuaríamos nuestras vacaciones la siguiente mañana.

 

Al día siguiente, la mama de Eli – Mama Berna – envió, con su hija, una sopa de pescado y un recipiente lleno de tacos dorados para disfrutar en la playa.

 

Tomé un taco, llené un plato de sopa y probé ambos. Como era de esperar, el taco sabía perfecto. Aunque, lo que me sorprendió más, fueron los sabores delicados e intrínsecos de la sopa.

 

Por lo general, la sopa de pescado es fuerte – el resabio que normalmente deja después de comerla, y el olor son muy fuertes.

 

Esta sopa, sin embargo, no era así. El pescado no estaba aguado (chicloso). Su consistencia era solida. Las verduras tenían un buen sabor a pescado, pero no perdieron su esencia vegetal.

 

Recuerdo que cuando apenas supe que habían enviado sopa, pensé que era raro comer sopa en un día tan caluroso en la playa. Pero en realidad era muy ligera, refrescante, y fue perfecta para nuestro día en la playa.

 

En serio, voy a conseguir esa receta, y un día voy a hacerla para este blog.

 

Quizás la razón por la que pensé que la comida era tan buena ese día era porque mamá Berna no nos conocía – éramos sólo amigos de su hija – y ella hizo todo lo posible para mostrarnos su amor y hospitalidad.

 

Mama Berna realmente se convirtió en alguien muy especial para mí ese día – incluso sin conocerla. Ella hizo esa comida con amor y nos la dio sin pedir nada a cambio.

 

Ese día cambió todos mis pensamientos sobre pescado. Me hizo más abierta a los mariscos, ya que mi mama no cocina mariscos muy seguido, no vivimos en una zona donde el marisco es fresco, así que el que esta disponible, dudosamente lo es.

 

Mi hermano menor, Jorge, por otro lado, no estaba tan abierto a la idea de comer mariscos o pescado. Se negó a probar la sopa y se perdió de una verdadera delicia. No le importó, así que le dije que a nosotros no nos importaba que iba a comer el.

 

“Ash…Entonces no se que comerás” dije. “arena será.”

 

Así que comimos. Terminamos la sopa, y cuando volteamos a ver el recipiente que contenía los (mas o menos) 50 Tacos Dorados, de los que ya había disfrutado uno antes con mi sopa.

 

Se habían acabado! El contenedor estaba vacío.

 

Jorge se comió todos los Tacos Dorados del recipiente!

 

Todavía hasta el día de hoy, cuando pienso en Tacos Dorados, pienso en lo que probablemente habría disfrutado con aquella deliciosa sopa de pescado, y por supuesto, en mi querido hermano. Este es uno de sus platillos favoritos.

 

Tacos Dorados son un excelente platillo mexicano para disfrutar con amigos y familiares, especialmente, para los chiquillos que les gusta comer con las manos!

 

¡A disfrutar se ha dicho!

 


 

TACOS DORADOS

 

El mayor obstáculo para hacer Tacos Dorados (fuera de México) es que debes tener acceso a tortillas de maíz, o al menos harina MASECA (harina de maíz).

 

Se pueden comprar las tortillas de maíz de su tienda local si están a su disposición, o seguir las instrucciones para hacer tortillas en el paquete de MASECA. A mi, me gusta hacer mis propias tortillas, que de hecho es bastante fácil.

 

– Para hacer tortillas de maíz: agrega agua a la harina de maíz MASECA (cantidad de uso dirigida al envase) y sal. Amasa hasta que este suave, haz bolitas y aplana hasta alcanzar la delgadez de una tortilla. Pon la bolita de masa entre dos plásticos (Con maquina para tortillas y rodillo o alguna tabla con que pueda aplanar las bolitas.) Coloca en un sartén seco a fuego medio y cocina ambos lados. –

 

Los tacos, tradicionalmente, se rellenan con pollo desmenuzado cocido, carne o papas sin cascara hervidas y sazonadas (tipo puré).

 

DIRECCIONES:

 

Calienta las tortillas en el microondas o en la estufa, retira del fuego, y coloca una línea de carne / papas, en el centro de la tortilla.

Toma un borde de la tortilla hasta alcanzar la carne, envuelve con el borde enrollando cuidadosa y firmemente la tortilla – Ten cuidado de no derramar la carne / papas por las orillas.

Una vez enrollada, cierra el extremo con un palillo de dientes (palillo de madera). El palillo mantiene el taco cerrado una vez colocado en el aceite caliente. Usa más de un palillo si es necesario.

Coloca el aceite (aceite vegetal, aceite de canola, etc.) en una sartén y lleva a fuego medio-alto.

Coloca tacos en aceite caliente y fría hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. Si cuentas con freidora, este proceso es mucho más fácil.

Pon los tacos en un plato con servilletas o toallas de papel para colar el exceso de aceite.

Una vez que se hayan enfriado un poco los tacos, quita con cuidado los palillos de dientes y los Tacos Dorados están listos para ser servidos.

Pueden comerse solos, como un aperitivo, con sopa, o como platillo principal, cubiertos con lechuga finamente picada, tomates cortados en juliana, queso, crema agria, aguacates, salsa y todo lo que te venga a la mente.

10 Tips to make your rice better

“You are what you eat.”

I guess it’s true, in a sense.

Many times, you can tell the personality of someone by his/her favorite foods.

What is your favorite food? What does it say about you?

I, for one, am a chameleon of sorts.

I am strong when I need to be; tender when the time calls for it; vibrant and colorful, yet neutral. I’m passionate and determined, but have insecurities and fears. Sometimes I feel underestimated, and others have the potential to bring out the best (and worst) in me. I dare myself to do crazy things, conquer my fears, and understand that details usually tell a larger story.

One of the first things I ever learned to cook, and still one of my favorite things to eat, says a lot about who I am. It is something small, something often considered a complement instead of the “main dish,” something widely overlook, but has the potential to standalone and be incredible all by itself – rice.

We always ate rice. In Venezuela it’s basically part of the daily diet –

rice, beans and plantains. You find that in every country in the Caribbean.

During my first year in Mexico after moving from Venezuela, I decided to make rice.

I had seen my mother and grandmother making it, so I thought it would be a fairly simple task. All I needed was rice, water and salt. I thought that would be easy enough.

So I grabbed a pot and added water and rice and brought it to a boil. Then I grabbed what I thought was salt and added that while the water was boiling.

I made several terrible errors in that first culinary attempt.

First, I didn’t measure anything … and I actually ended up making all of the rice. All of the rice! An entire kilogram.

For reference, 1 kg of rice was about a week’s worth of rice for our family of 5.

It started cooking, and the rice almost grew out of the pot because there was so much and the pot wasn’t large enough for an entire kilogram of rice.

Grandma never measured. I had watched her. But now I know it was just practice; she had been cooking so many years, she had it down to an art. Rice was easy for her.

And I didn’t add enough water, so in the end I found some of the rice was overcooked while a lot of it was severely undercooked. The bottom was also all burned because I didn’t know how high or low the heat should be.

And the worst thing I did was that I did not use salt to season the rice. I accidentally sprinkled in Baking Soda.

It was a truly embarrassing effort on my part.

My dad and older brother – Julio – ate it out of respect (and hunger, I think), but my mom and younger brother – Jorge – wouldn’t eat it out of wisdom. Or fear. Or maybe both.

I’ll never forget their faces. Julio actually added mayonnaise to try to mask the nasty rice taste.

After that day, my mom decided to teach me how to cook rice. She started with an easy method to make it.

A 1:2 ratio of rice to water with added onion, garlic and salt.

Then, years later, when I was about 24, I moved to Asia.

One of the first times I encountered many types of rice all in one place, I was overwhelmed by the variety, styles and colors of rice down a couple of aisles in a grocery store in India.

I had never realized there were so many types of rice – hundreds of varieties.

Long-grain, medium-grain, short-grain, yellow, white, brown, Jasmine, aromatic, Chinese black, Basmati … that’s just off the top of my head.

My friend and I walked into the grocery store after having the idea to bring rice to an orphanage where we were working at the time, and asked an employee to point us toward the rice. He asked what kind of rice we desired and we answered, “just regular rice.”

“What kind of regular rice?” he asked as he pointed toward the two aisles completely filled with different types of rice.

That’s when I learned about rice. It’s many styles, flavors, and eccentricities.

Now, I’m in America. And have more than a decade of experience with cooking rice, and though I have never claimed to be the best at it, it’s something I truly enjoy.

Most people already know how to cook rice, so I won’t be sharing a recipe in this post, but I have compiled a list of tips to cooking rice, as it can take years to perfect the art.

I do not own a rice cooker – I’d rather cook my rice in a pot on the stovetop. While living in Singapore, someone gifted me with a rice cooker, but to be honest, I simply prefer the stovetop.

 

Here are 10 easy tips to making great rice:

  1. Respect the rice – Let the rice take the time that it needs in order to cook. They’re not mashed potatoes. Put the rice in the pot and let it cook.
  2. Exact double portion of water – rice should be cooked on a 1:2 ratio with water.
  3. Cook on low heat – be patient. If you try to rush the cook of the rice you will end up burning it and undercooking it.
  4. “No lo batas” – My mother and grandmother constantly told me this, which just means don’t stir it. You don’t want to end up making sticky, smashed rice. Once it’s in the pot, put on the lid and leave it alone until it’s ready.
  5. Don’t open the lid – The secret for a fluffy, perfect rice, is to allow it to steam. The steam inside the closed-lidded pot, while the heat is on low, is what actually cooks the rice. It’s not about the water boiling, it’s about the rice cooking correctly.
  6. Sauté or rinse the rice – rice has lots of starch. When you sauté with oil, it basically coats each grain, allowing the rice to be cooked and get fluffy without sticking to the other grains. It’s a beautiful chemical reaction. Make sure not to leave it in the pan too long (you don’t want to burn the rice before you start cooking it!). When you rinse the rice, the same happens because you’re cleaning the starch off, but you must rinse it several times, and very well, to assure the starch is rinsed off fully. Also, after washing, the grain is very sensitive, so you must be careful when you put it in the pot so as to not break the grains.
  1. Use chicken stock or beef stock – To make rice more flavorful, add a stock instead of water. Flavor your rice according to your meal instead of always merely having simple white rice.
  2. Add garlic, onion and salt – I always add these ingredients before I begin boiling the rice. I like to sauté the rice (see tip 6) with onion, garlic cloves and salt. I love the slightly more intense flavors I get from this practice.
  3. Use a good pot – Make sure the bottom of the pot is not too thin, and use a pot that’s size is proportionate to the meal. A thin pot will cause the rice grains to burn more quickly.
  4. Practice – “la practica hace al maestro,” or “practice makes perfect.” Keep going! And try adding your own special flavors to make the rice your own. Also, check out recipes for more advanced types of rice, like aromatic rice and risotto. In the future, I’ll post recipes of risotto, so keep an eye out for that!
  5. Have fun and enjoy!

10 Consejos para hacer un mejor arroz

File Apr 08, 1 45 07 AM

“Eres lo que comes.”

 

Supongo que esta afirmación es verdad, de alguna manera.

 

Muchas veces, la personalidad de alguien puede deducirse por sus comidas favoritas.

 

¿Cuál es tu comida favorita? ¿Que dice sobre ti?

 

Yo, por ejemplo, creo que soy un camaleón.

 

Soy fuerte cuando necesito serlo; cuando el tiempo lo requiere; vibrante y llena de colores, pero neutral al mismo tiempo. Soy muy apasionada y decidida, pero también tengo inseguridades y miedos. A veces, me subestimo, y en otros momentos, tengo el potencial de sacar lo mejor (y lo peor) de mí misma. Me atrevo a hacer cosas locas (muy locas), conquistar mis miedos, y entender que los detalles normalmente, suelen contar una historia más grande.

 

Una de las primeras cosas que aprendí a cocinar, y todavía una de mis cosas favoritas para comer, dice mucho sobre quién soy. Es algo pequeño, algo a menudo considerado como un complemento (guarnición) en lugar del “platillo principal”, algo que se pasa por alto, pero tiene el potencial de ser independiente y ser increíble por sí solo – el arroz.

 

Siempre he comido arroz. En Venezuela es parte de la despensa básica –

 

Arroz, caraotas (frijoles) y tajadas (plátanos fritos). Se encuentran en todos los países del Caribe.

 

Durante mi primer año en México después de habernos mudado a Venezuela, un día decidí hacer arroz.

 

Había visto a mi madre y a mi abuela haciéndolo, así que pensé que sería una tarea bastante simple. Todo lo que necesitaba era arroz, agua y sal. Creí que sería bastante fácil.

 

Así que tome una olla, agregue agua y arroz; puse todo a hervir. Entonces tome del cajón de la despensa lo que pensé que era sal, y deje caer unas cuantas cucharadas sobre la olla, mientras el agua estaba hirviendo.

 

La verdad, es que cometí varios errores terribles en aquel primer intento culinario.

 

En primer lugar, no medir nada … así que terminé haciendo todo el arroz de la bolsa… Todo el arroz! Un kilo entero.

 

Para referencia, 1 kg de arroz equivalía aproximadamente a lo que mi familia de 5 consumía en una semana en diferentes comidas.

 

Comencé a cocinar, y el arroz creció hasta casi salirse de la olla, porque era tanto que la olla no era lo suficientemente grande para un kilogramo entero de arroz.

 

La abuela nunca media, yo la había observado. Pero ahora sé que era sólo práctica; había cocinado por tantos años que lo que hacia se convirtió en un tipo de arte. Hacer arroz era fácil para ella.

 

No añadí suficiente agua, así que al final, gran parte del arroz estaba cocido de mas, mientras que la otra parte estaba crudo. El fondo de la olla estaba quemado, porque yo no tenia idea de que tan alta o baja debía estar la flama.

 

Y lo peor que hice, fue que no usé sal para sazonar el arroz. Accidentalmente lo que vacié fue bicarbonato de sodio!

 

Fue una experiencia verdaderamente vergonzosa.

 

Aun recuerdo que mi papá y mi hermano mayor – Julio – lo comieron solo por respeto (y hambre, yo creo), pero mi mamá y mi hermano menor – Jorge – no lo comieron por sabiduría… o miedo, o tal vez un poco de los dos.

 

Nunca olvidaré sus caras. Julio le puso mayonesa para tratar de cubrir el sabor del arroz tan desagradable y salado.

 

Después de ese día, mi madre decidió enseñarme cómo cocinar el arroz. Comenzó con un método fácil para hacerlo.

 

Doble porción de agua sobre la proporción arroz y añadir cebolla, ajo y sal.

 

Años más tarde, cuando tenía unos 24 años, me mudé a Asia.

 

Una de las primeras veces que, me encontré con una inmensa cantidad de diferentes tipos de arroz en un solo lugar, me sentí abrumada por la variedad, los estilos y los colores del arroz, a lo largo de varios pasillos en un supermercado en la India.

 

Nunca me había dado cuenta de que había tantos tipos de arroz – cientos de variedades.

 

Desde grano largo, grano medio, hasta grano corto; diferentes colores, amarillo, blanco, marrón, jazmín, chino negro, integral, basmati, alborio… y esos son solo los que me vienen a la mente ahorita.

 

Mi amiga y yo entramos a un supermercado para llevar arroz al orfanato en donde estábamos trabajando en aquel tiempo, y le pedimos a un empleado que nos señalara en que pasillo estaba el arroz. Nos preguntó qué tipo de arroz deseábamos y respondimos, “sólo arroz regular”.

 

-¿Qué tipo de arroz regular? -preguntó mientras señalaba hacia los dos pasillos completamente llenos de diferentes tipos de arroz.

 

Ahí fue cuando empezó mi aprendizaje sobre arroz, sus diferentes tipos, estilos, sabores y excentricidades.

 

Ahora, estoy en Estados Unidos, y cuento con más de una década de experiencia cocinando arroz. Aunque nunca he afirmado ser la mejor cocinando, es algo que realmente disfruto hacer.

 

La mayoría de la gente ya sabe cómo cocinar el arroz, así que no voy a compartir una receta en este post, pero he compilado una lista de consejos para cocinar el arroz, ya que puede tomar años para perfeccionar este arte (yo sigo en proceso).

 

Yo no tengo “arrocera eléctrica” – prefiero cocinar mi arroz en una olla en la estufa. Mientras vivía en Singapur, alguien me dio una (rice cooker), pero para ser honesta, simplemente prefiero la estufa.

 

 

Aquí están 10 fáciles consejos para hacer un buen arroz:

 

  1. Respeta el arroz – Deja que el arroz tome el tiempo que necesita para cocinar. No es puré de papas. Pon el arroz en la olla y déjalo cocinar.
  2. Añade exacta doble porción de agua – arroz debe cocinarse en una proporción de 1: 2 con agua.
  3. Cocina a fuego lento – Se paciente. Si se intenta apresurar la cocción del arroz, terminarás quemándolo y cociéndolo a medias.
  4. “No lo batas” – Mi mama y mi abuela constantemente me decían esto, lo cual significa que no se mueva. No quieres terminar haciendo arroz pegajoso o una plasta. Una vez que está en la olla, se debe poner la tapa y dejarlo en paz hasta que esté listo.
  5. No abras la tapa – El secreto para un arroz esponjoso, perfecto, es cultivar vapor. El vapor dentro de la olla con tapa cerrada, mientras se cocina a fuego medio-bajo, es lo que realmente cocina el arroz. No se trata del agua hirviendo, se trata del vapor cocinando el arroz correctamente.
  6. Sofríe o enjuaga el arroz – el arroz tiene mucho almidón. Cuando se saltea (sofríe) con aceite, básicamente, el aceite cubre cada grano, permitiendo que el arroz se cocine y se moje sin pegarse a los demás granos. Es una hermosa reacción química. Asegúrate de no dejarlo en el sartén demasiado tiempo (No quieres quemar el arroz antes de empezarlo a cocinar!). Cuando se enjuaga el arroz, lo mismo sucede porque se está limpiando el almidón. Se aconseja enjuagarlo varias veces, para asegurar que el almidón se enjuaga por completo. Además, después del lavado, el grano es muy sensible, por lo que se debe tener cuidado al ponerlo en la olla para no romper los granos.
  7. Usa caldo de pollo o caldo de carne – Para hacer el arroz más sabroso agrega caldo en lugar de agua. Sazona tu arroz de acuerdo a cada comida, en vez de hacer siempre arroz blanco.

Añade ajo, cebolla y sal – Yo siempre agrego estos ingredientes antes de comenzar a hervir el arroz. Me gusta saltear el arroz (ver la punto 6) con cebolla, un par de dientes de ajo y sal. Me encantan los sabores ligeramente-intensos que resultan de este paso tan sencillo.

  1. Utiliza una buena olla – Asegúrate de que la parte inferior de la olla no es demasiado delgada, y que la olla que usaras, es de un tamaño proporcional a la cantidad de arroz por preparar. Una olla con fondo delgado hará que los granos de arroz del fondo se quemen rápidamente.
  2. Practica – “la practica hace al maestro”, o “la práctica es el camino a la perfección” ¡Sigue intentando! Y trata de añadir sabores personales para darle un toque especial a tu arroz. También, revisa recetas de tipos más avanzados de arroz, como arroz aromático y risotto. En el futuro, publicare recetas de risotto, así que “ojo pelao” a mis futuras publicaciones!

¡Diviértete y disfruta!

Pasticho: The Venezuelan Lasagna

While scrolling through Facebook, I came across a post from a friend of mine who lives in Venezuela, or so I thought. In his post, he was informing his friends that he had recently moved to Europe and was apologizing to all the people he was unable to say goodbye to.

I got a bit sentimental and said, “No. He’s the last one of the guys. He can’t leave!”

This friend – Pedro – was someone that was a childhood friend; one of several in a group of us who lived in the same apartment complex as children; we have all continued to stay in touch with one another throughout the years.

I spent the first 13 years of my life in Venezuela, before moving to Mexico. Most of the others in this group of friends in Venezuela moved away as well. Pedro was the last of us that remained.

I started thinking about those childhood days, living in that residential apartment complex. We didn’t have to go outside to play, we would just meet downstairs in the lobby area every day after getting home from school and doing homework. That’s why this group became so close.

There were 12 apartments in the building, four to each floor, and each family knew the others.

I remember making friends with the Italian family in the apartment above mine. I’m not exactly certain if they were in the country for business purposes, for family, or for some other reason, but I was glad they were there.

Venezuela, in that era, had a thriving petroleum industry, and many Europeans immigrated there in the 1940s-1980s as they left their war torn countries, seeking asylum and a better life for their families.

We had a lot of immigrants from Italy, France, Spain, Portugal and Arab nations. In the ’60s, Venezuela was becoming known as the “Dubai of Latin America.” One of the most beautiful things about Venezuela is the combination of people and their traditions, and the fact that no matter the color of a person’s skin, or the accent of one’s tongue, we’re all proud to be Venezuelan.

As I’ve grown older, I have realized the influence other countries have had on Venezuela through the many years, especially in food.

A couple of years ago, I had the opportunity to travel through Europe – My mother and I visited several countries, including France, UK, Spain, and Italy.

The first meal I ate while in Italy was lasagna. When I had that first bite of authentic Italian lasagna, my firth thought was, “wow, this tastes a lot like pasticho!”

So, a couple days ago when my friend posted that he would be leaving Venezuela, so many thoughts ran through my head, but nearly all of them ended at the same point: I want pasticho.

Pasticho is basically Venezuelan lasagna, but instead of marinara, we use a béchamel sauce, which is made with a milk-based roux.

This was one of my favorite meals as a little girl – and it’s still one of my all-time favorites.

Mom would cook the dish for me every year for my birthday. It reminds me of a simpler time; some of the best years of my life. It reminds me of myself – a mixture of flavors, some strong, some soft; a fusion of cultures, but very Venezuelan. A perfect mess.

In fact, the word “Pasticho” translated from Italian to English means “mess.”

So today, I made Pasticho. It’s similar to lasagna, but made with a cream sauce. Try it. I think you’ll like it. It is Venezuela.

 


 

Pasticho

(feeds 3-4 people)

 

Béchamel:

2 Cups of Milk

1 tsp Corn starch (maizena)

1 tsp All-purpose flour*

4 tsp Butter

1 pinch Nutmeg

1 pinch Salt

*If you don’t have cornstarch substitute it with flour.

Melt butter in the pan, on medium heat. When it starts to brown, add corn starch and flour. Continue stirring constantly, and add milk until the mix becomes smooth.

Add nutmeg and salt.

Once you get the consistency wanted take it out of the stove and letting seat in a side. (Consider that when it cools down the consistency is going to get a little thicker than when you first take it out of the fire).

** If the béchamel is too thick, add a little more of milk. If it is too light, let it simmer on low heat, stirring constantly.

 

Meat sauce and pasticho construction

2 Tbsp Olive Oil

1 Box of Lasagna pasta

1 lb ground beef

5 Chopped Tomatoes

1 clove Garlic chopped

1 Onion, finely chopped

1 Red bell pepper, finely chopped (optional)

1/2 Cup Red wine (I used brandy this time because we didn’t have red wine, and I really liked the results)

2 tsp Worcestershire sauce

Approx 7-10 stalks of fresh Parsley, finely chopped

Approx 10-12 large leaves of fresh Basil, finely chopped

1 tsp Oregano

1 bay leaf

1 pinch cumin

Pepper, to taste

Salt, to taste

2 cups Mozzarella cheese

Parmesan cheese

 

Preheat oven to 350 degrees.

Heat olive oil in large pan on medium heat and sauté garlic, onion and red bell pepper. Add tomatoes. When vegetable mix starts changing color, take half of it and blend.

Add blended mix back into vegetable mix.

Add ground beef, mix, and cook.

Add red wine and allow to simmer on low-medium heat for about 10 minutes to cook out alcohol.

Add Worcestershire Sauce, herbs, cumin, salt, pepper and bay leaf and let simmer on low for about 15 minutes.

In a square baking dish, coat sides with butter and place a few scoops of béchamel sauce on bottom of dish.

Place lasagna sheet(s) across bottom in layer-style.

Layer lasagna sheets, béchamel, meat mixture, and cheese. Then add another layer of pasta sheet, béchamel, meat and cheese – until ingredients are finished.

The last layer should be béchamel sauce with a thick layer of mozzarella and parmesan cheese.

Cover with aluminum foil and bake on 350 degrees for 25 minutes.

Remove aluminum foil and place uncovered dish back into oven for another 5 minutes to allow cheese to brown.

Remove from heat. Let cool.

Serve