Pasticho: La lasaña venezolana

File Apr 04, 12 20 45 AM

Mientras estaba revisando mi Facebook, encontré un mensaje de un amigo mío que vive -o eso pensaba- en Venezuela. En su mensaje, informaba a sus amigos que se había mudado recientemente a Europa, y se disculpaba con todas las personas de las que no pudo despedirse.

 

Me puse un poco sentimental y dije: “No. Es el último de los muchachos. ¡No puede irse!

 

Este amigo – Pedro – es mi amigo de infancia; uno de varios parte de un grupo de niños que vivíamos en el mismo complejo residencial de apartamentos. Todos, de una u otra forma, hemos seguido manteniéndonos en contacto a lo largo de los años.

 

Viví los primeros 13 años de mi vida en Venezuela, antes de mudarme a México. La mayoría de los otros aquel grupo de amigos en Venezuela, se mudaron también. Pedro fue el último de nosotros que quedó.

 

Empecé a pensar en aquellos días de mi infancia, viviendo en ese complejo residencial. No teníamos necesidad que salir a jugar a la calle, sólo nos reuníamos abajo en el “salón de fiestas” todos los día después de llegar a casa de la escuela y hacer la tarea. Es por eso que este grupo se hizo tan cercano.

 

El edificio contaba con 12 apartamentos, cuatro en cada piso, y todas las familias se conocían entre si.

 

Recuerdo haber hecho amigos con la familia italiana en el apartamento en el piso arriba del nuestro. No estoy exactamente segura de si sus antepasados llegaron al país con propósitos de negocios, por familia, o por alguna otra razón, pero me alegraba de que estuvieran ahí.

 

Venezuela, en esa época, tenía una industria petrolera próspera, y muchos europeos emigraron allí en las décadas de los cuarenta y principios de los ochenta, cuando abandonaron sus países desgarrados por la guerra, buscando asilo y una vida mejor para sus familias.

 

Teníamos muchos inmigrantes de Italia, Francia, España, Portugal y naciones árabes. Una de las cosas más bellas de Venezuela es la combinación de las personas y sus tradiciones, y el hecho de que sin importar el color de la piel de una persona, o la acento de la lengua, estamos orgullosos de ser venezolanos.

 

A medida que he crecido, me he dado cuenta de la influencia que otros países han tenido en Venezuela a través de muchos años, especialmente en la comida.

 

Hace un par de años tuve la oportunidad de viajar por Europa. Mi madre y yo visitamos varios países, incluyendo Francia, Reino Unido, España e Italia.

 

La primera comida que comimos al llegar a Italia fue lasaña. Cuando tuve ese primer bocado de auténtica lasaña italiana, mi primer pensamiento fue, “¡Wow, esto sabe como pasticho!”

 

Así que, hace un par de días, cuando mi amigo avisó que él estaría saliendo de Venezuela, muchos pensamientos pasaron por mi cabeza, que terminaron llevándome al mismo punto: quiero pasticho.

 

Pasticho, es básicamente una lasaña venezolana, pero en lugar de marinara, utilizamos una salsa béchamel, que se elabora con un ‘roux’ a base de leche.

 

Esta fue una de mis comidas favoritas cuando era niña – y sigue siendo uno de mis favoritas-

 

Mamá cocinaba este platillo cada año para mi cumpleaños. Me recuerda un tiempo más simple; algunos de los mejores años de mi vida. Me recuerda a mí misma – una mezcla de sabores, algunos fuertes, algunos suaves; una fusión de culturas, pero muy venezolana. Un lío perfecto.

 

De hecho, la palabra “Pasticho” traducido del italiano al español significa “lío”.

 

Así que hoy hice Pasticho. Es similar a la lasaña, pero hecha con una salsa de crema. Inténtalo. Creo que te gustará. Es Venezuela.

 


 

Pasticho

 

(3-4 personas)

 

Bechamel:

 

2 Tazas de leche

 

1 Cucharadita de fécula de maíz (maicena)

 

1 Cucharadita de harina de trigo*

 

4 Cucharaditas de mantequilla

 

1 Pizca de nuez moscada

 

1 Pizca de sal

 

* Si no se cuenta con maicena, sustituir la porción con harina de trigo.

 

Derrite la mantequilla en la cacerola, a fuego medio. Cuando comienza a dorar, agrega la maicena y la harina. Continua removiendo constantemente, y agrega la leche hasta que la mezcla se disuelva y se vuelva suave.

 

Añadir nuez moscada y sal.

 

Una vez que obtengas la consistencia deseada, quita de la estufa y deja reposando. (Hay que tener en cuenta que cuando se enfríe la mezcla, la consistencia será mas espesa que cuando recién se aparto del calor).

 

** Si la salsa béchamel es demasiado espesa, añade un poco más de leche. Si es demasiado ligera, deja que hierva a fuego lento, revolviendo constantemente.

 

 

Salsa para la carne y pasticho:

 

2 Cucharadas de aceite de oliva

 

1 Caja de pasta de lasaña

 

1 lb de carne de res molida (aprox. 1/2 Kg)

 

5 Tomates picados

 

1 Diente de ajo picado

 

1 Cebolla picada finamente

 

1 Pimiento rojo finamente picado (opcional)

 

1/2 Taza de vino tinto (Esta vez use brandy porque no teníamos vino tinto, y me gustó mucho el resultado, es un poco mas dulce)

 

2 Cucharaditas de salsa inglesa (Worcestershire)

 

7-10 Tallos de perejil fresco, finamente picado

 

10-12 Hojas grandes de albahaca fresca, finamente picada

 

1 Cucharadita de orégano

 

1 Hoja de laurel

 

1 Pizca de comino

 

Pimienta al gusto

 

Sal al gusto

 

2 Tazas de queso mozzarella

 

Queso parmesano rayado

 

 

INSTRUCCIONES

 

Precalentar el horno a 350 grados Fahrenheit (180*C)

En la estufa, calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio y saltea el ajo, la cebolla y el pimiento rojo. Añadir los tomates. Cuando los vegetales empiecen a cambiar un poco de color, toma la mitad de la mezcla y licúala.

Agrega la mezcla licuada de nuevo al sartén con el resto, sigue moviendo.

Agrega la carne molida, mezcla bien y deja que se cocine.

Añade el vino tinto y deje que hierva a fuego lento durante unos 10 minutos para cocinar el alcohol.

Añade la salsa inglesa, las hierbas, el comino, la sal, la pimienta y la hoja de laurel. Deja hervir a fuego lento durante unos 15 minutos.

En un traste para hornear cuadrado, engrasa las paredes del molde con mantequilla y vacía un par de cucharadas de salsa béchamel en el fondo del plato.

Coloca las laminas de lasaña en la parte inferior del molde, haciendo una capa que cubra todo el fondo. Corta y suma pedazos de laminas de pasta si es necesario, o corte si sobra.

Cubre la capa de lasaña con una capa de salsa béchamel, seguida de otra capa de carne y otra de queso. Seguidas de otra capa de pasta, otra de bechamel, una mas de carne y una de queso – hasta que los ingredientes se terminen o llegue al tope de su molde (normalmente a mi me caben 3 capas de cada ingrediente).

La última capa debe ser salsa bechamel con una gruesa capa de queso mozzarella y queso parmesano.

Cubre con papel de aluminio y hornear a 350*F (180*C) durante 25 minutos.

Retira el papel de aluminio y cuidadosamente, coloque el molde descubierto nuevamente en el horno. Esta vez solo por 5 minutos para permitir que el queso de arriba se dore.

Pasados los 5 minutos, retíralo del horno. Deja reposar por 10 minutos.

Sírvela.

 

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Author: Joha's Table

There are few things I love more than traveling and cooking. My God, my family, and my husband. I'm blessed to be able to share my stories and recipes

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