Tacos dorados (Taquitos)

File Apr 18, 1 35 50 PM

Durante la época de Pascua en la mayoría de los países latinoamericanos, muchas personas se abstienen de comer carne. El mes previo a la Pascua (Semana Santa), es la temporada católica de Cuaresma – y la mayoría de los países latinoamericanos tienen profundas raíces católicas.

 

En ese tiempo se consumen muchos mariscos.

 

Cuando era niña (porque mi familia no profesaba la religión católica) durante la temporada de Cuaresma, éramos una de las únicas familias que continuaba consumiendo carne con regularidad. (También porque a mi mamá no le gusta cocinar mariscos, por su impregnante y persistente olor a pescado.)

 

La semana pasada, estaba pensando en la Cuaresma y mariscos, y el hecho de que mi familia cada año continuó comiendo carnes a lo largo de la temporada. Me acordé de una ocasión, en el que comí una de las mejores sopas de pescado que he probado en mi vida.

 

Antes de que crezcan sus expectativas, quiero aclarar que este post no es sobre aquella deliciosa sopa, aunque voy a buscar esa receta para compartirla en Joha’s Table posteriormente. En México, comemos tacos dorados con sopa. Así como en muchos lugares se acompañan sopas con sándwiches o algún tipo de pan. El post de hoy, es acerca de ese delicioso y crujiente bocadillo que a menudo se sirve con una sopa, que al igual, puede disfrutarse solo – Tacos Dorados.

 

Fue a pocas semanas antes de la Pascua a principios de los años 2000 cuando un amigo me dijo: “Oye, hay que juntar un grupo y nos vamos a Acapulco”.

 

Así que, con la natural espontaneidad que me caracteriza, dije: “¡Sí! Este viaje se va a poner bueno. ¡Vamos!”

 

En 24 horas, un grupo de cinco de nosotros estábamos ya en camino desde Ciudad de México a Acapulco – la distancia es entre 4-5 horas manejando carro. En el grupo estaban mi amigo, sus dos hermanas, mi hermano y yo.

 

Ellos tenían familiares con una casa en Acapulco, ellos estaban de viaje, y nos permitieron usar su casa durante nuestra estancia. Así que nos fuimos preparados para pasar unas mini vacaciones en playa con bajo presupuesto entre amigos.

 

Los únicos gastos que cubriríamos serían, comida y gasolina.

 

En nuestro camino a Acapulco, me acordé que tenía una amiga que vivía justo a las afueras de la ciudad – en El Coloso -. Esta amiga, Eli (pronunciada Eh-lee), eventualmente se convertiría en mi mejor amiga, compañera de viaje, y dama de honor. (De hecho, siempre hablamos de cómo, en ese tiempo, no imaginamos que en el futuro estaríamos viviendo temporadas en una jungla de Malasia juntas, o que un día ganaríamos un vuelo gratis a Hawái por accidente, o que nos perderíamos en diferentes partes del planeta).

 

Le envié un mensaje, y ella me contestó, diciendo que estaría en clases el día de nuestra llegada.

 

Una vez en Acapulco, nos apuramos para ir a una de las playas más conocidas de la ciudad. Miramos a nuestro alrededor de esta “famosa” playa y, francamente, nos decepcionamos bastante. Fue entonces, cuando decidí llamar a Eli, que acababa de salir de clases de la universidad.

 

Eli nos llevo lejos de la zona turística, a una de las playas locales más bellas, con arena dorada y aguas cristalinas, rodeada por dos picos de montañas. Esta de sobra decir que, estábamos súper emocionados de encontrar una zona tan bonita. Fue ahí, cuando decidimos en donde continuaríamos nuestras vacaciones la siguiente mañana.

 

Al día siguiente, la mama de Eli – Mama Berna – envió, con su hija, una sopa de pescado y un recipiente lleno de tacos dorados para disfrutar en la playa.

 

Tomé un taco, llené un plato de sopa y probé ambos. Como era de esperar, el taco sabía perfecto. Aunque, lo que me sorprendió más, fueron los sabores delicados e intrínsecos de la sopa.

 

Por lo general, la sopa de pescado es fuerte – el resabio que normalmente deja después de comerla, y el olor son muy fuertes.

 

Esta sopa, sin embargo, no era así. El pescado no estaba aguado (chicloso). Su consistencia era solida. Las verduras tenían un buen sabor a pescado, pero no perdieron su esencia vegetal.

 

Recuerdo que cuando apenas supe que habían enviado sopa, pensé que era raro comer sopa en un día tan caluroso en la playa. Pero en realidad era muy ligera, refrescante, y fue perfecta para nuestro día en la playa.

 

En serio, voy a conseguir esa receta, y un día voy a hacerla para este blog.

 

Quizás la razón por la que pensé que la comida era tan buena ese día era porque mamá Berna no nos conocía – éramos sólo amigos de su hija – y ella hizo todo lo posible para mostrarnos su amor y hospitalidad.

 

Mama Berna realmente se convirtió en alguien muy especial para mí ese día – incluso sin conocerla. Ella hizo esa comida con amor y nos la dio sin pedir nada a cambio.

 

Ese día cambió todos mis pensamientos sobre pescado. Me hizo más abierta a los mariscos, ya que mi mama no cocina mariscos muy seguido, no vivimos en una zona donde el marisco es fresco, así que el que esta disponible, dudosamente lo es.

 

Mi hermano menor, Jorge, por otro lado, no estaba tan abierto a la idea de comer mariscos o pescado. Se negó a probar la sopa y se perdió de una verdadera delicia. No le importó, así que le dije que a nosotros no nos importaba que iba a comer el.

 

“Ash…Entonces no se que comerás” dije. “arena será.”

 

Así que comimos. Terminamos la sopa, y cuando volteamos a ver el recipiente que contenía los (mas o menos) 50 Tacos Dorados, de los que ya había disfrutado uno antes con mi sopa.

 

Se habían acabado! El contenedor estaba vacío.

 

Jorge se comió todos los Tacos Dorados del recipiente!

 

Todavía hasta el día de hoy, cuando pienso en Tacos Dorados, pienso en lo que probablemente habría disfrutado con aquella deliciosa sopa de pescado, y por supuesto, en mi querido hermano. Este es uno de sus platillos favoritos.

 

Tacos Dorados son un excelente platillo mexicano para disfrutar con amigos y familiares, especialmente, para los chiquillos que les gusta comer con las manos!

 

¡A disfrutar se ha dicho!

 


 

TACOS DORADOS

 

El mayor obstáculo para hacer Tacos Dorados (fuera de México) es que debes tener acceso a tortillas de maíz, o al menos harina MASECA (harina de maíz).

 

Se pueden comprar las tortillas de maíz de su tienda local si están a su disposición, o seguir las instrucciones para hacer tortillas en el paquete de MASECA. A mi, me gusta hacer mis propias tortillas, que de hecho es bastante fácil.

 

– Para hacer tortillas de maíz: agrega agua a la harina de maíz MASECA (cantidad de uso dirigida al envase) y sal. Amasa hasta que este suave, haz bolitas y aplana hasta alcanzar la delgadez de una tortilla. Pon la bolita de masa entre dos plásticos (Con maquina para tortillas y rodillo o alguna tabla con que pueda aplanar las bolitas.) Coloca en un sartén seco a fuego medio y cocina ambos lados. –

 

Los tacos, tradicionalmente, se rellenan con pollo desmenuzado cocido, carne o papas sin cascara hervidas y sazonadas (tipo puré).

 

DIRECCIONES:

 

Calienta las tortillas en el microondas o en la estufa, retira del fuego, y coloca una línea de carne / papas, en el centro de la tortilla.

Toma un borde de la tortilla hasta alcanzar la carne, envuelve con el borde enrollando cuidadosa y firmemente la tortilla – Ten cuidado de no derramar la carne / papas por las orillas.

Una vez enrollada, cierra el extremo con un palillo de dientes (palillo de madera). El palillo mantiene el taco cerrado una vez colocado en el aceite caliente. Usa más de un palillo si es necesario.

Coloca el aceite (aceite vegetal, aceite de canola, etc.) en una sartén y lleva a fuego medio-alto.

Coloca tacos en aceite caliente y fría hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. Si cuentas con freidora, este proceso es mucho más fácil.

Pon los tacos en un plato con servilletas o toallas de papel para colar el exceso de aceite.

Una vez que se hayan enfriado un poco los tacos, quita con cuidado los palillos de dientes y los Tacos Dorados están listos para ser servidos.

Pueden comerse solos, como un aperitivo, con sopa, o como platillo principal, cubiertos con lechuga finamente picada, tomates cortados en juliana, queso, crema agria, aguacates, salsa y todo lo que te venga a la mente.

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10 Consejos para hacer un mejor arroz

File Apr 08, 1 45 07 AM

“Eres lo que comes.”

 

Supongo que esta afirmación es verdad, de alguna manera.

 

Muchas veces, la personalidad de alguien puede deducirse por sus comidas favoritas.

 

¿Cuál es tu comida favorita? ¿Que dice sobre ti?

 

Yo, por ejemplo, creo que soy un camaleón.

 

Soy fuerte cuando necesito serlo; cuando el tiempo lo requiere; vibrante y llena de colores, pero neutral al mismo tiempo. Soy muy apasionada y decidida, pero también tengo inseguridades y miedos. A veces, me subestimo, y en otros momentos, tengo el potencial de sacar lo mejor (y lo peor) de mí misma. Me atrevo a hacer cosas locas (muy locas), conquistar mis miedos, y entender que los detalles normalmente, suelen contar una historia más grande.

 

Una de las primeras cosas que aprendí a cocinar, y todavía una de mis cosas favoritas para comer, dice mucho sobre quién soy. Es algo pequeño, algo a menudo considerado como un complemento (guarnición) en lugar del “platillo principal”, algo que se pasa por alto, pero tiene el potencial de ser independiente y ser increíble por sí solo – el arroz.

 

Siempre he comido arroz. En Venezuela es parte de la despensa básica –

 

Arroz, caraotas (frijoles) y tajadas (plátanos fritos). Se encuentran en todos los países del Caribe.

 

Durante mi primer año en México después de habernos mudado a Venezuela, un día decidí hacer arroz.

 

Había visto a mi madre y a mi abuela haciéndolo, así que pensé que sería una tarea bastante simple. Todo lo que necesitaba era arroz, agua y sal. Creí que sería bastante fácil.

 

Así que tome una olla, agregue agua y arroz; puse todo a hervir. Entonces tome del cajón de la despensa lo que pensé que era sal, y deje caer unas cuantas cucharadas sobre la olla, mientras el agua estaba hirviendo.

 

La verdad, es que cometí varios errores terribles en aquel primer intento culinario.

 

En primer lugar, no medir nada … así que terminé haciendo todo el arroz de la bolsa… Todo el arroz! Un kilo entero.

 

Para referencia, 1 kg de arroz equivalía aproximadamente a lo que mi familia de 5 consumía en una semana en diferentes comidas.

 

Comencé a cocinar, y el arroz creció hasta casi salirse de la olla, porque era tanto que la olla no era lo suficientemente grande para un kilogramo entero de arroz.

 

La abuela nunca media, yo la había observado. Pero ahora sé que era sólo práctica; había cocinado por tantos años que lo que hacia se convirtió en un tipo de arte. Hacer arroz era fácil para ella.

 

No añadí suficiente agua, así que al final, gran parte del arroz estaba cocido de mas, mientras que la otra parte estaba crudo. El fondo de la olla estaba quemado, porque yo no tenia idea de que tan alta o baja debía estar la flama.

 

Y lo peor que hice, fue que no usé sal para sazonar el arroz. Accidentalmente lo que vacié fue bicarbonato de sodio!

 

Fue una experiencia verdaderamente vergonzosa.

 

Aun recuerdo que mi papá y mi hermano mayor – Julio – lo comieron solo por respeto (y hambre, yo creo), pero mi mamá y mi hermano menor – Jorge – no lo comieron por sabiduría… o miedo, o tal vez un poco de los dos.

 

Nunca olvidaré sus caras. Julio le puso mayonesa para tratar de cubrir el sabor del arroz tan desagradable y salado.

 

Después de ese día, mi madre decidió enseñarme cómo cocinar el arroz. Comenzó con un método fácil para hacerlo.

 

Doble porción de agua sobre la proporción arroz y añadir cebolla, ajo y sal.

 

Años más tarde, cuando tenía unos 24 años, me mudé a Asia.

 

Una de las primeras veces que, me encontré con una inmensa cantidad de diferentes tipos de arroz en un solo lugar, me sentí abrumada por la variedad, los estilos y los colores del arroz, a lo largo de varios pasillos en un supermercado en la India.

 

Nunca me había dado cuenta de que había tantos tipos de arroz – cientos de variedades.

 

Desde grano largo, grano medio, hasta grano corto; diferentes colores, amarillo, blanco, marrón, jazmín, chino negro, integral, basmati, alborio… y esos son solo los que me vienen a la mente ahorita.

 

Mi amiga y yo entramos a un supermercado para llevar arroz al orfanato en donde estábamos trabajando en aquel tiempo, y le pedimos a un empleado que nos señalara en que pasillo estaba el arroz. Nos preguntó qué tipo de arroz deseábamos y respondimos, “sólo arroz regular”.

 

-¿Qué tipo de arroz regular? -preguntó mientras señalaba hacia los dos pasillos completamente llenos de diferentes tipos de arroz.

 

Ahí fue cuando empezó mi aprendizaje sobre arroz, sus diferentes tipos, estilos, sabores y excentricidades.

 

Ahora, estoy en Estados Unidos, y cuento con más de una década de experiencia cocinando arroz. Aunque nunca he afirmado ser la mejor cocinando, es algo que realmente disfruto hacer.

 

La mayoría de la gente ya sabe cómo cocinar el arroz, así que no voy a compartir una receta en este post, pero he compilado una lista de consejos para cocinar el arroz, ya que puede tomar años para perfeccionar este arte (yo sigo en proceso).

 

Yo no tengo “arrocera eléctrica” – prefiero cocinar mi arroz en una olla en la estufa. Mientras vivía en Singapur, alguien me dio una (rice cooker), pero para ser honesta, simplemente prefiero la estufa.

 

 

Aquí están 10 fáciles consejos para hacer un buen arroz:

 

  1. Respeta el arroz – Deja que el arroz tome el tiempo que necesita para cocinar. No es puré de papas. Pon el arroz en la olla y déjalo cocinar.
  2. Añade exacta doble porción de agua – arroz debe cocinarse en una proporción de 1: 2 con agua.
  3. Cocina a fuego lento – Se paciente. Si se intenta apresurar la cocción del arroz, terminarás quemándolo y cociéndolo a medias.
  4. “No lo batas” – Mi mama y mi abuela constantemente me decían esto, lo cual significa que no se mueva. No quieres terminar haciendo arroz pegajoso o una plasta. Una vez que está en la olla, se debe poner la tapa y dejarlo en paz hasta que esté listo.
  5. No abras la tapa – El secreto para un arroz esponjoso, perfecto, es cultivar vapor. El vapor dentro de la olla con tapa cerrada, mientras se cocina a fuego medio-bajo, es lo que realmente cocina el arroz. No se trata del agua hirviendo, se trata del vapor cocinando el arroz correctamente.
  6. Sofríe o enjuaga el arroz – el arroz tiene mucho almidón. Cuando se saltea (sofríe) con aceite, básicamente, el aceite cubre cada grano, permitiendo que el arroz se cocine y se moje sin pegarse a los demás granos. Es una hermosa reacción química. Asegúrate de no dejarlo en el sartén demasiado tiempo (No quieres quemar el arroz antes de empezarlo a cocinar!). Cuando se enjuaga el arroz, lo mismo sucede porque se está limpiando el almidón. Se aconseja enjuagarlo varias veces, para asegurar que el almidón se enjuaga por completo. Además, después del lavado, el grano es muy sensible, por lo que se debe tener cuidado al ponerlo en la olla para no romper los granos.
  7. Usa caldo de pollo o caldo de carne – Para hacer el arroz más sabroso agrega caldo en lugar de agua. Sazona tu arroz de acuerdo a cada comida, en vez de hacer siempre arroz blanco.

Añade ajo, cebolla y sal – Yo siempre agrego estos ingredientes antes de comenzar a hervir el arroz. Me gusta saltear el arroz (ver la punto 6) con cebolla, un par de dientes de ajo y sal. Me encantan los sabores ligeramente-intensos que resultan de este paso tan sencillo.

  1. Utiliza una buena olla – Asegúrate de que la parte inferior de la olla no es demasiado delgada, y que la olla que usaras, es de un tamaño proporcional a la cantidad de arroz por preparar. Una olla con fondo delgado hará que los granos de arroz del fondo se quemen rápidamente.
  2. Practica – “la practica hace al maestro”, o “la práctica es el camino a la perfección” ¡Sigue intentando! Y trata de añadir sabores personales para darle un toque especial a tu arroz. También, revisa recetas de tipos más avanzados de arroz, como arroz aromático y risotto. En el futuro, publicare recetas de risotto, así que “ojo pelao” a mis futuras publicaciones!

¡Diviértete y disfruta!

Las tostadas de tinga de Mama Juanita.

File Mar 24, 1 39 36 AM

Mi esposo y yo estamos en un presupuesto bastante ajustado. En realidad, estamos gastando cerca de $80 por semana en comestibles – que son alrededor de $12 al día para dos personas; que a su vez se traduce en $2 por comida por persona, si mis matemáticas son correctas.

 

Una manera que hemos encontrado que ahorra dinero en carne, es comprar un pollo congelado entero, y cortarlo nosotros mismos, en vez de comprar paquetes de pechugas de pollo, alas, o alguna otra parte ya empaquetados.

 

Por lo general, tomo las costillas (huacal), el cuello, cartílago y otros huesos (retazo), que muchos normalmente no usan. Lo hiervo para hacer caldo de pollo; luego tomo los huesos y separo la carne que queda al rededor.

 

Hoy, mientras estaba repitiendo este proceso, recordé momentos de mi infancia en que vi miembros de la familia hacer lo mismo una y otra vez.

 

Pensé en mi abuela:

 

Mama Juanita.

 

Mamá Juanita fue una de las mujeres más cariñosas, llena de amor y cuidado que he conocido. Cuando mi familia se mudó a México desde Venezuela, nos mudamos con ella y mi abuelo por unos meses, y aprendí mucho de ella, y a cerca de ella, en ese tiempo.

 

Aprendí que cuando se casó con mi abuelo -cuya madre había muerto años previos a su matrimonio- asumió la responsabilidad de los hermanos menores de su marido, que habían quedado huérfanos. Los adoptó. Convirtiéndose en madre de cuatro hijos inmediatamente después del matrimonio.

 

Ella y mi abuelito tuvieron seis hijas y un hijo, y el trabajo de mamá Juanita durante la mayor parte de su vida fue ser madre y esposa.

 

Ella mostró amor a través de acciones … y, por supuesto, a través de la comida.

 

Comencé a pensar en uno de los primeros platillos que ella me enseñó a hacer: Tostadas de Tinga, que es un plato común en México hecho de pollo desmenuzado y una salsa a base de tomate encima de una tortilla frita.

 

Yo era estudiante de secundaria de 14 años de edad y acababa de volver a casa después de clases. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que mi madre ya había comprado víveres, yo estaba sola en casa y no había comida cocinada.

 

Tenía hambre, y no quería esperar a que mamá volviera a casa a cocinar.

 

Ya sabía como cocinar el arroz, así que estaba bastante segura de que podría manejar cualquier otro desafío culinario. Así que decidí, después de ver los ingredientes a mi alcance, hacer Tostadas de Tinga.

 

Pero el problema era que no sabía como preparar ese platillo tan típico.

 

Así que llamé a mi abuela, caminé una cuadra hasta llegar a su casa, con las bolsas de supermercado en mano, sabiendo que ella me enseñaría a preparar el deseado platillo. Honestamente, esperaba que ella lo cocinara, y yo aprendiera mientras ella lo hacia.

 

Puse los víveres en su cocina lista para ayudar a mamá Juanita a preparar la comida para mi.

 

Algo que ella siempre decía (y ahora mi mamá dice), es que “Una persona acomedida cabe en todas partes“, y yo estaba segura de que iba a ser una buena ayudante “acomedida” en su cocina.

 

Pero ella tenía otros planes.

 

Se sentó y me explicó paso a paso mientras yo terminaba cada parte de la receta, desde pelar y cortar cebollas hasta colocar la tinga ya preparada en la tostada.

 

Así que ese día, aprendí a hacer Tostadas de Tinga, y nunca he olvidado su receta.

 

Mama Juanita falleció en 2012, pero dejó una gran cantidad de recuerdos y buena comida. Es maravilloso como ciertas comidas pueden traer de vuelta a nuestra mente tantos recuerdos!

 

Yo amaba profundamente a mi abuela; Y ella me amaba también. De hecho, mi nombre – Johana – deriva de “Juana”, que porto con orgullo, porque sé que con el, siempre llevaré un pedacito de ella conmigo.

 


 

TINGA

 

[Tinga se puede comer de varias maneras – en tacos, en tostadas (mi forma preferida, con crema y queso fresco), con arroz y frijoles, o de diferentes formas.]

 

1 Pechuga grande de pollo cocida y desmenuzada (despechada)

 

3 Tomates grandes

 

½ Cebolla blanca/amarilla

 

2 Dientes de ajo

 

Pequeño racimo de Cilantro fresco (no tanto como para hacer que la salsa torne verde, sólo trate de usar su sentido común de cocina)

 

1 Taza de caldo de pollo

 

1 Chipotle en salsa de adobo (chipotle enlatado o fresco)

 

Sal al gusto

 

Pimienta al gusto

 

1 Cucharadita de comino

 

1 Cucharadita de aceite de maíz (o el que use normalmente en su cocina)

 

INSTRUCCIONES

 

Corta la cebolla en rodajas finas y saltea a fuego medio con un poco de aceite.

Mientras cebolla se esta cociendo, licua los tomates, ajo, cilantro, chipotle y aproximadamente ½ taza de caldo de pollo

Cuando las cebollas se tornen translúcidas, agrega la mezcla de tomates que se licuaron.

Añade el comino a la salsa y revuelve.

Después de unos 5 minutos a fuego medio, agrega el pollo a la salsa y continúa agitando.

Añade sal y pimienta.

Deja cocinar 5-10 minutos, revolviendo de vez en cuando.

Prueba la tinga y sirve.

 

* Usa la ½ taza de caldo de pollo que sobra, si la Tinga comienza a secarse mientras cocina. Añade más caldo de pollo para mantenerla jugosa.

** Si se quiere hacer mas picante la Tinga, licua más chipotle con un poco de caldo de pollo y agrega a la mezcla mientras se cocina.