Pizza Margarita en Florencia, Italia.

Tratar de no estancarme en la misma rutina culinaria, muchas veces puede convertirse en un verdadero desafío., porque cocinando bajo presupuesto, es muy fácil caer en la misma rutina repitiendo platillos.

 

Pollo y arroz, por ejemplo, representa zona de comodidad para mí (y creo también lo es que para muchas otras personas que cocinan comida casera).

 

Para ahorrar, compramos pollos enteros y los corto en partes. Siento que puedo sacar mas provecho del pollo que yo misma desmenuzo, que del que viene empaquetado en partes (paquetes de pechuga, piernas, muslos, etc.). He notado que regularmente termino cocinando algún platillo que incluye pollo y arroz por lo menos una vez a la semana.

 

Así que, hace unas noches, para salir de la rutina, decidimos divertirnos un poco con la cena y hacer pizza casera.

 

Mientras mi esposo y yo extendíamos la masa, en su debida forma circular, no muy perfecta, por cierto, recordé el viaje que hice con mi mamá por toda Europa hace un par de años; específicamente, recordé nuestro tiempo en Italia.

 

Comenzamos nuestra jornada italiana en Roma. Luego viajamos a Florencia por tren; después fuimos a Pisa y, finalmente, a Venecia. Pero fue nuestro tiempo en Florencia el que causó el mayor impacto en mi mamá y en mí.

 

Me di cuenta desde el principio que, a pesar de que mi mamá estaba en medio de una aventura viajando por Europa, no estaba tan dispuesta a aventurarse fuera de su zona de comodidad en un detalle. Estábamos en Roma cuando nos sentamos a comer y le pregunté si ella quería comer un trozo de pizza.

 

-¡Estamos en Italia, mamá! ¡Tenemos que probar pizza!

 

Pero ella simplemente se negó a comer pizza de cualquier tipo. Dijo que no le gustaba.

 

Así que en Roma, disfrutamos de otros platillos italianos – pastas, panes, calzones, carbonara, etc.

 

En Florencia, nos alojamos en un hotel que estaba en una zona céntrica, en donde pudimos salir y caminar a donde quisiéramos.

 

Entramos a diferentes tiendas y la gente local hablaba con nosotros – sin saber si hablábamos italiano – . Ayudaba un poco que yo he estudiado el idioma, y la única palabra que mi mamá sabía decir era “ciao”, así que ella constantemente saludaba y se despedía de la gente.

 

Un día, mientras caminábamos, viendo la hermosa arquitectura de Florencia, entramos a una tienda, y entablamos conversación con el dueño del establecimiento. Le dije que mi madre me había llevado a viajar por Italia; y el me dijo cuanto deseaba poder llevar a su madre a pasear por México.

 

Así que en mi italiano a medias, le pedí que nos recomendara un lugar en el que mamá y yo podíamos ir a comer. Le dije que quería ir a un restaurante que la gente local disfrutaba – no sólo a donde van turistas.

 

Nos dijo que en la “Piazza del Duomo” – la plaza junto a la Catedral de Santa María del Fiori (el Duomo), – habia un restaurante del que su amiga era la dueña, y que a menudo come ahí, nos prometió que disfrutaríamos la experiencia.

 

El chico nos acompañó a la zona de la plaza – a nuestra derecha estaba el Duomo, y a la izquierda había restaurantes, todos con mesas y sillas afuera de los locales, al aire libre, era tan “Italia”, tan perfecto, en un día con un clima tan precioso.

 

Cuando entramos en la explanada, hice lo que siempre hago cuando busco un buen lugar para comer: Busqué el restaurante con mas gente.

 

Qué coincidencia – el lugar con la mayoría de los clientes era el mismo lugar que nuestro nuevo amigo nos había recomendado.

 

Así que mamá y yo encontramos una mesa libre y nos sentamos.

 

Cuando nuestra camarera vino a tomar la orden, nos dijo de las ofertas del día, una de las cuales, era un descuento especial en pizzas. Me emocioné y voltee a mi mamá y le dije: “Mami, esta es tu oportunidad! Puedes probar su pizza!”

 

Ella finalmente empezó a ceder. Mi objetivo durante nuestro tiempo en Florencia era conseguir que mi mama probara pizza, y puedo decir que en ese momento lo estaba logrando.

 

“Si pruebo la pizza,” ella explicó. “Tiene que ser una sencilla.”

 

Asentí con la cabeza mostrando mi acuerdo.

 

“No me gustan todas esas capas de condimentos”, agregó. “Y la masa tiene que ser delgada. No me gusta la masa gruesa.”

 

Ella ni siquiera sabía que estaba describiendo un artículo con el que ya estaba familiarizada, pero la dejé que me explicara, y luego le dije que en el menú tenían Pizza Margherita (Margarita), que es una masa fina y crujiente con salsa de tomate, queso mozzarella y albahaca.

 

Ella pidió algún tipo de pasta, pero dijo que probaría mi plato e íbamos a compartir.

 

La camarera notó la vacilación de mi mamá cuando mencionamos la pizza, e inmediatamente le dijo: “Le va a gustar esta pizza!… Si no le gusta, no tiene que pagarla. Le prometo que le gustará.”

 

Cuando la comida llegó a la mesa, todavía tuve que hacer un poco de labor para convencer a mi mamá para probar la pizza, pero cuando ella finalmente dió la primera mordida a una rebanada, sus ojos se iluminaron como una noche de luna llena en Roma.

 

“¡Esto no es pizza!” Exclamó. “Esto es algo que nunca había probado antes.”

 

Era perfecta, desde la superficie de la masa, hasta la salsa y los condimentos; todo era como una sinfonía culinaria.

 

La salsa era dulce, pero perfectamente equilibrada, fusionando todos los ingredientes frescos, era una explosión de deliciosos sabores. La base era increíblemente crujiente.

 

Cuando la mesera regresó y nos preguntó sobre nuestra experiencia, mi mama le respondió con algunas nuevas palabras en italiano que había aprendido en el pasado.

 

“Bella!” Gritó ella. “Bellísima!”

 

La mesera quedo encantada por su respuesta, lo que provocó una especie de amistad entre nosotras tres. Mi mamá tendía a conseguir esa reacción por todas partes a donde íbamos – todo el mundo parecía genuinamente amarla y mostrarle mucho respeto en cuanto la conocían.

 

La mesera regresó con un postre especial, diciendo que era cortesía de la casa.

 

Después de otra breve conversación con ella, nos dimos cuenta de que la mujer que nos había atendido todo el tiempo era la dueña del restaurante – la misma persona, amiga del hombre que habíamos conocido mas temprano ese día.

 

Desde ese punto en el viaje hacia adelante, mi mama no quiso comer ninguna otra cosa, sino la Pizza Margherita, por todas partes a donde fuimos.

 

Volvimos al mismo restaurante varias veces antes de nuestra salida de Florencia, de hecho, mi mamá fue tratada como “Super Estrella” cada vez que regresamos. Ella tuvo una conexión especial con la gente de Florencia, aunque no hablaba el idioma, fue hermoso ver cómo la comunicación trasciende las palabras.

 

Yo estaba feliz de ver a mi mamá feliz. Me hace sonreír el solo recordarlo.

 

Nuestro tiempo en Florencia fue algo que nunca olvidare, y me ayudo a entender que la simplicidad de las cosas, muchas veces muestran otras cosas mas complejas.

 

Las comidas con los mas simples ingredientes, son muchas veces los mejores. En el mundo de las pizzas, en la vida. Puede ser que pienses que no tienes mucho que dar, no importa, mientras lo que sea que tengas, sea de la mejor calidad.

 

Igual que esta receta de Pizza Margarita!

 

Disfrútala!

 


 

Pizza Margherita (Margarita)

Masa:

 

1 Paquete de levadura activa

2 1/4 Tazas de harina de trigo

3/4 Tazas de Agua tibia

1 Cucharadita de sal

½ Cucharada de Aceite de oliva

 

Salsa:

 

5 Tomates pelados enteros o una lata de puré de tomate

2 Dientes de ajo

Un manojo de albahaca fresca

Un manojo de Perejil fresco finamente cortado

Un manojo Orégano fresco finamente cortado

1/4 Taza de Azúcar

2 Cucharada de aceite de oliva

Sal

Pimienta

1/3 Taza de queso Mozzarella. Si es fresco, córtalo en rodajas

 

PREPARACIÓN:

 

Masa: 

En un tazón mezcla la levadura, 1 Cucharada de harina y 1/4 Taza de agua tibia, cubre, dejando reposar durante unos 10 minutos (la mezcla debe obtener una textura cremosa pasados los 10 minutos).

 

Agregue lentamente la otra 1/2 Taza de agua, 2 Tazas de harina, aceite de oliva y sal, mezcle hasta que quede suave y un poco pegajoso. Si estas haciéndolo a mano, revuelve mezclando bien los ingredientes, amasando durante unos 5 minutos. La textura debe ser suave, elástica y un poco pegajosa.

 

Coloca en un recipiente engrasado y cubre con trozo de plástico. Deja reposar en un lugar fresco durante aproximadamente 2 horas.

 

Pre calienta el horno y ajusta a 475 * F, dejando las rejillas lo más bajo posible en el horno.

 

Si tiene piedra para hornear pizza, colócala en el horno de precalentamiento (475 * F)

 

Si no tienes piedra para hornear pizza, puedes utilizar una bandeja grande para hornear. Colocala en el horno para que se caliente mientras preparas la pizza afuera.

 

Corta una hoja de papel de horno (también llamado papel vegetal o papel sulfurizado), que sea del mismo tamaño de la bandeja en una superficie plana (en donde prepararas la pizza). Espolvorea un poco de maicena en el fondo y colocar la masa ya aplanada y con forma circular en la parte superior de la misma.

 

Si el borde de la masa se empalma con los bordes de la bandeja para hornear, intenta colocar la bandeja al revés (dejando la parte hueca hacia abajo).

 

Salsa de tomate:

 

En un sartén grande calienta (calor medio) el aceite de oliva. Saltea la cebolla y el perejil hasta que estén dorados, luego añade el ajo y el orégano durante unos segundos. Añade los tomates, aplastándolos, agrega sal y pimienta. Revuelve y deja hervir hasta que espese. (5-7 minutos)

 

Formación de la masa:

 

Una vez que esté listo para hornear la masa. Amásala, formando en una bola y aplástala, moldeándola y sobándola con tus dedos, estirándola en un forma circular delgada. Si es necesario, pon un poco mas de harina tus dedos. Trata de hacer la masa tan delgada como sea posible, alrededor de 1/16-inch o menos.

 

Extiéndela sobre el para hornear y deja reposar durante unos 10 minutos.

 

Montaje de la pizza:

 

Extiende la salsa, no en exceso, cuidando las orillas. A continuación, extiende el queso alrededor de la pizza, y hornear de 10-15 minutos.

 

Cuando la masa de la base se ha dorado (se ve crujiente), el queso es dorado y esta burbujeando está lista!

 

Cuidadosamente, saca la pizza del horno y transfiérela a una tabla de cortar. Dejar enfriar durante varios minutos.

 

Espolvorea las hojas de albahaca antes de cortar y a disfrutar!

 

Prueba esta receta y comparte con nosotros tu experiencia con #johastable 

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Sopa de Pollo- Inspiración asiática

File Apr 25, 12 18 32 AM

Hay ocasiones en que sabes con exactitud que cocinar y buscas los ingredientes necesarios para preparar la comida. Otras, lo que sea que hay en el refrigerador (nevera) lo determina.

 

Eso me ha estado pasando mucho últimamente.

 

Hoy, abrí el refrigerador y chequee entre los compartimentos tratando de pensar en que cocinaría para la cena, de pronto, note que en el fondo de una de las repisas había dejado olvidado algo que compre la semana pasada en el mercado – una cabeza de “Bok Choy” (conocido también como Taisai, col china, repollo chino).

 

Inmediatamente, mis pensamientos se transportaron a Asia, en donde recuerdo que lo probé por primera vez; y particularmente en Malasia, en donde seguido comí esta verdura en sopas.

 

Hace unos siete años, estaba viviendo en Singapur y un día estaba fuera de casa en la noche, ya muy tarde, y fui a un “Hawker Centre” (un lugar de comida con muchas opciones). Tenia hambre, pero como era tarde, el único lugar abierto en la sección de comida era un sitio en el que servían sopas.

 

En este tipo de lugares, el cliente elige, coloca los vegetales y carnes que desea en una bandeja, creando así su propia versión. (Para aquellos en el nuevo mundo, es similar a los sitios en donde uno elige los ingredientes de su propio sándwich, pero en sopa).

 

Vi el estante lleno de vegetales – hermosos colores vibrantes y diferentes fragancias – Enseguida, me di cuenta de que la mayoría de los productos mostrados en ese estante no me eran familiares. De hecho, eran incómodamente muy poco familiares.

 

Así que hice lo que había aprendido a lo largo de mis pocos años como viajera – un truquito que sigo aplicando de vez en cuando, cuando me encuentro en lugares poco familiares – Simplemente, pido lo mismo que pidió la persona que esta adelante de mi en la fila.

 

No estaba segura de los nombres de los ingredientes de la sopa, aun en este momento no los se, pero recuerdo que tenia colores vibrantes: verde, blanco rosado, amarillo, morado y rojo.

 

Aunque no me acuerdo de todo lo que tenia esa primera sopa, recuerdo que me gusto en un 90 por ciento.

 

Fue hasta unos meses después, que una de mis mas queridas amigas en Singapur, Anne, me enseño que era cada uno de los vegetales/carnes que estaban en el aparador. Me dijo también cuales seleccionar para hacer una sopa deliciosa. Al final de su selección, mi sopa fue excelente.

 

Viajé a través del Sureste Asiático a lo largo de muchos años. Una vez, durante una visita a Malasia, vimos a una amiga quien cocino una cena para nosotros.

 

Me asombre en descubrir que la sopa que hizo era muy familiar en sabores a lo que recordaba de aquella experiencia con mi sopa en Singapur. Tenia brotes de soya (bean sprouts), espinacas, Bok Choy, huevos cocidos, un tipo de salchicha, albóndigas de pescado, tallarines, tofu, y otros ingredientes que ahora no recuerdo.

 

Por alguna razón, el sabor mas memorable de la sopa que hizo mi amiga fue el Bok Choy.

 

Y aunque la primera vez que lo probé fue en Singapur, Bok Choy es uno de los sabores que relaciono con Malasia.

 

Así que cuando abrí el refrigerador hoy, y encontré el Bok Choy, me sentí abrazada por aquel amor y cariño que me une a la gente de Malasia, que visité tan seguido durante mi tiempo allá.

 

Malasia es un país acogedor, del que me enamore casi inmediatamente. Su gente es amable, la comida es deliciosa y el malayo (su idioma), se pronuncia muy similar al español, que es mi lengua nativa.

 

Por todo esto, termine pasando mucho tiempo ahí, haciendo muchos amigos, comiendo mucha comida… en Malasia. De hecho, los amigos que hice allá se han convertido en mi familia a lo largo de los años.

 

Vi el Bok choy, y junto a el un par de zanahorias, una raíz de jengibre y un pollo desmenuzado – en ese momento supe que los ingredientes en mi nevera, y esa memoria latente de sabores, habían decidido que prepararía para la cena.

 


 

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

(2 Personas)

3 Tazas de agua

2 Cucharas de raíz de jengibre fresco bien picadito.

2 Tallos de cebollines bien picaditos. (cebolla de cambray)

4 Tallos de Bok Choy picado (Tiras de alrededor de 3 cm de espesor)

2 Dientes de ajo

1 Cucharadita de Tahini (Pasta de sésamo) (Opcional)

½ Pechuga de Pollo

1 Zanahoria, pelada y cortada en finas tiritas

1 Paquete de Fideos de huevo (Tallarines)

Sal, al gusto

Pimienta, al gusto

Opcional: Salsa de soya y/o Sriracha (salsa picante). (Añádelo en los platos ya servidos). En lo personal me gusta con Sriracha. No me gusta con salsa de soya, porque siento que el sabor de la salsa de soya es muy fuerte y cubre todos los demás sabores del platillo

 

INSTRUCCIONES

 

Hierve el pollo en las 3 tazas de agua (o hasta que el pollo esté cubierto)

Retira el pollo para que se enfríe después de que esté cocido y desmenúzalo.

En el agua restante (que ahora es caldo de pollo), agrega el ajo, los cebollines, el jengibre y el Tahini, lleva a punto de ebullición.

Reduce el fuego a medio-bajo, tapa la olla y deja cocinar por 10 minutos.

En una olla separada, hierve agua para los tallarines/ fideos de huevo y cocínalos.

Pasados los 10 minutos, destapa la sopa. Agrega sal y pimienta.

Prueba. (Agrega más sal y pimienta si es necesario)

Retira la sopa del calor y cuidadosamente, usa un colador para retirar los pedacitos de jengibre, el ajo y la cebolla, dejando solo el caldo. Si te gustan los trozos de jengibre, ajo y cebolla verde en la sopa, puedes saltarte este paso con libertad y continuar con el resto de las instrucciones.

Después de colar el caldo, añade las zanahorias y Bok Choy.

Transferir los tallarines/fideos de huevo ya cocidos de su olla a la olla de sopa y dejar cocer a fuego lento 5 minutos.

La intención es cocer la sopa en esta ultima etapa para fusionar los sabores, pero no por mucho tiempo para que el Bok Choy no pierda sus propiedades crujientes, y su color verde vibrante.

Prueba. Si se necesita mas sal y pimienta, agrega.

Sirve la sopa en el tazón y agrega el pollo desmenuzado.

Añade Sriracha a un plato de sopa para añadir más sabor.

 

Nota: Si quieres cocinar esta receta con tofu. Sofríe los trocitos de tofu en un sartén hasta que esté dorado por todos los lados, agrega al caldo después de que lo colaste, y cocina durante 5 minutos, antes de añadir Bok Choy. Después de añadirlo, cocina a fuego lento 5 minutos más.