Cocinando en Frances – Coq Au Vin

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Me pare en mi cocina el Domingo por la tarde y empecé a acomodar los trastes que se habían quedado desde la noche anterior secando. Teníamos amigos que nos visitarían para la cena y quería asegurarme de que todo estuviera en orden.

 

Mi esposo acababa de prender la televisión en la sala y vino a la cocina a preparar una “botanita” (pasapalo) que nos mantuviera sin tanta hambre hasta la hora que nuestros invitados llegaran para la cena.

 

Abrió el refrigerador y buscando entre los gabinetes, encontró los restos de un trozo de salami ruso que compramos la semana pasada en una tienda europea que encontramos en Baton Rouge. Después, encontró y abrió un paquete de queso de chivo y se fue a la alacena buscando galletas saladas.

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Corto en rebanadas delgadas el salami, apretó el plástico que cubría el queso, tomo las galletas, acomodando todo sobre nuestra tabla de madera camboyana Vandywood, convirtiéndola en una tabla de queso y charcutería, y me pregunto si quería un poco antes de que se regresara a la sala, para lo que indudablemente seria su “siesta dominguera”. Mi esposo necesita tomar una “siesta” los domingos por la tarde… Aparentemente que siente la necesidad de hacerlo, como un niño.

 

Mientras veía la preciosa bandeja de charcutería que Aarón hizo, recordé que hace un tiempo no muy largo, cuando mi mama y yo viajamos a por España, Italia y Francia, en nuestro camino para visitar a unos queridos amigos en el Reino Unido. Fue en Francia, que descubrí la esencia de la degustación de vinos y quesos.

 

Ese viaje fue hace cerca de dos años. Rente una habitación en un hotel muy pintoresco para mi madre y para mi en Paris.

 

El hotel era pequeño, pero lo suficientemente grande para tener un elevador, muy antiguo por cierto. Cuando hice la reservación, elegí la opción menos costosa porque estábamos viajando bajo presupuesto. Sin embargo, una vez que llegamos, el personal del hotel fue caluroso y atento; cuando nos vieron, nos ascendieron a una habitación con vista a la Torre Eiffel. Quizás, fue el hecho de que éramos una madre y su hija viajando y explorando vida juntas lo que los hizo ser mas generosos con nosotras.

 

El hotel ofrecía una degustación de vino y quesos cada noche. Yo había estado en degustaciones de vino y queso antes en mi vida, pero esta vez fue muy diferente! El queso era cremoso y muy sabroso; y el vino, emparejado con el queso, tenia sabores que nunca había notado antes en vino.

 

Siempre había oído a gente describiendo vinos – diciendo cosas como “es acido, o afrutado, o con sabor a nuez – honestamente, esta fue la primera vez que detecte esos sabores por mi misma. O tal vez, fue solo el hecho de que estaba en Paris, y la idea romántica del vino, queso y pan me envolvió… soy una romántica empedernida!

 

Durante ese tiempo, me acerque mas a mi mama, de una manera inexplicable. Reímos juntas, aprendimos sobre otras culturas juntas, conocimos a gente nueva juntas … y todo en un viaje en el que yo no estaba incluida.

 

Inicialmente, mi papa viajaría con mamá, pero debido a una situación con su pasaporte venezolano y retardos en una visa, no pudo ir, así que tome su lugar. (también fue bueno, porque hablo inglés y estudié francés e italiano en la escuela.)

 

Acomode el último de los platos, preparándome para nuestros invitados a la cena, me serví otra galleta con salami y queso de cabra, y empecé a recordar mi primera vez cocinando comida francesa – en la universidad, mientras estudiaba francés.

 

En la escuela a la que asistí en la Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al estudiar una lengua extranjera, nos sumergíamos en la cultura de esa lengua.

 

Así que para francés, aprendimos el idioma y entre otras cosas, algo de cocina francesa. Aunque mis habilidades en el idioma francés se han desmoronado con el paso del tiempo en mi memoria (ahora estoy tratando de recuperarlo), no creo olvidar jamás algo que una de mis profesoras nos enseñó a cocinar.

 

Coq Au Vin – Pollo al vino

 

Quizás por lo sabroso que fue, o, probablemente, lo recuerdo muy bien por las risas y la diversión que tuvimos durante su preparación con mis compañeros de clase. Como cuando supe que mi amiga/compañera de clase había contrabandeado dos botellas de vino al salón de clases para poder preparar el platillo.

 

Cuando empecé a recordar aquel Coq Au Vin, los ingredientes comenzaron a volver a mi memoria, y decidí tratar de reconstruir aquella deliciosa comida francesa… claro, sin el contrabando de vino!

 


Coq Au Vin

(Para 2 personas)

 

(Todas las medidas son aproximaciones. Yo fui ajustando las medidas conforme fui cocinando)

 

Ingredientes:

2 Piezas de muslo con piernas con hueso y piel

1 Taza de vino tinto. Tradicionalmente Burgundy (No teníamos Burgundy, así que usé Merlot – pero cualquier vino tinto seco esta bien.)

3 Tiras de Bacon cortadas en trozos (Aprox. 1/2 pulgada)

¼ Libra (1 Taza) de Champiñones, cortados en mitades

½ Cebolla amarilla picada finamente

1 Cucharadita de Aceite de oliva

1 Cucharadita de Tomillo seco (Usa un par de tallos de tomillo fresco en lugar de si puedes!!)

4 Cucharadas de mantequilla (media barra de mantequilla)

1 Cucharada de harina

½ Taza de caldo de pollo

Pimienta al gusto

Sal al gusto

 

INSTRUCCIONES:

 

Sazona el pollo con sal y pimienta. Déjalo a un lado reposando.

Precalienta el horno a 375* F (190*C)

En la estufa coloca el tocino en una cacerola – o sartén amplio – (Debe ser sartén/olla para hornear, porque mas adelante en la receta la meterás al horno)

Una vez cocido y crujiente, retira el tocino del fuego, escurriéndolo y dejando grasa en el sartén. (Si notas exceso de grasa, puedes retirar un poco)

Coloca el pollo en el sartén con la grasa del tocino. Cocina a fuego medio-alto hasta que la piel esté dorada y crujiente – no te preocupes por cocinar el pollo completamente en este paso. Se cocinará más tarde. Por ahora solo queremos darle color al pollo.

Una vez dorado, retira el pollo y colócalo a un lado.

En el mismo aceite, saltea la cebolla hasta que quede translúcida. Agrega los champiñones y cuece hasta que estén ligeramente dorados.

Añade la mantequilla hasta que se derrita y agrega la harina. Mezcla. Este paso engrosará su salsa.

Una vez muy bien mezclado, agrega el vino mientras que la cacerola esté a fuego medio por cerca de 5 minutos (en lo que se consume el alcohol). Añadir el tomillo y dejar cocer durante otros 5 minutos.

Agregue el tocino que se dejó a un lado. Vierte poco a poco el caldo de pollo, y deja cocinar unos minutos, moviéndolo según sea necesario. Prueba el caldo, añade mas sal o tomillo si es necesario.

Añade el pollo, sube la flama a fuego alto y baña (vierte cucharadas de la mezcla liquida sobre la carne) durante aprox. 2 minutos. Toma el sartén y con cuidado, colócalo en el horno en 375*F durante unos 45 minutos.

A los 30 minutos, abre el horno y con cuidado, de nuevo baña el pollo con cucharadas del jugo. Cierra el horno y déjalo terminar la cocción. Si ves que el pollo está listo antes de que los 45 minutos, sácalo del horno – El horno de cada casa trabaja diferente!

Retira del horno y dejar enfriar un poco.

¡Sírvelo con verduras frescas y Bon Appetite!

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Cooking in French – Coq Au Vin

I stood in my kitchen Sunday afternoon and began putting up washed dishes that had been left out overnight to dry. We had friends coming over for dinner later in the day and I wanted to make sure everything appeared to be in order.

My husband had just turned on the television in the living room and came into the kitchen to make a light snack to hold us over until our dinner guests arrived.

He rummaged through the refrigerator and found the remains of a log of Russian salami we had purchased about a week earlier at a European market we found in Baton Rouge. He then found an opened package of goat cheese before strolling over to the pantry to find some crackers.

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He thinly sliced the salami, clumped the cheese and set the crackers onto a Cambodian Vandywood cutting board turned into serving tray and asked if I wanted some before heading back into the living room for what would certainly end up being his Sunday nap. My husband needs a Sunday nap. Because apparently he is a child.

But as I peered at the lovely mini-charcuterie tray he had made, I remembered a time not too long ago, when my mother and I traveled through Spain, Italy and France on our way to visit some dear friends in the United Kingdom. It was in France that we discovered the essence of the wine and cheese tasting.

The trip was about two years ago, and I had procured a quaint hotel room for my mother and me in Paris.

The hotel was small – just big enough to have an elevator, though a very old one. When I booked our room, I chose the least expensive option because we were traveling on a budget, but once we arrived and the lovely staff saw us, they upgraded us to a room with a view of the Eiffel Tower. I think it was just something about seeing a mother and daughter traveling and exploring life together that made them feel more generous toward us.

The hotel offered a wine and cheese tasting every evening. Now, I’ve had wine and I’ve had cheese, but this was very different. The cheese was creamy and extremely tasty, and the wine, paired with the cheese, had flavors I had never taken notice of in wine before.

I always hear people describing wine – saying it’s acidic or fruity or nutty – but this was the first time I actually tasted those flavors for myself. Or maybe it was just the fact that I was in Paris, and the idea of wine, cheese and bread is romantic. And I’m a hopeless romantic.

In that time, I grew closer to my mom in an unexplainable way. We laughed together, learned about other cultures together, met new people together … and all on a trip I wasn’t supposed to be on.

My father was supposed to go with mom, but due to issues with his Venezuelan passport and a visa, he was unable to go, so I got his ticket J (and it’s a good thing too, because I am fluent in English and studied French and Italian in school.)

As I put the last of the dishes away, preparing for our dinner guests, I served myself another cracker with salami and goat cheese, and started remembering my first time cooking French cuisine – in college while studying French.

In the school I attended in Mexico City, Universidad Nacional Autonoma de Mexico (UNAM), when studying a foreign language, we were thrust into the culture of that language. So, for French, we learned language skills among other things – like French cuisine.

Though my French language skills have crumbled from my memory (I’m working to try to get the language back now), I don’t think I’ll ever forget the meal my professor taught us to cook.

Coq au vin.

It may have been because it was so delicious, or, more likely, it could have been so memorable because of the laughter and fun involved in preparing that meal with my classmates, like when I found out that my friend/classmate had smuggled two bottles of wine into the classroom so we could make the meal.

As I started reminiscing about Coq Au Vin, the ingredients started coming back to my memory, and I decided to try to reconstruct the delicious French meal, without the smuggled-in wine.


 

File May 05, 12 35 19 AM

Coq Au Vin

(For 2 people)

(All measurements are simple approximations. I adjusted measures as I cooked

 

Ingredients

2 Chicken quarters with skin (thighs and legs with bone)

1 cup Red wine, traditionally Burgundy (We didn’t have Burgundy, so I used Merlot – but any dry red wine will do.)

3 pieces of Bacon cut in pieces (approx 1/2 inch pieces)

¼ pound Mushrooms, cut into halves

½ Yellow onion, chopped finely

1 tsp Olive oil

1 tsp dried Thyme (use a couple of stalks of fresh Thyme instead if you have it!!)

4 Tbsp Butter (half stick of butter)

1 Tbsp Flour

½ cup Chicken Stock

Pepper, to taste

Salt, to taste

 

Season chicken with salt and pepper and set aside.

Preheat oven to 375 degrees

On stove top, cook bacon in large pan (pan must be oven safe, as it will be going into the oven later)

Remove bacon from pan, leaving bacon grease.

Place chicken in pan with bacon grease and cook on medium-high heat until golden and skin is crispy – don’t worry about cooking the chicken thoroughly on this step. It will be cooked more later. You’re just trying to get a certain color on the chicken.

Remove chicken and place to the side.

In the same oil, sauté onions until translucent.

Add mushrooms until slightly browned.

Add butter until melted and add flour. This step will thicken your sauce.

Once mixed very well, add wine while pan is on medium heat for about 5 minutes.

Add thyme and allow it to cook for another 5 minutes.

Add bacon that was set aside earlier, and then stir in chicken stock and allow to cook another 5 minutes after mixed well, stirring as needed.

Add chicken and raise to high heat and pan-baste (scoop liquid onto meat as dish cooks) for approx. 2 minutes. Taste it and add more salt or thyme if necessary.

Take pan off stove top and place pan in oven on 375 for about 45 minutes.

At the 30 minute mark, open oven and baste chicken, then close oven and finish the cook.

If you see the chicken is ready before the 45 minutes is completed, remove from oven – everybody’s ovens work differently!

Remove from oven and let it cool.

Prepare with fresh vegetables and Bon appetite!