10 Consejos para hacer un mejor arroz

File Apr 08, 1 45 07 AM

“Eres lo que comes.”

 

Supongo que esta afirmación es verdad, de alguna manera.

 

Muchas veces, la personalidad de alguien puede deducirse por sus comidas favoritas.

 

¿Cuál es tu comida favorita? ¿Que dice sobre ti?

 

Yo, por ejemplo, creo que soy un camaleón.

 

Soy fuerte cuando necesito serlo; cuando el tiempo lo requiere; vibrante y llena de colores, pero neutral al mismo tiempo. Soy muy apasionada y decidida, pero también tengo inseguridades y miedos. A veces, me subestimo, y en otros momentos, tengo el potencial de sacar lo mejor (y lo peor) de mí misma. Me atrevo a hacer cosas locas (muy locas), conquistar mis miedos, y entender que los detalles normalmente, suelen contar una historia más grande.

 

Una de las primeras cosas que aprendí a cocinar, y todavía una de mis cosas favoritas para comer, dice mucho sobre quién soy. Es algo pequeño, algo a menudo considerado como un complemento (guarnición) en lugar del “platillo principal”, algo que se pasa por alto, pero tiene el potencial de ser independiente y ser increíble por sí solo – el arroz.

 

Siempre he comido arroz. En Venezuela es parte de la despensa básica –

 

Arroz, caraotas (frijoles) y tajadas (plátanos fritos). Se encuentran en todos los países del Caribe.

 

Durante mi primer año en México después de habernos mudado a Venezuela, un día decidí hacer arroz.

 

Había visto a mi madre y a mi abuela haciéndolo, así que pensé que sería una tarea bastante simple. Todo lo que necesitaba era arroz, agua y sal. Creí que sería bastante fácil.

 

Así que tome una olla, agregue agua y arroz; puse todo a hervir. Entonces tome del cajón de la despensa lo que pensé que era sal, y deje caer unas cuantas cucharadas sobre la olla, mientras el agua estaba hirviendo.

 

La verdad, es que cometí varios errores terribles en aquel primer intento culinario.

 

En primer lugar, no medir nada … así que terminé haciendo todo el arroz de la bolsa… Todo el arroz! Un kilo entero.

 

Para referencia, 1 kg de arroz equivalía aproximadamente a lo que mi familia de 5 consumía en una semana en diferentes comidas.

 

Comencé a cocinar, y el arroz creció hasta casi salirse de la olla, porque era tanto que la olla no era lo suficientemente grande para un kilogramo entero de arroz.

 

La abuela nunca media, yo la había observado. Pero ahora sé que era sólo práctica; había cocinado por tantos años que lo que hacia se convirtió en un tipo de arte. Hacer arroz era fácil para ella.

 

No añadí suficiente agua, así que al final, gran parte del arroz estaba cocido de mas, mientras que la otra parte estaba crudo. El fondo de la olla estaba quemado, porque yo no tenia idea de que tan alta o baja debía estar la flama.

 

Y lo peor que hice, fue que no usé sal para sazonar el arroz. Accidentalmente lo que vacié fue bicarbonato de sodio!

 

Fue una experiencia verdaderamente vergonzosa.

 

Aun recuerdo que mi papá y mi hermano mayor – Julio – lo comieron solo por respeto (y hambre, yo creo), pero mi mamá y mi hermano menor – Jorge – no lo comieron por sabiduría… o miedo, o tal vez un poco de los dos.

 

Nunca olvidaré sus caras. Julio le puso mayonesa para tratar de cubrir el sabor del arroz tan desagradable y salado.

 

Después de ese día, mi madre decidió enseñarme cómo cocinar el arroz. Comenzó con un método fácil para hacerlo.

 

Doble porción de agua sobre la proporción arroz y añadir cebolla, ajo y sal.

 

Años más tarde, cuando tenía unos 24 años, me mudé a Asia.

 

Una de las primeras veces que, me encontré con una inmensa cantidad de diferentes tipos de arroz en un solo lugar, me sentí abrumada por la variedad, los estilos y los colores del arroz, a lo largo de varios pasillos en un supermercado en la India.

 

Nunca me había dado cuenta de que había tantos tipos de arroz – cientos de variedades.

 

Desde grano largo, grano medio, hasta grano corto; diferentes colores, amarillo, blanco, marrón, jazmín, chino negro, integral, basmati, alborio… y esos son solo los que me vienen a la mente ahorita.

 

Mi amiga y yo entramos a un supermercado para llevar arroz al orfanato en donde estábamos trabajando en aquel tiempo, y le pedimos a un empleado que nos señalara en que pasillo estaba el arroz. Nos preguntó qué tipo de arroz deseábamos y respondimos, “sólo arroz regular”.

 

-¿Qué tipo de arroz regular? -preguntó mientras señalaba hacia los dos pasillos completamente llenos de diferentes tipos de arroz.

 

Ahí fue cuando empezó mi aprendizaje sobre arroz, sus diferentes tipos, estilos, sabores y excentricidades.

 

Ahora, estoy en Estados Unidos, y cuento con más de una década de experiencia cocinando arroz. Aunque nunca he afirmado ser la mejor cocinando, es algo que realmente disfruto hacer.

 

La mayoría de la gente ya sabe cómo cocinar el arroz, así que no voy a compartir una receta en este post, pero he compilado una lista de consejos para cocinar el arroz, ya que puede tomar años para perfeccionar este arte (yo sigo en proceso).

 

Yo no tengo “arrocera eléctrica” – prefiero cocinar mi arroz en una olla en la estufa. Mientras vivía en Singapur, alguien me dio una (rice cooker), pero para ser honesta, simplemente prefiero la estufa.

 

 

Aquí están 10 fáciles consejos para hacer un buen arroz:

 

  1. Respeta el arroz – Deja que el arroz tome el tiempo que necesita para cocinar. No es puré de papas. Pon el arroz en la olla y déjalo cocinar.
  2. Añade exacta doble porción de agua – arroz debe cocinarse en una proporción de 1: 2 con agua.
  3. Cocina a fuego lento – Se paciente. Si se intenta apresurar la cocción del arroz, terminarás quemándolo y cociéndolo a medias.
  4. “No lo batas” – Mi mama y mi abuela constantemente me decían esto, lo cual significa que no se mueva. No quieres terminar haciendo arroz pegajoso o una plasta. Una vez que está en la olla, se debe poner la tapa y dejarlo en paz hasta que esté listo.
  5. No abras la tapa – El secreto para un arroz esponjoso, perfecto, es cultivar vapor. El vapor dentro de la olla con tapa cerrada, mientras se cocina a fuego medio-bajo, es lo que realmente cocina el arroz. No se trata del agua hirviendo, se trata del vapor cocinando el arroz correctamente.
  6. Sofríe o enjuaga el arroz – el arroz tiene mucho almidón. Cuando se saltea (sofríe) con aceite, básicamente, el aceite cubre cada grano, permitiendo que el arroz se cocine y se moje sin pegarse a los demás granos. Es una hermosa reacción química. Asegúrate de no dejarlo en el sartén demasiado tiempo (No quieres quemar el arroz antes de empezarlo a cocinar!). Cuando se enjuaga el arroz, lo mismo sucede porque se está limpiando el almidón. Se aconseja enjuagarlo varias veces, para asegurar que el almidón se enjuaga por completo. Además, después del lavado, el grano es muy sensible, por lo que se debe tener cuidado al ponerlo en la olla para no romper los granos.
  7. Usa caldo de pollo o caldo de carne – Para hacer el arroz más sabroso agrega caldo en lugar de agua. Sazona tu arroz de acuerdo a cada comida, en vez de hacer siempre arroz blanco.

Añade ajo, cebolla y sal – Yo siempre agrego estos ingredientes antes de comenzar a hervir el arroz. Me gusta saltear el arroz (ver la punto 6) con cebolla, un par de dientes de ajo y sal. Me encantan los sabores ligeramente-intensos que resultan de este paso tan sencillo.

  1. Utiliza una buena olla – Asegúrate de que la parte inferior de la olla no es demasiado delgada, y que la olla que usaras, es de un tamaño proporcional a la cantidad de arroz por preparar. Una olla con fondo delgado hará que los granos de arroz del fondo se quemen rápidamente.
  2. Practica – “la practica hace al maestro”, o “la práctica es el camino a la perfección” ¡Sigue intentando! Y trata de añadir sabores personales para darle un toque especial a tu arroz. También, revisa recetas de tipos más avanzados de arroz, como arroz aromático y risotto. En el futuro, publicare recetas de risotto, así que “ojo pelao” a mis futuras publicaciones!

¡Diviértete y disfruta!

Pasticho: The Venezuelan Lasagna

While scrolling through Facebook, I came across a post from a friend of mine who lives in Venezuela, or so I thought. In his post, he was informing his friends that he had recently moved to Europe and was apologizing to all the people he was unable to say goodbye to.

I got a bit sentimental and said, “No. He’s the last one of the guys. He can’t leave!”

This friend – Pedro – was someone that was a childhood friend; one of several in a group of us who lived in the same apartment complex as children; we have all continued to stay in touch with one another throughout the years.

I spent the first 13 years of my life in Venezuela, before moving to Mexico. Most of the others in this group of friends in Venezuela moved away as well. Pedro was the last of us that remained.

I started thinking about those childhood days, living in that residential apartment complex. We didn’t have to go outside to play, we would just meet downstairs in the lobby area every day after getting home from school and doing homework. That’s why this group became so close.

There were 12 apartments in the building, four to each floor, and each family knew the others.

I remember making friends with the Italian family in the apartment above mine. I’m not exactly certain if they were in the country for business purposes, for family, or for some other reason, but I was glad they were there.

Venezuela, in that era, had a thriving petroleum industry, and many Europeans immigrated there in the 1940s-1980s as they left their war torn countries, seeking asylum and a better life for their families.

We had a lot of immigrants from Italy, France, Spain, Portugal and Arab nations. In the ’60s, Venezuela was becoming known as the “Dubai of Latin America.” One of the most beautiful things about Venezuela is the combination of people and their traditions, and the fact that no matter the color of a person’s skin, or the accent of one’s tongue, we’re all proud to be Venezuelan.

As I’ve grown older, I have realized the influence other countries have had on Venezuela through the many years, especially in food.

A couple of years ago, I had the opportunity to travel through Europe – My mother and I visited several countries, including France, UK, Spain, and Italy.

The first meal I ate while in Italy was lasagna. When I had that first bite of authentic Italian lasagna, my firth thought was, “wow, this tastes a lot like pasticho!”

So, a couple days ago when my friend posted that he would be leaving Venezuela, so many thoughts ran through my head, but nearly all of them ended at the same point: I want pasticho.

Pasticho is basically Venezuelan lasagna, but instead of marinara, we use a béchamel sauce, which is made with a milk-based roux.

This was one of my favorite meals as a little girl – and it’s still one of my all-time favorites.

Mom would cook the dish for me every year for my birthday. It reminds me of a simpler time; some of the best years of my life. It reminds me of myself – a mixture of flavors, some strong, some soft; a fusion of cultures, but very Venezuelan. A perfect mess.

In fact, the word “Pasticho” translated from Italian to English means “mess.”

So today, I made Pasticho. It’s similar to lasagna, but made with a cream sauce. Try it. I think you’ll like it. It is Venezuela.

 


 

Pasticho

(feeds 3-4 people)

 

Béchamel:

2 Cups of Milk

1 tsp Corn starch (maizena)

1 tsp All-purpose flour*

4 tsp Butter

1 pinch Nutmeg

1 pinch Salt

*If you don’t have cornstarch substitute it with flour.

Melt butter in the pan, on medium heat. When it starts to brown, add corn starch and flour. Continue stirring constantly, and add milk until the mix becomes smooth.

Add nutmeg and salt.

Once you get the consistency wanted take it out of the stove and letting seat in a side. (Consider that when it cools down the consistency is going to get a little thicker than when you first take it out of the fire).

** If the béchamel is too thick, add a little more of milk. If it is too light, let it simmer on low heat, stirring constantly.

 

Meat sauce and pasticho construction

2 Tbsp Olive Oil

1 Box of Lasagna pasta

1 lb ground beef

5 Chopped Tomatoes

1 clove Garlic chopped

1 Onion, finely chopped

1 Red bell pepper, finely chopped (optional)

1/2 Cup Red wine (I used brandy this time because we didn’t have red wine, and I really liked the results)

2 tsp Worcestershire sauce

Approx 7-10 stalks of fresh Parsley, finely chopped

Approx 10-12 large leaves of fresh Basil, finely chopped

1 tsp Oregano

1 bay leaf

1 pinch cumin

Pepper, to taste

Salt, to taste

2 cups Mozzarella cheese

Parmesan cheese

 

Preheat oven to 350 degrees.

Heat olive oil in large pan on medium heat and sauté garlic, onion and red bell pepper. Add tomatoes. When vegetable mix starts changing color, take half of it and blend.

Add blended mix back into vegetable mix.

Add ground beef, mix, and cook.

Add red wine and allow to simmer on low-medium heat for about 10 minutes to cook out alcohol.

Add Worcestershire Sauce, herbs, cumin, salt, pepper and bay leaf and let simmer on low for about 15 minutes.

In a square baking dish, coat sides with butter and place a few scoops of béchamel sauce on bottom of dish.

Place lasagna sheet(s) across bottom in layer-style.

Layer lasagna sheets, béchamel, meat mixture, and cheese. Then add another layer of pasta sheet, béchamel, meat and cheese – until ingredients are finished.

The last layer should be béchamel sauce with a thick layer of mozzarella and parmesan cheese.

Cover with aluminum foil and bake on 350 degrees for 25 minutes.

Remove aluminum foil and place uncovered dish back into oven for another 5 minutes to allow cheese to brown.

Remove from heat. Let cool.

Serve