Vacaciones Espontáneas / Arroz con piña

File Jun 14, 12 15 10 AMEstábamos en el mercado el otro día y mientras buscaba entre las frutas y verduras frescas, noté un lote de piñas en uno de los estantes que lucían deliciosas.

 

He escogido piña fresca en el pasado, pero la verdad siempre me ha costado elegir una buena.

 

Mientras estaba allí tocando una de las espinosas frutas, mi esposo regresó del otro lado de la tienda con un galón de leche en la mano. Colocó la leche en nuestro carro y se dio cuenta de que yo estaba viendo fijamente las piñas.

 

“¡Me encanta la piña!” Dijo, como si estuviera leyendo mi mente. “Deberíamos comprar una.”

 

Se acercó al estante en donde estaban las piñas, y tomó una que se veía más amarilla, que verde o marrón, la acercó a su rostro y la olió, y luego jaló suavemente la hoja del centro de la cabeza de la fruta.

 

Explicó – y busqué más tarde en Google para verificar: Cómo elegir una piña madura.

 

Se puede determinar la madurez de una piña por su color, olor y, suavemente jalando una hoja.

 

Cuanto más madura este la piña, más fuerte es el olor. El olor de una piña inmadura es débil.

 

Además, la hoja central superior se extrae fácilmente cuando la fruta esta totalmente madura.

 

Así que trajimos a casa una buena piña madura, mi esposo emocionado la cortó tan pronto como llegamos y comenzó a comer la dulce delicia tropical.

 

Pero yo tenía más en mente que simplemente comer la piña sola. Yo estaba pensando en mi tiempo en el sudeste asiático, y en un plato que rápidamente se convirtió en un favorito – Arroz con piña.

 

El arroz con piña es básicamente arroz frito con piña y camarones.

 

Es conocido popularmente como un platillo tailandés. No obstante, algo que supe de primera mano, fue que aunque su popularidad no está en cuestión, no es realmente un platillo de Tailandia. Hecho que en su momento me confundió, porque casi cada restaurante tailandés en el que he estado sirven el platillo.

 

Durante mis viajes, pasé un tiempo en Tailandia, en donde mis amigos locales me dijeron que el famoso arroz con piña no es parte de su dieta, ni lo consideran un platillo tailandés real. De hecho, una vez teniendo esa información, observe con detenimiento y me di cuenta que sólo vi el plato en restaurantes de zonas turísticas.

 

La primera vez que probé el arroz con piña fue en Singapur, en “Golden Mile Complex” – el mercado tailandés en la ciudad. Y lo comí frecuentemente durante mi tiempo en Asia.

 

Cuando pienso en el platillo, pienso en mi querida amiga Bere.

 

Hace varios años, Bere y yo viajamos juntas a Indonesia, en unas espontaneas mini vacaciones/celebración de cumpleaños.

 

Yo acababa de volver a Singapur de un largo viaje de trabajo, y estaba en casa cuando mi amiga, Bere, me envió un mensaje de texto. Después de saludarnos, le dije que estaba en casa, y le pregunté qué estaba haciendo.

Era un lunes como cualquier otro, y me extraño que se comunicara conmigo en horas de trabajo.

 

“Me tomé esta semana de vacaciones”, me dijo. A lo que respondí:

 

“¡Deberíamos ir a algún lugar!”

 

Ella sugirió: “¡Vamos a la playa!”

 

Era mediados de diciembre, y mi cumpleaños seria sólo en un par de días, yo había trabajado exhaustivamente las semanas previas, y estaba planeando tomar el resto de la semana libre, por lo que su idea me cayo como anillo al dedo.

 

Y así, decidimos irnos a la playa; Bere sugirió la isla Bintan en Indonesia, que esta a dos horas en ferri de Singapur.

 

Una hora después de nuestra conversación nos encontramos en la terminal de ferri, compramos boletos, y nos dirigimos a Indonesia. En el camino, Bere hizo reservas de hotel, y estábamos listas.

 

En el lugar en donde nos alojamos, no había mucho alrededor, así que la mayor parte de nuestros días, la pasamos durmiendo en la habitación, leyendo, o a la orilla de la playa.

 

La playa era preciosa, con aguas cristalinas y arenas doradas.

 

Al día de hoy, ese viaje sigue siendo uno de los momentos más relajantes de mi vida adulta.

 

Pasamos un par de días descansando y relajándonos en una de las playas más hermosas en esa área. Recuerdo haber comido mucho arroz con piña.

 

Bere es vegetariana, así que ella comió este platillo – solo quitando el camarón. Recuerdo que probamos otros platillos durante ese viaje, y no fueron nada impresionantes; Pero el arroz frito con piña fue una delicia continua.

 

Así que ahora, cuando pienso en Arroz con piña (y arroz frito), pienso en Bere, la diversión de nuestro viaje espontáneo a Indonesia, y cómo ella sigue siendo una de mis mejores amigas y compañeras de viaje favoritas.


 

ARROZ FRITO CON PIÑA

2 -3 Personas

(Todos los ingredientes son aproximaciones, añade o cambia los ingredientes a tu gusto)

 

1 Taza de arroz blanco cocido (frío de preferencia y es perfecto si es un par de días viejo)   (Checa cómo hacer un mejor arroz)

10 Camarones

1 Huevo

1/2 Cebolla amarilla finamente cortada en trozos pequeños

2 Cebollas verdes picadas (Cebollines)

1-2 Tomates medianos, sin semilla y picados en trozos de aprox. 2 centímetros.

2/3 Taza de piña fresca, cortada en trozos de 2 centímetros

(* Si no puede encontrar la piña fresca, usa piña al almíbar asegurándote de secar el almíbar lo mejor que puedas)

1/2 Taza de nueces de la india tostadas sin sal

1 Cucharada de salsa de soya

1 Cucharada de salsa de pescado

1 Cucharadita de curry en polvo

1 Cucharadita de azúcar

1 Pepino en rodajas para adornar

1 Pizca de pimienta blanca

1 Pizca de sal

2 Cucharaditas de aceite de cocina (vegetal, de oliva o lo que sea que usas regularmente en tu cocina)

 

PREPARACIÓN

 

Antes de comenzar, mezcla todos los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) en una taza pequeña. Mezcla los ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado) en una taza pequeña separada. Déjalos a un lado.

(Con libertad puedes saltar este paso y servir directamente mientras cocinas.)

En un sartén grande, calienta a fuego medio-alto y saltea los camarones hasta que estén rosados ​por todos lados.

Una vez que están listos, sácalos del sartén, y escurre el exceso de aceite, ponlos a un lado.

Usando el aceite restante (y agregando un poco más si es necesario), agrega el huevo y bátelo ligeramente. Cuando el huevo empiece a cambiar de color y este medio cocido, agrega el arroz y revuelve con la cuchara hasta que este bien mezclado (alrededor de 2 minutos).

Agrega los trozos de cebollas y mezcla durante aproximadamente 2 minutos. Agregue los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) y la mitad de la mezcla de ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado), continua removiendo hasta que los granos de arroz se separen y los condimentos cubran todo el plato (unos 3 minutos) .

Agrega la piña, camarones, las nueces de la india y la otra mitad de la mezcla de ingredientes húmedos. Revuelve aproximadamente por 3 minutos.

Una vez que la piña se oscurezca y el arroz este seco, apaga el fuego. Añade los trozos de tomates y cebollín.

Sirve el arroz en un plato colocando con los camarones completos sobre el arroz, y las rebanadas de pepino a un lado como decoración.

 

Versión vegetariana:

Omite el camarón

(y el huevo en el caso de los veganos)

Usa aceite de coco y agrega un poco de ajo y jengibre fresco para acentuar los sabores!

 

Prueba esta receta y comparte con nosotros tu experiencia a través de #johastable

Tacos dorados (Taquitos)

File Apr 18, 1 35 50 PM

Durante la época de Pascua en la mayoría de los países latinoamericanos, muchas personas se abstienen de comer carne. El mes previo a la Pascua (Semana Santa), es la temporada católica de Cuaresma – y la mayoría de los países latinoamericanos tienen profundas raíces católicas.

 

En ese tiempo se consumen muchos mariscos.

 

Cuando era niña (porque mi familia no profesaba la religión católica) durante la temporada de Cuaresma, éramos una de las únicas familias que continuaba consumiendo carne con regularidad. (También porque a mi mamá no le gusta cocinar mariscos, por su impregnante y persistente olor a pescado.)

 

La semana pasada, estaba pensando en la Cuaresma y mariscos, y el hecho de que mi familia cada año continuó comiendo carnes a lo largo de la temporada. Me acordé de una ocasión, en el que comí una de las mejores sopas de pescado que he probado en mi vida.

 

Antes de que crezcan sus expectativas, quiero aclarar que este post no es sobre aquella deliciosa sopa, aunque voy a buscar esa receta para compartirla en Joha’s Table posteriormente. En México, comemos tacos dorados con sopa. Así como en muchos lugares se acompañan sopas con sándwiches o algún tipo de pan. El post de hoy, es acerca de ese delicioso y crujiente bocadillo que a menudo se sirve con una sopa, que al igual, puede disfrutarse solo – Tacos Dorados.

 

Fue a pocas semanas antes de la Pascua a principios de los años 2000 cuando un amigo me dijo: “Oye, hay que juntar un grupo y nos vamos a Acapulco”.

 

Así que, con la natural espontaneidad que me caracteriza, dije: “¡Sí! Este viaje se va a poner bueno. ¡Vamos!”

 

En 24 horas, un grupo de cinco de nosotros estábamos ya en camino desde Ciudad de México a Acapulco – la distancia es entre 4-5 horas manejando carro. En el grupo estaban mi amigo, sus dos hermanas, mi hermano y yo.

 

Ellos tenían familiares con una casa en Acapulco, ellos estaban de viaje, y nos permitieron usar su casa durante nuestra estancia. Así que nos fuimos preparados para pasar unas mini vacaciones en playa con bajo presupuesto entre amigos.

 

Los únicos gastos que cubriríamos serían, comida y gasolina.

 

En nuestro camino a Acapulco, me acordé que tenía una amiga que vivía justo a las afueras de la ciudad – en El Coloso -. Esta amiga, Eli (pronunciada Eh-lee), eventualmente se convertiría en mi mejor amiga, compañera de viaje, y dama de honor. (De hecho, siempre hablamos de cómo, en ese tiempo, no imaginamos que en el futuro estaríamos viviendo temporadas en una jungla de Malasia juntas, o que un día ganaríamos un vuelo gratis a Hawái por accidente, o que nos perderíamos en diferentes partes del planeta).

 

Le envié un mensaje, y ella me contestó, diciendo que estaría en clases el día de nuestra llegada.

 

Una vez en Acapulco, nos apuramos para ir a una de las playas más conocidas de la ciudad. Miramos a nuestro alrededor de esta “famosa” playa y, francamente, nos decepcionamos bastante. Fue entonces, cuando decidí llamar a Eli, que acababa de salir de clases de la universidad.

 

Eli nos llevo lejos de la zona turística, a una de las playas locales más bellas, con arena dorada y aguas cristalinas, rodeada por dos picos de montañas. Esta de sobra decir que, estábamos súper emocionados de encontrar una zona tan bonita. Fue ahí, cuando decidimos en donde continuaríamos nuestras vacaciones la siguiente mañana.

 

Al día siguiente, la mama de Eli – Mama Berna – envió, con su hija, una sopa de pescado y un recipiente lleno de tacos dorados para disfrutar en la playa.

 

Tomé un taco, llené un plato de sopa y probé ambos. Como era de esperar, el taco sabía perfecto. Aunque, lo que me sorprendió más, fueron los sabores delicados e intrínsecos de la sopa.

 

Por lo general, la sopa de pescado es fuerte – el resabio que normalmente deja después de comerla, y el olor son muy fuertes.

 

Esta sopa, sin embargo, no era así. El pescado no estaba aguado (chicloso). Su consistencia era solida. Las verduras tenían un buen sabor a pescado, pero no perdieron su esencia vegetal.

 

Recuerdo que cuando apenas supe que habían enviado sopa, pensé que era raro comer sopa en un día tan caluroso en la playa. Pero en realidad era muy ligera, refrescante, y fue perfecta para nuestro día en la playa.

 

En serio, voy a conseguir esa receta, y un día voy a hacerla para este blog.

 

Quizás la razón por la que pensé que la comida era tan buena ese día era porque mamá Berna no nos conocía – éramos sólo amigos de su hija – y ella hizo todo lo posible para mostrarnos su amor y hospitalidad.

 

Mama Berna realmente se convirtió en alguien muy especial para mí ese día – incluso sin conocerla. Ella hizo esa comida con amor y nos la dio sin pedir nada a cambio.

 

Ese día cambió todos mis pensamientos sobre pescado. Me hizo más abierta a los mariscos, ya que mi mama no cocina mariscos muy seguido, no vivimos en una zona donde el marisco es fresco, así que el que esta disponible, dudosamente lo es.

 

Mi hermano menor, Jorge, por otro lado, no estaba tan abierto a la idea de comer mariscos o pescado. Se negó a probar la sopa y se perdió de una verdadera delicia. No le importó, así que le dije que a nosotros no nos importaba que iba a comer el.

 

“Ash…Entonces no se que comerás” dije. “arena será.”

 

Así que comimos. Terminamos la sopa, y cuando volteamos a ver el recipiente que contenía los (mas o menos) 50 Tacos Dorados, de los que ya había disfrutado uno antes con mi sopa.

 

Se habían acabado! El contenedor estaba vacío.

 

Jorge se comió todos los Tacos Dorados del recipiente!

 

Todavía hasta el día de hoy, cuando pienso en Tacos Dorados, pienso en lo que probablemente habría disfrutado con aquella deliciosa sopa de pescado, y por supuesto, en mi querido hermano. Este es uno de sus platillos favoritos.

 

Tacos Dorados son un excelente platillo mexicano para disfrutar con amigos y familiares, especialmente, para los chiquillos que les gusta comer con las manos!

 

¡A disfrutar se ha dicho!

 


 

TACOS DORADOS

 

El mayor obstáculo para hacer Tacos Dorados (fuera de México) es que debes tener acceso a tortillas de maíz, o al menos harina MASECA (harina de maíz).

 

Se pueden comprar las tortillas de maíz de su tienda local si están a su disposición, o seguir las instrucciones para hacer tortillas en el paquete de MASECA. A mi, me gusta hacer mis propias tortillas, que de hecho es bastante fácil.

 

– Para hacer tortillas de maíz: agrega agua a la harina de maíz MASECA (cantidad de uso dirigida al envase) y sal. Amasa hasta que este suave, haz bolitas y aplana hasta alcanzar la delgadez de una tortilla. Pon la bolita de masa entre dos plásticos (Con maquina para tortillas y rodillo o alguna tabla con que pueda aplanar las bolitas.) Coloca en un sartén seco a fuego medio y cocina ambos lados. –

 

Los tacos, tradicionalmente, se rellenan con pollo desmenuzado cocido, carne o papas sin cascara hervidas y sazonadas (tipo puré).

 

DIRECCIONES:

 

Calienta las tortillas en el microondas o en la estufa, retira del fuego, y coloca una línea de carne / papas, en el centro de la tortilla.

Toma un borde de la tortilla hasta alcanzar la carne, envuelve con el borde enrollando cuidadosa y firmemente la tortilla – Ten cuidado de no derramar la carne / papas por las orillas.

Una vez enrollada, cierra el extremo con un palillo de dientes (palillo de madera). El palillo mantiene el taco cerrado una vez colocado en el aceite caliente. Usa más de un palillo si es necesario.

Coloca el aceite (aceite vegetal, aceite de canola, etc.) en una sartén y lleva a fuego medio-alto.

Coloca tacos en aceite caliente y fría hasta que estén dorados y crujientes por todos lados. Si cuentas con freidora, este proceso es mucho más fácil.

Pon los tacos en un plato con servilletas o toallas de papel para colar el exceso de aceite.

Una vez que se hayan enfriado un poco los tacos, quita con cuidado los palillos de dientes y los Tacos Dorados están listos para ser servidos.

Pueden comerse solos, como un aperitivo, con sopa, o como platillo principal, cubiertos con lechuga finamente picada, tomates cortados en juliana, queso, crema agria, aguacates, salsa y todo lo que te venga a la mente.