Vacaciones Espontáneas / Arroz con piña

File Jun 14, 12 15 10 AMEstábamos en el mercado el otro día y mientras buscaba entre las frutas y verduras frescas, noté un lote de piñas en uno de los estantes que lucían deliciosas.

 

He escogido piña fresca en el pasado, pero la verdad siempre me ha costado elegir una buena.

 

Mientras estaba allí tocando una de las espinosas frutas, mi esposo regresó del otro lado de la tienda con un galón de leche en la mano. Colocó la leche en nuestro carro y se dio cuenta de que yo estaba viendo fijamente las piñas.

 

“¡Me encanta la piña!” Dijo, como si estuviera leyendo mi mente. “Deberíamos comprar una.”

 

Se acercó al estante en donde estaban las piñas, y tomó una que se veía más amarilla, que verde o marrón, la acercó a su rostro y la olió, y luego jaló suavemente la hoja del centro de la cabeza de la fruta.

 

Explicó – y busqué más tarde en Google para verificar: Cómo elegir una piña madura.

 

Se puede determinar la madurez de una piña por su color, olor y, suavemente jalando una hoja.

 

Cuanto más madura este la piña, más fuerte es el olor. El olor de una piña inmadura es débil.

 

Además, la hoja central superior se extrae fácilmente cuando la fruta esta totalmente madura.

 

Así que trajimos a casa una buena piña madura, mi esposo emocionado la cortó tan pronto como llegamos y comenzó a comer la dulce delicia tropical.

 

Pero yo tenía más en mente que simplemente comer la piña sola. Yo estaba pensando en mi tiempo en el sudeste asiático, y en un plato que rápidamente se convirtió en un favorito – Arroz con piña.

 

El arroz con piña es básicamente arroz frito con piña y camarones.

 

Es conocido popularmente como un platillo tailandés. No obstante, algo que supe de primera mano, fue que aunque su popularidad no está en cuestión, no es realmente un platillo de Tailandia. Hecho que en su momento me confundió, porque casi cada restaurante tailandés en el que he estado sirven el platillo.

 

Durante mis viajes, pasé un tiempo en Tailandia, en donde mis amigos locales me dijeron que el famoso arroz con piña no es parte de su dieta, ni lo consideran un platillo tailandés real. De hecho, una vez teniendo esa información, observe con detenimiento y me di cuenta que sólo vi el plato en restaurantes de zonas turísticas.

 

La primera vez que probé el arroz con piña fue en Singapur, en “Golden Mile Complex” – el mercado tailandés en la ciudad. Y lo comí frecuentemente durante mi tiempo en Asia.

 

Cuando pienso en el platillo, pienso en mi querida amiga Bere.

 

Hace varios años, Bere y yo viajamos juntas a Indonesia, en unas espontaneas mini vacaciones/celebración de cumpleaños.

 

Yo acababa de volver a Singapur de un largo viaje de trabajo, y estaba en casa cuando mi amiga, Bere, me envió un mensaje de texto. Después de saludarnos, le dije que estaba en casa, y le pregunté qué estaba haciendo.

Era un lunes como cualquier otro, y me extraño que se comunicara conmigo en horas de trabajo.

 

“Me tomé esta semana de vacaciones”, me dijo. A lo que respondí:

 

“¡Deberíamos ir a algún lugar!”

 

Ella sugirió: “¡Vamos a la playa!”

 

Era mediados de diciembre, y mi cumpleaños seria sólo en un par de días, yo había trabajado exhaustivamente las semanas previas, y estaba planeando tomar el resto de la semana libre, por lo que su idea me cayo como anillo al dedo.

 

Y así, decidimos irnos a la playa; Bere sugirió la isla Bintan en Indonesia, que esta a dos horas en ferri de Singapur.

 

Una hora después de nuestra conversación nos encontramos en la terminal de ferri, compramos boletos, y nos dirigimos a Indonesia. En el camino, Bere hizo reservas de hotel, y estábamos listas.

 

En el lugar en donde nos alojamos, no había mucho alrededor, así que la mayor parte de nuestros días, la pasamos durmiendo en la habitación, leyendo, o a la orilla de la playa.

 

La playa era preciosa, con aguas cristalinas y arenas doradas.

 

Al día de hoy, ese viaje sigue siendo uno de los momentos más relajantes de mi vida adulta.

 

Pasamos un par de días descansando y relajándonos en una de las playas más hermosas en esa área. Recuerdo haber comido mucho arroz con piña.

 

Bere es vegetariana, así que ella comió este platillo – solo quitando el camarón. Recuerdo que probamos otros platillos durante ese viaje, y no fueron nada impresionantes; Pero el arroz frito con piña fue una delicia continua.

 

Así que ahora, cuando pienso en Arroz con piña (y arroz frito), pienso en Bere, la diversión de nuestro viaje espontáneo a Indonesia, y cómo ella sigue siendo una de mis mejores amigas y compañeras de viaje favoritas.


 

ARROZ FRITO CON PIÑA

2 -3 Personas

(Todos los ingredientes son aproximaciones, añade o cambia los ingredientes a tu gusto)

 

1 Taza de arroz blanco cocido (frío de preferencia y es perfecto si es un par de días viejo)   (Checa cómo hacer un mejor arroz)

10 Camarones

1 Huevo

1/2 Cebolla amarilla finamente cortada en trozos pequeños

2 Cebollas verdes picadas (Cebollines)

1-2 Tomates medianos, sin semilla y picados en trozos de aprox. 2 centímetros.

2/3 Taza de piña fresca, cortada en trozos de 2 centímetros

(* Si no puede encontrar la piña fresca, usa piña al almíbar asegurándote de secar el almíbar lo mejor que puedas)

1/2 Taza de nueces de la india tostadas sin sal

1 Cucharada de salsa de soya

1 Cucharada de salsa de pescado

1 Cucharadita de curry en polvo

1 Cucharadita de azúcar

1 Pepino en rodajas para adornar

1 Pizca de pimienta blanca

1 Pizca de sal

2 Cucharaditas de aceite de cocina (vegetal, de oliva o lo que sea que usas regularmente en tu cocina)

 

PREPARACIÓN

 

Antes de comenzar, mezcla todos los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) en una taza pequeña. Mezcla los ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado) en una taza pequeña separada. Déjalos a un lado.

(Con libertad puedes saltar este paso y servir directamente mientras cocinas.)

En un sartén grande, calienta a fuego medio-alto y saltea los camarones hasta que estén rosados ​por todos lados.

Una vez que están listos, sácalos del sartén, y escurre el exceso de aceite, ponlos a un lado.

Usando el aceite restante (y agregando un poco más si es necesario), agrega el huevo y bátelo ligeramente. Cuando el huevo empiece a cambiar de color y este medio cocido, agrega el arroz y revuelve con la cuchara hasta que este bien mezclado (alrededor de 2 minutos).

Agrega los trozos de cebollas y mezcla durante aproximadamente 2 minutos. Agregue los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) y la mitad de la mezcla de ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado), continua removiendo hasta que los granos de arroz se separen y los condimentos cubran todo el plato (unos 3 minutos) .

Agrega la piña, camarones, las nueces de la india y la otra mitad de la mezcla de ingredientes húmedos. Revuelve aproximadamente por 3 minutos.

Una vez que la piña se oscurezca y el arroz este seco, apaga el fuego. Añade los trozos de tomates y cebollín.

Sirve el arroz en un plato colocando con los camarones completos sobre el arroz, y las rebanadas de pepino a un lado como decoración.

 

Versión vegetariana:

Omite el camarón

(y el huevo en el caso de los veganos)

Usa aceite de coco y agrega un poco de ajo y jengibre fresco para acentuar los sabores!

 

Prueba esta receta y comparte con nosotros tu experiencia a través de #johastable

Spontaneous Vacation/Pineapple Rice

We were at the grocery store the other day and I was perusing through the fresh produce when I noticed some delicious looking pineapples.

I’ve selected fresh pineapple before, but the truth is I didn’t know how to pick out a good one. As I stood there fondling the prickly fruit, my husband returned from the other side of the store with a gallon of milk in hand. He placed the milk in our cart and realized I was staring at pineapples.

“I love pineapples!” he said, seemingly reading my mind. “We should get one.”

He reached into the pineapple display and grabbed a more-yellow-than-green-or-brown pineapple, brought it close to his face and smelled it, and then gently tugged at the leaf at the fruit’s top center.

He explained – and I later googled his facts to verify – how to pick out a ripe pineapple.

You can tell a pineapple’s ripeness by its color, scent and by gently tugging on a leaf.

The closer to ripe the pineapple gets, the more robust the scent. An unripe pineapple’s scent is faint.

Also, the top center leaf will easily pull from the fruit when fully ripened.

So we brought home a good, ripe pineapple, and my excited husband cut it open as soon as we got home and began eating the sweet tropical delight.

But I had more in mind than simply eating the pineapple alone. I was thinking of my time in Southeast Asia, and a dish that quickly became a favorite – Pineapple Rice. Pineapple Rice is basically fried rice with pineapple and shrimp.

Pineapple Rice is known as a popular Thai dish, but something I found out firsthand is the fact that, though it’s popularity is not in question, it’s not actually a Thai dish; which really confused me because nearly every Thai restaurant I’ve ever been to serves the dish.

But during my travels, I spent time in Thailand, where locals told me that Pineapple Rice is not part of their diet, nor do they consider it an actual Thai dish. In fact, I only saw the dish in restaurants in touristic areas.

I first tried Pineapple Rice in Singapore, in Golden Mile Complex – the Thai market in the city. And I ate the dish often during my time in Asia.

When I think about the dish, I think of my dear friend Bere.

Several years ago, Bere and I traveled together to Indonesia on a whim for a several days, for a relaxing miniature birthday vacation.

I had just gotten back to Singapore from a long work trip and was at home when my friend, Bere, began texting me.

After our greetings, I told her I was back at home and asked what she was doing.

It was a random Monday for her, so it was strange that she was able to communicate with me during work hours.

“I took the week off work,” she told me.

I replied, saying, “We should go somewhere!”

She upped the ante with a suggestion: “We should go to the beach!”

It was the middle of December, and my birthday was only a couple of days away and I had been gone for work, so I was planning to take the rest of the week off, so I agreed.

And just like that, we decided to leave and go to the beach; Bere suggested Bintan Island in Indonesia, which was a two-hour ferry ride from Singapore.

Within an hour after texting, we met at the ferry terminal, bought tickets and headed to Indonesia.

On the way, Bere made hotel reservations, and we were set.

At the hotel where we stayed, there wasn’t much around, so most of our days were spent napping in the room or lying on the beach.

The beach was beautiful, with crystal clear waters and golden sands.

To this day, that trip remains one of the most relaxing times of my adult life.

We spent a couple of days resting and relaxing at one of the most beautiful beaches in that area. And I ate lots of Pineapple Rice.

Bere is a vegetarian, so she was able to eat the dish as well – she just picked the shrimp out.

I remember trying other foods during that trip, and wasn’t impressed; but the Pineapple Rice was a continual delight.

So now, when I think of Pineapple Rice, I think about Bere and our spontaneous trip to Indonesia and how she remains one of my best friends and favorite travel partners.


 

PINEAPPLE FRIED RICE

2 -3 People

(All the ingredients are approximation, add or change ingredients to taste)

 

1 Cup of cooked white rice (cold, or day old if possible) – Check how to make a better rice

10 Shrimp

1 egg

1/2 Yellow onion finely cut in small pieces

2 Green Onions chopped

1-2 Medium-sized Tomatoes, seeded and chopped in 1/2 inches pieces.

2/3 Cup Fresh Pineapple, cut into 1/2 inches pieces. (*If you can’t find fresh pineapple, use canned pineapple drying with a napkin as much juice as you can.)

1/2 Cup of roasted unsalted cashews

1 tsp Soy sauce

1 tsp Fish sauce

1 tsp Curry powder

1 tsp Sugar

1 Sliced Cucumber for garnish

1 dash of White Pepper

1 dash of Salt

2 tsp Cooking oil (vegetable, olive or whatever you regularly use in your kitchen)

 

PREPARATION

Before starting, mix all the dry ingredients (curry, sugar, white pepper, salt) in a small cup. Mix wet ingredients (Soy sauce and Fish sauce) in a separate small cup. Set aside.

(You are free to skip this step and serve direct while cooking.)

In a big frying pan, heat on medium-high and sear the shrimp until pink and on all sides. Once it is ready, take it out of the pan, and drain the excess oil and set a side.

Using the remaining oil (and adding a little more if necessary), add the egg and scramble. When the egg starts changing color (half way cooked) add the rice and stir until it is mixed (around 2 minutes).

Add onions and mix for approximately 2 minutes.

Add dry ingredients (curry, sugar, white pepper, salt) and half of the wet ingredient mix (soy sauce and fish sauce), keep stirring until the rice grains are separated, and the seasoning has covered all the dish (about 3 minutes).

Add pineapple, shrimp, cashews and the other half of the wet ingredient mix. Stir approximately 3 minutes.

Once the pineapple is darkened and the rice is dry, turn off heat. Add tomatoes and the green onions.

Serve the rice garnishing with the whole shrimp on top and cucumber on the side as garnish.

 

Vegetarian version:

Omit the shrimp and egg (vegan)

Use coconut oil and add spice it up with some garlic and fresh ginger.

 

Try this recipe and share with us through #johastable

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

File Apr 25, 12 18 32 AM

Hay ocasiones en que sabes con exactitud que cocinar y buscas los ingredientes necesarios para preparar la comida. Otras, lo que sea que hay en el refrigerador (nevera) lo determina.

 

Eso me ha estado pasando mucho últimamente.

 

Hoy, abrí el refrigerador y chequee entre los compartimentos tratando de pensar en que cocinaría para la cena, de pronto, note que en el fondo de una de las repisas había dejado olvidado algo que compre la semana pasada en el mercado – una cabeza de “Bok Choy” (conocido también como Taisai, col china, repollo chino).

 

Inmediatamente, mis pensamientos se transportaron a Asia, en donde recuerdo que lo probé por primera vez; y particularmente en Malasia, en donde seguido comí esta verdura en sopas.

 

Hace unos siete años, estaba viviendo en Singapur y un día estaba fuera de casa en la noche, ya muy tarde, y fui a un “Hawker Centre” (un lugar de comida con muchas opciones). Tenia hambre, pero como era tarde, el único lugar abierto en la sección de comida era un sitio en el que servían sopas.

 

En este tipo de lugares, el cliente elige, coloca los vegetales y carnes que desea en una bandeja, creando así su propia versión. (Para aquellos en el nuevo mundo, es similar a los sitios en donde uno elige los ingredientes de su propio sándwich, pero en sopa).

 

Vi el estante lleno de vegetales – hermosos colores vibrantes y diferentes fragancias – Enseguida, me di cuenta de que la mayoría de los productos mostrados en ese estante no me eran familiares. De hecho, eran incómodamente muy poco familiares.

 

Así que hice lo que había aprendido a lo largo de mis pocos años como viajera – un truquito que sigo aplicando de vez en cuando, cuando me encuentro en lugares poco familiares – Simplemente, pido lo mismo que pidió la persona que esta adelante de mi en la fila.

 

No estaba segura de los nombres de los ingredientes de la sopa, aun en este momento no los se, pero recuerdo que tenia colores vibrantes: verde, blanco rosado, amarillo, morado y rojo.

 

Aunque no me acuerdo de todo lo que tenia esa primera sopa, recuerdo que me gusto en un 90 por ciento.

 

Fue hasta unos meses después, que una de mis mas queridas amigas en Singapur, Anne, me enseño que era cada uno de los vegetales/carnes que estaban en el aparador. Me dijo también cuales seleccionar para hacer una sopa deliciosa. Al final de su selección, mi sopa fue excelente.

 

Viajé a través del Sureste Asiático a lo largo de muchos años. Una vez, durante una visita a Malasia, vimos a una amiga quien cocino una cena para nosotros.

 

Me asombre en descubrir que la sopa que hizo era muy familiar en sabores a lo que recordaba de aquella experiencia con mi sopa en Singapur. Tenia brotes de soya (bean sprouts), espinacas, Bok Choy, huevos cocidos, un tipo de salchicha, albóndigas de pescado, tallarines, tofu, y otros ingredientes que ahora no recuerdo.

 

Por alguna razón, el sabor mas memorable de la sopa que hizo mi amiga fue el Bok Choy.

 

Y aunque la primera vez que lo probé fue en Singapur, Bok Choy es uno de los sabores que relaciono con Malasia.

 

Así que cuando abrí el refrigerador hoy, y encontré el Bok Choy, me sentí abrazada por aquel amor y cariño que me une a la gente de Malasia, que visité tan seguido durante mi tiempo allá.

 

Malasia es un país acogedor, del que me enamore casi inmediatamente. Su gente es amable, la comida es deliciosa y el malayo (su idioma), se pronuncia muy similar al español, que es mi lengua nativa.

 

Por todo esto, termine pasando mucho tiempo ahí, haciendo muchos amigos, comiendo mucha comida… en Malasia. De hecho, los amigos que hice allá se han convertido en mi familia a lo largo de los años.

 

Vi el Bok choy, y junto a el un par de zanahorias, una raíz de jengibre y un pollo desmenuzado – en ese momento supe que los ingredientes en mi nevera, y esa memoria latente de sabores, habían decidido que prepararía para la cena.

 


 

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

(2 Personas)

3 Tazas de agua

2 Cucharas de raíz de jengibre fresco bien picadito.

2 Tallos de cebollines bien picaditos. (cebolla de cambray)

4 Tallos de Bok Choy picado (Tiras de alrededor de 3 cm de espesor)

2 Dientes de ajo

1 Cucharadita de Tahini (Pasta de sésamo) (Opcional)

½ Pechuga de Pollo

1 Zanahoria, pelada y cortada en finas tiritas

1 Paquete de Fideos de huevo (Tallarines)

Sal, al gusto

Pimienta, al gusto

Opcional: Salsa de soya y/o Sriracha (salsa picante). (Añádelo en los platos ya servidos). En lo personal me gusta con Sriracha. No me gusta con salsa de soya, porque siento que el sabor de la salsa de soya es muy fuerte y cubre todos los demás sabores del platillo

 

INSTRUCCIONES

 

Hierve el pollo en las 3 tazas de agua (o hasta que el pollo esté cubierto)

Retira el pollo para que se enfríe después de que esté cocido y desmenúzalo.

En el agua restante (que ahora es caldo de pollo), agrega el ajo, los cebollines, el jengibre y el Tahini, lleva a punto de ebullición.

Reduce el fuego a medio-bajo, tapa la olla y deja cocinar por 10 minutos.

En una olla separada, hierve agua para los tallarines/ fideos de huevo y cocínalos.

Pasados los 10 minutos, destapa la sopa. Agrega sal y pimienta.

Prueba. (Agrega más sal y pimienta si es necesario)

Retira la sopa del calor y cuidadosamente, usa un colador para retirar los pedacitos de jengibre, el ajo y la cebolla, dejando solo el caldo. Si te gustan los trozos de jengibre, ajo y cebolla verde en la sopa, puedes saltarte este paso con libertad y continuar con el resto de las instrucciones.

Después de colar el caldo, añade las zanahorias y Bok Choy.

Transferir los tallarines/fideos de huevo ya cocidos de su olla a la olla de sopa y dejar cocer a fuego lento 5 minutos.

La intención es cocer la sopa en esta ultima etapa para fusionar los sabores, pero no por mucho tiempo para que el Bok Choy no pierda sus propiedades crujientes, y su color verde vibrante.

Prueba. Si se necesita mas sal y pimienta, agrega.

Sirve la sopa en el tazón y agrega el pollo desmenuzado.

Añade Sriracha a un plato de sopa para añadir más sabor.

 

Nota: Si quieres cocinar esta receta con tofu. Sofríe los trocitos de tofu en un sartén hasta que esté dorado por todos los lados, agrega al caldo después de que lo colaste, y cocina durante 5 minutos, antes de añadir Bok Choy. Después de añadirlo, cocina a fuego lento 5 minutos más.

Asia-inspired Chicken Soup

Sometimes you know exactly what you want to cook and you get the right ingredients for that meal. Other times, the contents of your refrigerator dictate what your next meal will be.

That’s been happening to me quite a bit lately.

Today, I opened up my refrigerator door and browsed up and down the shelves wondering what would be our next dinner, and I took notice of something on the bottom shelf that I had nearly forgotten I had purchased a week earlier – a head of Bok Choy.

Immediately, my thoughts were transported to Asia, where I first tasted Bok Choy; and Malaysia in particular, where I would often eat the leafy-green in soups.

About seven years ago, I was living in Singapore and was out late one night at a Hawker Centre – or food court. I was hungry and, because it was late, there was only one restaurant opened at the food court. And they served only soup.

At this particular facility, patrons would choose their vegetables and meat, and a soup would be created to their taste (for those in the West, this premise is much like a sandwich shop, but with soup).

I looked down at the array of vegetables on display – the beautiful bright colors and fragrances – and saw a lot of items with which I was very unfamiliar. Uncomfortably unfamiliar.

So I did what I had learned to do in my few years as a world traveler – It’s a little trick I will still do from time-to-time, when I find myself in unfamiliar surroundings – I simply ordered the same thing as the person ahead of me. J

I wasn’t sure at the time, and I’m still unsure, of the names of each of the ingredients, but I can remember the soup I ordered was brightly colored with green, white, pink, yellow, purple and red contents.

And though I cannot recall everything my first soup had in it, I do remember that it was about 90 percent delicious.

It was months later that one of my dearest friends in Singapore, Anne, taught me what each of the vegetables and others items on display were. She showed me how to successfully order a great soup. And my soup orders grew tastier.

For several years I traveled throughout Southeast Asia. During a visit to Malaysia, I was visiting a friend who decided to cook a meal for me.

I was slightly dumbfounded to discover that the soup she made was extremely similar in flavors I remembered from my first soup experience in Singapore. It had Bean Sprouts, Spinach, Bok Choy, boiled eggs, sausage, noodles, fish balls, tofu, and a lot of other items that escape my memory at the moment.

And for some reason, in my friend’s soup, the flavor that stood out to me the most was the Bok Choy.

Even though I first tried it in Singapore, Bok Choy is a flavor I relate to Malaysia.

So when I opened my refrigerator today and found the Bok Choy, I got an overwhelming feeling of love and goodness that reminded me of the Malaysian people that I so often encountered during my time there.

Malaysia is an extremely welcoming country that I fell in love with almost right away. The people are friendly, the food is delightful, and the Malay language has pronunciations that are very similar to Spanish, my native tongue.

Albeit to say, I ended up spending lots of time, gaining lots of friends, and eating lots of food, in Malaysia. Actually, the friends I have there have become like family to me over the years.

As my eyes shifted from the Bok Choy, I spotted carrots, ginger root, shredded chicken – and I knew that the fridge’s ingredients and my flashing memories had just decided for me what was for dinner.


 

Asia-inspired chicken noodle soup

(2 People)

3 cups water

2 Tbsp finely chopped Fresh Ginger Root

2 Stalks chopped Green Onion

4 Leaves chopped (about ½ inch) Bok Choy

2 Cloves Garlic (whole)

1 tsp Tahini (optional)

½ chicken breast

1 Carrot, peeled and cut into fine strips

Egg Noodles

Salt, to taste

Pepper, to taste

Optional: Soy sauce and/or Sriracha (add in individual bowl). I personally like Sriracha, but not soy sauce. I thought soy sauce was overpowering to the dish.

 

  • Boil chicken in 3 cups of water (or until chicken is covered)
  • Remove chicken to cool after it is cooked through, and then shred chicken.
  • In remaining water (which is now chicken stock), add garlic, green onion, ginger and tahini and bring to boil.
  • Reduce heat to medium-low, cover pot, and allow to cook for 10 minutes.
  • In separate pot, boil egg noodles in water
  • Uncover soup after 10 minutes has passed and add salt and pepper.
  • Taste. (Add more salt and pepper if needed)
  • Remove soup from heat and carefully strain to remove ginger, garlic and onion. This step will reduce your soup to a stock. If you like chunks of ginger, garlic and green onion, feel free to skip the straining step.
  • After straining, add carrots and Bok Choy.
  • Transfer cooked egg noodles from its pot to the pot of soup and allow to simmer 5 minutes.

You want to cook it, but not too long. If it’s cooked too long, the Bok Choy will lose its vibrant green color, flavor and crisp.

  • Taste. If salt and pepper is needed, add.
  • Ladle soup into bowl and add shredded chicken.

Add Sriracha to bowl of soup for added deliciousness.

Note: if you desire to use tofu, sauté the tofu until golden brown and add to broth after straining and cook 5 minutes, before adding Bok Choy and simmer 5 more minutes.

10 Tips to make your rice better

“You are what you eat.”

I guess it’s true, in a sense.

Many times, you can tell the personality of someone by his/her favorite foods.

What is your favorite food? What does it say about you?

I, for one, am a chameleon of sorts.

I am strong when I need to be; tender when the time calls for it; vibrant and colorful, yet neutral. I’m passionate and determined, but have insecurities and fears. Sometimes I feel underestimated, and others have the potential to bring out the best (and worst) in me. I dare myself to do crazy things, conquer my fears, and understand that details usually tell a larger story.

One of the first things I ever learned to cook, and still one of my favorite things to eat, says a lot about who I am. It is something small, something often considered a complement instead of the “main dish,” something widely overlook, but has the potential to standalone and be incredible all by itself – rice.

We always ate rice. In Venezuela it’s basically part of the daily diet –

rice, beans and plantains. You find that in every country in the Caribbean.

During my first year in Mexico after moving from Venezuela, I decided to make rice.

I had seen my mother and grandmother making it, so I thought it would be a fairly simple task. All I needed was rice, water and salt. I thought that would be easy enough.

So I grabbed a pot and added water and rice and brought it to a boil. Then I grabbed what I thought was salt and added that while the water was boiling.

I made several terrible errors in that first culinary attempt.

First, I didn’t measure anything … and I actually ended up making all of the rice. All of the rice! An entire kilogram.

For reference, 1 kg of rice was about a week’s worth of rice for our family of 5.

It started cooking, and the rice almost grew out of the pot because there was so much and the pot wasn’t large enough for an entire kilogram of rice.

Grandma never measured. I had watched her. But now I know it was just practice; she had been cooking so many years, she had it down to an art. Rice was easy for her.

And I didn’t add enough water, so in the end I found some of the rice was overcooked while a lot of it was severely undercooked. The bottom was also all burned because I didn’t know how high or low the heat should be.

And the worst thing I did was that I did not use salt to season the rice. I accidentally sprinkled in Baking Soda.

It was a truly embarrassing effort on my part.

My dad and older brother – Julio – ate it out of respect (and hunger, I think), but my mom and younger brother – Jorge – wouldn’t eat it out of wisdom. Or fear. Or maybe both.

I’ll never forget their faces. Julio actually added mayonnaise to try to mask the nasty rice taste.

After that day, my mom decided to teach me how to cook rice. She started with an easy method to make it.

A 1:2 ratio of rice to water with added onion, garlic and salt.

Then, years later, when I was about 24, I moved to Asia.

One of the first times I encountered many types of rice all in one place, I was overwhelmed by the variety, styles and colors of rice down a couple of aisles in a grocery store in India.

I had never realized there were so many types of rice – hundreds of varieties.

Long-grain, medium-grain, short-grain, yellow, white, brown, Jasmine, aromatic, Chinese black, Basmati … that’s just off the top of my head.

My friend and I walked into the grocery store after having the idea to bring rice to an orphanage where we were working at the time, and asked an employee to point us toward the rice. He asked what kind of rice we desired and we answered, “just regular rice.”

“What kind of regular rice?” he asked as he pointed toward the two aisles completely filled with different types of rice.

That’s when I learned about rice. It’s many styles, flavors, and eccentricities.

Now, I’m in America. And have more than a decade of experience with cooking rice, and though I have never claimed to be the best at it, it’s something I truly enjoy.

Most people already know how to cook rice, so I won’t be sharing a recipe in this post, but I have compiled a list of tips to cooking rice, as it can take years to perfect the art.

I do not own a rice cooker – I’d rather cook my rice in a pot on the stovetop. While living in Singapore, someone gifted me with a rice cooker, but to be honest, I simply prefer the stovetop.

 

Here are 10 easy tips to making great rice:

  1. Respect the rice – Let the rice take the time that it needs in order to cook. They’re not mashed potatoes. Put the rice in the pot and let it cook.
  2. Exact double portion of water – rice should be cooked on a 1:2 ratio with water.
  3. Cook on low heat – be patient. If you try to rush the cook of the rice you will end up burning it and undercooking it.
  4. “No lo batas” – My mother and grandmother constantly told me this, which just means don’t stir it. You don’t want to end up making sticky, smashed rice. Once it’s in the pot, put on the lid and leave it alone until it’s ready.
  5. Don’t open the lid – The secret for a fluffy, perfect rice, is to allow it to steam. The steam inside the closed-lidded pot, while the heat is on low, is what actually cooks the rice. It’s not about the water boiling, it’s about the rice cooking correctly.
  6. Sauté or rinse the rice – rice has lots of starch. When you sauté with oil, it basically coats each grain, allowing the rice to be cooked and get fluffy without sticking to the other grains. It’s a beautiful chemical reaction. Make sure not to leave it in the pan too long (you don’t want to burn the rice before you start cooking it!). When you rinse the rice, the same happens because you’re cleaning the starch off, but you must rinse it several times, and very well, to assure the starch is rinsed off fully. Also, after washing, the grain is very sensitive, so you must be careful when you put it in the pot so as to not break the grains.
  1. Use chicken stock or beef stock – To make rice more flavorful, add a stock instead of water. Flavor your rice according to your meal instead of always merely having simple white rice.
  2. Add garlic, onion and salt – I always add these ingredients before I begin boiling the rice. I like to sauté the rice (see tip 6) with onion, garlic cloves and salt. I love the slightly more intense flavors I get from this practice.
  3. Use a good pot – Make sure the bottom of the pot is not too thin, and use a pot that’s size is proportionate to the meal. A thin pot will cause the rice grains to burn more quickly.
  4. Practice – “la practica hace al maestro,” or “practice makes perfect.” Keep going! And try adding your own special flavors to make the rice your own. Also, check out recipes for more advanced types of rice, like aromatic rice and risotto. In the future, I’ll post recipes of risotto, so keep an eye out for that!
  5. Have fun and enjoy!

Indian Curry and Naan

My husband loves words. He’s spent the majority of his professional career as a journalist in Mississippi and Louisiana.

He also loves games.

So naturally, he enjoys a good crossword puzzle – which he was doing last week when he had a “tip of the tongue” moment.

“Babe, what’s that Indian bread called? Nam? Nan?” he asked, adding that it was a 3-letter word beginning with N.

Suddenly, I was transported to my first time in India, and I smelled the smells and tasted the flavors … it made me want to make curry.

My first trip to India was in 2010. I spent six weeks in Mumbai working in an orphanage and the eunuch community.

My first day in the country, I was served meat and curry with nan (or naan) bread. That bread was heavenly. My Mexican-Venezuelan heritage had me thinking the nan was a fluffy version of the tortilla. Watching the people spin the dough overhead like a pizza, and the way they manipulated the not-yet-baked bread … it was just so beautiful.

The curry was … not so beautiful. At first.

We ate curry every day. For every meal. And I wasn’t extremely fond of it from the start. It just wasn’t my taste. But I ate it and was grateful for those serving us. But to be candid, I dreaded meal-time because I knew it was just going to be another type of curry.

During this same trip to Mumbai, I had the opportunity to see the magnificence that is the Taj Majal. And I don’t regret much in my life, but one thing I regret still to this day is not going to see the Taj Majal when I had the chance.

The truth is, I wanted to go. But after I expressed interest in going to walk around the beautiful palace, my traveling partner at the time said, “ehh, it’s just a building. I don’t want to go.”

So we didn’t.

::sad face::

Then the six weeks ended and I left India and went back to Singapore, where I was living at the time.

One day while in Singapore, I was told that I could get a hold of plantains – a Mexican and Venezuelan food staple – at the Tekah Market in Little India, a well known area of Singapore.

Because I love cooking, especially cooking plantains, I boarded the MRT and headed to Little India one Saturday.

While I was there, the smells of Indian food permeated the food court area – the powerful flavors hit my nose and so many other senses and I not only remembered India and the food, I started missing it.

That’s when I fell in love with Indian food. Not while in India, but in Singapore.

So I rode to the market in Little India every Saturday, watching closely to what the chefs were putting in their curries. Every time I had an opportunity to try someone’s curry, I took advantage of the chance and tried to pinpoint the different flavor profiles.

I tried curry in Singapore. In Malaysia. In Thailand. And then I remembered something – I remember a moment when the woman who cooked at the orphanage while I was in India explained to me how to make curry!

I didn’t care at the time (though I listened with a big smile), because I didn’t really like it – I think my reason for not enjoying it at the time was because I was dealing with culture shock and the curry was a big part of it – but in this season, as I was falling in love with the flavors of Indian food, I cared. I cared a lot. And that’s when I started cooking curry.

“Oh, nevermind. I got it. It’s nan.” My husband said, referring to his crossword puzzle.

“Oh yeah! It’s nan!” I repeated.

So I decided to make curry and nan.

I’m usually terrible with presenting recipes, and rarely follow them anyway, but I’m going to do my best to give you my recipe for my curry, and also nan bread.

The beauty of curry – and one of the reasons this is my first blog post – is that there’s no strict recipe; there’s simply a guide.

The Southern region of India tends to be more aggressive and spicy with their seasonings. The coconut milk added in the recipe gives more balance and mellows out the dish – but if you want powerful flavors, add less Coconut milk, and add more spice.

So, here’s what’s in curry (and I’ll do my best to give portions of each ingredient), and my nan recipe is below that:


CURRY

Coconut Oil

Chicken (or whatever meat you want, or make it vegan with potatoes and/or tofu)

2 tbsp Curry Powder

3 cloves

1 tbsn Cardamom (I substituted nutmeg, because we didn’t have Cardamom – which is a spice similar to a mix of nutmeg, cinnamon and ginger)

1 tbsn Nutmeg (which was my substitute)

1 tsp Cinnamon

1 tsp Corriander

dash of Turmeric – don’t add too much. It tends to make the curry bitter after a while cooking. The coriander I added was to balance this effect

2 Tomatoes, blended

3 Garlic cloves, minced

small piece of Ginger root, minced

½ white Onion, chopped well

1 Green Onion stalk, chopped well (Shallots can be used instead of Green Onion. I didn’t have Shallots, so I substituted that with the Green Onion)

¼ cup plain Yogurt (This is a substitution for Coconut Milk that I was told about in Malaysia. But be careful, if you cook the yogurt too long, it will have a reaction with the turmeric and make things bitter. To avoid this, use only Coconut Milk)

1/6 cup Coconut Milk. I didn’t have it when I started cooking, but my husband was gracious enough to go grab some from the store. Make sure it’s Coconut Milk, not Coconut milk drink or Coconut Water.

Salt, to taste

Pepper, to taste

——

Mix dry ingredients, making a powder and set aside.

Season chicken with salt and pepper and in coconut oil until it browns – don’t cook thoroughly – we will cook it further later in the recipe.

Leave oil in pan and sauté onion, ginger and garlic. Once they become golden brown, mix dry powder to create a paste-like substance, then add the blended tomatoes. Stir continuously as it cooks.

Stir in yogurt, then coconut milk and then add chicken and let simmer.

I also added potatoes.

Add salt and pepper, to taste and let simmer on medium/low heat, stirring occasionally.

Taste it! If the curry tastes bitter, add a little more coconut milk and a dollop of sour cream, or a bit of lime juice.

Spoon onto rice and enjoy!


NAN

1 tsp sugar

½ cup warm water

1 ½ tsp active dry yeast

2 ½ cups all-purpose flour

¼ cup plain yogurt

1 tbsp olive oil

dash of salt, to taste

Add sugar and water in bowl, and yeast – and let rest, covered, for 10 minutes.

Take flour and make volcano structure on counter surface, then pour water mixture slowly into the mouth of the “volcano.”

Mix with your hands until it is dough. Add flour if needed for desired doughy-ness.

Add yogurt, salt and oil and continue mixing until dough is no longer sticky.

Take the dough and cover it with a towel and let rest in a warm place for 45-60 minutes to allow yeast to work.

Knead dough further.

Tear dough into at least 12 balls of dough.

Flatten dough. Cook in pan with oil until desired browning is accomplished.

 

Curry indio y Naan (Pan)

File Mar 20, 11 36 01 PM

A mi esposo le encantan jugar con letras y palabras. Ha pasado la mayor parte de su carrera profesional como periodista en Mississippi y Louisiana.

 

Le gustan mucho los pasatiempos.

 

Por esa razón, disfruta mucho llenar crucigramas, que era lo que estaba haciendo la semana pasada, cuando tuvo uno de esos momentos de: “tengo la palabra en la punta de la lengua”.

 

“Amor, como se llama el pan indio? Nam? Nan?” – Me pregunto diciéndome también que era una palabra de tres letras que comenzaba con la letra “N”.

 

De pronto, mi mente se transporto a mi primer viaje a India, y empecé a oler todos aquellos diferentes aromas y sabores… me provoco ganas de preparar curry.

 

Mi primer viaje a India fue en 2010, y estuve alrededor de 6 semanas en Mumbai, trabajando en un orfanato y con la comunidad de eunucos.

 

En mi primer día en el país, me sirvieron curry, y pan indio “nan” (o naan). Mi primer bocado a aquel pan fue una experiencia celestial. Mi herencia venezolana-mexicana me llevo a describir nan como una versión mas inflada de las tortillas. Ver a la gente que preparaba la masa, maniobrando sobre sus cabezas como si fuera masa de pizza fue una hermosa experiencia para mi.

 

Por el contrario, mi experiencia con el curry… no fue tan hermosa al principio.

 

Come curry todos los días, a todas horas. Por alguna razón, no era del gusto de mi paladar. A pesar de eso, lo comí con una sonrisa, agradecida por quienes nos servían. Aunque honestamente, contaba las horas para la siguiente hora de comida, porque sabia que seria otro tipo de curry.

 

Durante ese mismo viaje a Mumbai, consideramos la posibilidad de disfrutar y ver la magnificencia del Taj Majal. No me arrepiento de muchas cosas en la vida, pero una de ellas (hasta el día de hoy), es no haber ido a verlo cuando tuve la oportunidad.

 

La verdad, es que quería ir. Pero después de expresar mi interés de ir y caminar alrededor de aquel maravilloso palacio, mi compañera de viaje en aquel tiempo me dijo “ah, es solo un edificio. No quiero ir.”

 

Así que no fuimos…

 

::carita triste::

 

Las seis semanas de viaje terminaron y deje India, regrese a Singapur, en donde estaba viviendo en aquel tiempo.

 

Un día en Singapur, alguien me dijo que podía conseguir plátanos (plátanos machos)- que es un alimento común en la comida mexicana y venezolana – en Tekah Market, in Little India, un área muy concurrida en Singapur.

 

Así que, como disfruto mucho cocinar, en especial platinos, tome el MRT en dirección a Little India un Sábado por la mañana.

 

Mientras estaba ahí, el olor de comida india siendo cocinada lleno el área de comida del mercado – la combinación de esos poderosos aromas lleno mi sentido del olfato y otros de mis sentidos, haciéndome recordar no solo India y su comida, sino que me hizo empezar a extrañar.

 

Fue en ese momento cuando me enamore de la comida india. No mientras estaba en India, sino en Singapur.

 

Así que, empecé a ir al mercado en Little India todos los sábados, observando con mas atención lo que los cocineros ponían en sus diferentes tipos de curry. Cada vez que tuve la oportunidad de hacerlo, probé curry de diferentes personas y aproveche las diferencias para empezar a definir perfiles en los sabores.

 

Probé curry en Singapur, Malasia y Tailandia. Y tiempo después recordé algo – Recordé un día mientras estaba en el orfanato en India, cuando la persona que cocinaba me explico como hacer curry!

 

En aquel momento no me importaba (aunque escuche la explicación de la mujer con una sonrisa de oreja a oreja), porque como mencione antes, el curry no era de mi interés en aquel tiempo – Creo que la razón por la que no lo disfrutaba, es porque estaba pasando por una etapa fuerte de choque cultural, y el curry tuvo mucho que ver con eso – Pero en esa nueva etapa, empecé a encontrar un nuevo amor por los sabores de la comida india, así que ahora me importaba, me importaba mucho. Y fue así como empecé a cocinar curry.

 

“Oh, olvídalo, ya me acorde. Es “nan”. Dijo mi esposo, refiriéndose a su crucigrama.

 

“Si! Es nan!” – Repetí.

 

Así que decidí hacer curry y nan.

 

Normalmente soy terrible para dar recetas, pocas veces las sigo. Pero hare mi mayor esfuerzo para compartir la receta del curry, y también del “nan”.

 

Una de las bellezas del curry – y una de las razones por las que este fue mi primer articulo – Es porque no existe una receta estricta a seguir; es únicamente una guía.

 

En la zona sur de India tienden a cocinar con condimentos y sabores mas fuertes. La leche de coco añadida en la receta ayuda a dar balance y condensar todos los condimentos uniformemente en el platillo – pero si te interesa sabores mas fuertes, añade menos leche de coco y poco mas de picante.

 

A continuación se encuentran los ingredientes del curry (como dije, hare mi mejor esfuerzo en dar las porciones aproximadas para cada ingrediente). También la receta del pan se encuentra a continuación :

 


 

CURRY

 

Aceite de coco

 

Pollo (o cualquier carne que se desee cocinar. Si es vegetariano, papas y/o tofu)

 

2 Cucharadas de curry en polvo

 

3 Dientes de ajo

 

1 Cucharada de Cardamom (sustituí con nuez moscada, porque no teníamos cardamom – que es una especia similar a una mezcla de nuez moscada, canela y jengibre)

 

1 Cucharada de nuez moscada (que fue mi sustituto)

 

1 Cucharadita de canela

 

1 Cucharadita de semillas de Cilantro (o un ramito fresco)

 

1 Pista de Cúrcuma – no añadir demasiado. Tiende a hacer el curry amargo después de un tiempo de cocción. El cilantro que agregué fue para equilibrar este efecto

 

2 Tomates, licuados

 

3 Dientes de ajo picados

 

1 Pedazo pequeño de raíz de jengibre, picada

 

½ Cebolla blanca bien picada

 

1 Tallo de Cebollín (Cebolla cambray), bien picado (se puede usar chalote en lugar de cebollín. Yo no tenía, así que lo sustituí)

 

¼ Taza de yogurt natural (Esto es una sustitución de la leche de coco que alguien me dijo en Malasia. Pero con cocina cuidado, si se cocina el yogurt demasiado tiempo, tendrá una reacción con la cúrcuma y amargara el platillo. Si es posible, sustituye la misma porción con leche de coco)

 

1/6 Taza de leche de coco. (No tenia cuando empecé a cocinar, pero mi esposo, amablemente fue a la tienda a comprar.) Asegúrate de que es leche de coco, no agua de coco.

 

Sal al gusto

 

Pimienta al gusto

 

 

Mezcla los ingredientes secos, hacerlos polvo y reservar.

 

Sazone el pollo con sal y pimienta y en aceite de coco. En un sartén a fuego medio-alto cocine hasta que se dore la superficie – no cocine a fondo – lo terminaremos de cocinar más adelante en la receta.

 

Saca y escurre la carne, deja reposando a un lado. Deja el aceite en el sartén y saltea la cebolla, el cebollín, el jengibre y el ajo. Una vez que tornen un color marrón dorado, añade el polvo seco para crear una masa pegajosa, después agrega los tomates ya licuados con cilantro (si es fresco). Revuelve continuamente mientras cocina a fuego bajo-medio.

 

Agrega el yogurt, luego la leche de coco. A continuación, añade el pollo y deje que hierva a fuego lento hasta que la carne este completamente cocida.

 

(También añadí papas a mi curry).

 

Agrega la sal y la pimienta, al gusto y deja cocer a fuego medio / bajo, revolviendo de vez en cuando.

 

¡Prueba! Si el curry sabe amargo, agrega un poco más de leche de coco y una cucharada de crema agria, o un poco de jugo de limón.

 

Sirve sobre arroz y buen provecho!

 

 

NAN

 

1 Cucharadita de azúcar

 

½ Taza de agua tibia

 

1 ½ Cucharadita de levadura seca activa

 

2 ½ Tazas de harina de trigo

 

¼ Taza de yogurt natural

 

1 Cucharada de aceite de oliva

 

Sal al gusto

 

 

Añade en un tazón el azúcar, el agua y la levadura – Deja reposar, cubierto en un lugar tibio sin mover, durante 10 minutos.

 

Toma la harina y esparce en una superficie plana en donde se amasara la masa. Haz un volcán, luego, vierte la mezcla de agua lentamente en la boca del “volcán”.

 

Mezcle con las manos hasta que se convierta en masa. Agregue mas harina si es necesario para lograr la consistencia deseada.

 

Añade yogurt, sal y aceite y continuar mezclando hasta que la masa ya no sea pegajosa.

 

Toma la masa y cubre con una toalla y deja reposar en un lugar cálido durante 45-60 minutos para permitir que la levadura surta efecto.

 

Amasa la masa un poco más.

 

Divide la masa en por lo menos 12 bolas de masa.

 

Aplana con un rodillo cada una de las bolitas de masa en forma circular. Coloca la masa aplanada en un sartén previamente calentado en la estufa con unas gotas de aceite. Cocina por ambos lados hasta que estén cocidas.