Vacaciones Espontáneas / Arroz con piña

File Jun 14, 12 15 10 AMEstábamos en el mercado el otro día y mientras buscaba entre las frutas y verduras frescas, noté un lote de piñas en uno de los estantes que lucían deliciosas.

 

He escogido piña fresca en el pasado, pero la verdad siempre me ha costado elegir una buena.

 

Mientras estaba allí tocando una de las espinosas frutas, mi esposo regresó del otro lado de la tienda con un galón de leche en la mano. Colocó la leche en nuestro carro y se dio cuenta de que yo estaba viendo fijamente las piñas.

 

“¡Me encanta la piña!” Dijo, como si estuviera leyendo mi mente. “Deberíamos comprar una.”

 

Se acercó al estante en donde estaban las piñas, y tomó una que se veía más amarilla, que verde o marrón, la acercó a su rostro y la olió, y luego jaló suavemente la hoja del centro de la cabeza de la fruta.

 

Explicó – y busqué más tarde en Google para verificar: Cómo elegir una piña madura.

 

Se puede determinar la madurez de una piña por su color, olor y, suavemente jalando una hoja.

 

Cuanto más madura este la piña, más fuerte es el olor. El olor de una piña inmadura es débil.

 

Además, la hoja central superior se extrae fácilmente cuando la fruta esta totalmente madura.

 

Así que trajimos a casa una buena piña madura, mi esposo emocionado la cortó tan pronto como llegamos y comenzó a comer la dulce delicia tropical.

 

Pero yo tenía más en mente que simplemente comer la piña sola. Yo estaba pensando en mi tiempo en el sudeste asiático, y en un plato que rápidamente se convirtió en un favorito – Arroz con piña.

 

El arroz con piña es básicamente arroz frito con piña y camarones.

 

Es conocido popularmente como un platillo tailandés. No obstante, algo que supe de primera mano, fue que aunque su popularidad no está en cuestión, no es realmente un platillo de Tailandia. Hecho que en su momento me confundió, porque casi cada restaurante tailandés en el que he estado sirven el platillo.

 

Durante mis viajes, pasé un tiempo en Tailandia, en donde mis amigos locales me dijeron que el famoso arroz con piña no es parte de su dieta, ni lo consideran un platillo tailandés real. De hecho, una vez teniendo esa información, observe con detenimiento y me di cuenta que sólo vi el plato en restaurantes de zonas turísticas.

 

La primera vez que probé el arroz con piña fue en Singapur, en “Golden Mile Complex” – el mercado tailandés en la ciudad. Y lo comí frecuentemente durante mi tiempo en Asia.

 

Cuando pienso en el platillo, pienso en mi querida amiga Bere.

 

Hace varios años, Bere y yo viajamos juntas a Indonesia, en unas espontaneas mini vacaciones/celebración de cumpleaños.

 

Yo acababa de volver a Singapur de un largo viaje de trabajo, y estaba en casa cuando mi amiga, Bere, me envió un mensaje de texto. Después de saludarnos, le dije que estaba en casa, y le pregunté qué estaba haciendo.

Era un lunes como cualquier otro, y me extraño que se comunicara conmigo en horas de trabajo.

 

“Me tomé esta semana de vacaciones”, me dijo. A lo que respondí:

 

“¡Deberíamos ir a algún lugar!”

 

Ella sugirió: “¡Vamos a la playa!”

 

Era mediados de diciembre, y mi cumpleaños seria sólo en un par de días, yo había trabajado exhaustivamente las semanas previas, y estaba planeando tomar el resto de la semana libre, por lo que su idea me cayo como anillo al dedo.

 

Y así, decidimos irnos a la playa; Bere sugirió la isla Bintan en Indonesia, que esta a dos horas en ferri de Singapur.

 

Una hora después de nuestra conversación nos encontramos en la terminal de ferri, compramos boletos, y nos dirigimos a Indonesia. En el camino, Bere hizo reservas de hotel, y estábamos listas.

 

En el lugar en donde nos alojamos, no había mucho alrededor, así que la mayor parte de nuestros días, la pasamos durmiendo en la habitación, leyendo, o a la orilla de la playa.

 

La playa era preciosa, con aguas cristalinas y arenas doradas.

 

Al día de hoy, ese viaje sigue siendo uno de los momentos más relajantes de mi vida adulta.

 

Pasamos un par de días descansando y relajándonos en una de las playas más hermosas en esa área. Recuerdo haber comido mucho arroz con piña.

 

Bere es vegetariana, así que ella comió este platillo – solo quitando el camarón. Recuerdo que probamos otros platillos durante ese viaje, y no fueron nada impresionantes; Pero el arroz frito con piña fue una delicia continua.

 

Así que ahora, cuando pienso en Arroz con piña (y arroz frito), pienso en Bere, la diversión de nuestro viaje espontáneo a Indonesia, y cómo ella sigue siendo una de mis mejores amigas y compañeras de viaje favoritas.


 

ARROZ FRITO CON PIÑA

2 -3 Personas

(Todos los ingredientes son aproximaciones, añade o cambia los ingredientes a tu gusto)

 

1 Taza de arroz blanco cocido (frío de preferencia y es perfecto si es un par de días viejo)   (Checa cómo hacer un mejor arroz)

10 Camarones

1 Huevo

1/2 Cebolla amarilla finamente cortada en trozos pequeños

2 Cebollas verdes picadas (Cebollines)

1-2 Tomates medianos, sin semilla y picados en trozos de aprox. 2 centímetros.

2/3 Taza de piña fresca, cortada en trozos de 2 centímetros

(* Si no puede encontrar la piña fresca, usa piña al almíbar asegurándote de secar el almíbar lo mejor que puedas)

1/2 Taza de nueces de la india tostadas sin sal

1 Cucharada de salsa de soya

1 Cucharada de salsa de pescado

1 Cucharadita de curry en polvo

1 Cucharadita de azúcar

1 Pepino en rodajas para adornar

1 Pizca de pimienta blanca

1 Pizca de sal

2 Cucharaditas de aceite de cocina (vegetal, de oliva o lo que sea que usas regularmente en tu cocina)

 

PREPARACIÓN

 

Antes de comenzar, mezcla todos los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) en una taza pequeña. Mezcla los ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado) en una taza pequeña separada. Déjalos a un lado.

(Con libertad puedes saltar este paso y servir directamente mientras cocinas.)

En un sartén grande, calienta a fuego medio-alto y saltea los camarones hasta que estén rosados ​por todos lados.

Una vez que están listos, sácalos del sartén, y escurre el exceso de aceite, ponlos a un lado.

Usando el aceite restante (y agregando un poco más si es necesario), agrega el huevo y bátelo ligeramente. Cuando el huevo empiece a cambiar de color y este medio cocido, agrega el arroz y revuelve con la cuchara hasta que este bien mezclado (alrededor de 2 minutos).

Agrega los trozos de cebollas y mezcla durante aproximadamente 2 minutos. Agregue los ingredientes secos (curry, azúcar, pimienta blanca, sal) y la mitad de la mezcla de ingredientes húmedos (salsa de soya y salsa de pescado), continua removiendo hasta que los granos de arroz se separen y los condimentos cubran todo el plato (unos 3 minutos) .

Agrega la piña, camarones, las nueces de la india y la otra mitad de la mezcla de ingredientes húmedos. Revuelve aproximadamente por 3 minutos.

Una vez que la piña se oscurezca y el arroz este seco, apaga el fuego. Añade los trozos de tomates y cebollín.

Sirve el arroz en un plato colocando con los camarones completos sobre el arroz, y las rebanadas de pepino a un lado como decoración.

 

Versión vegetariana:

Omite el camarón

(y el huevo en el caso de los veganos)

Usa aceite de coco y agrega un poco de ajo y jengibre fresco para acentuar los sabores!

 

Prueba esta receta y comparte con nosotros tu experiencia a través de #johastable

Spontaneous Vacation/Pineapple Rice

We were at the grocery store the other day and I was perusing through the fresh produce when I noticed some delicious looking pineapples.

I’ve selected fresh pineapple before, but the truth is I didn’t know how to pick out a good one. As I stood there fondling the prickly fruit, my husband returned from the other side of the store with a gallon of milk in hand. He placed the milk in our cart and realized I was staring at pineapples.

“I love pineapples!” he said, seemingly reading my mind. “We should get one.”

He reached into the pineapple display and grabbed a more-yellow-than-green-or-brown pineapple, brought it close to his face and smelled it, and then gently tugged at the leaf at the fruit’s top center.

He explained – and I later googled his facts to verify – how to pick out a ripe pineapple.

You can tell a pineapple’s ripeness by its color, scent and by gently tugging on a leaf.

The closer to ripe the pineapple gets, the more robust the scent. An unripe pineapple’s scent is faint.

Also, the top center leaf will easily pull from the fruit when fully ripened.

So we brought home a good, ripe pineapple, and my excited husband cut it open as soon as we got home and began eating the sweet tropical delight.

But I had more in mind than simply eating the pineapple alone. I was thinking of my time in Southeast Asia, and a dish that quickly became a favorite – Pineapple Rice. Pineapple Rice is basically fried rice with pineapple and shrimp.

Pineapple Rice is known as a popular Thai dish, but something I found out firsthand is the fact that, though it’s popularity is not in question, it’s not actually a Thai dish; which really confused me because nearly every Thai restaurant I’ve ever been to serves the dish.

But during my travels, I spent time in Thailand, where locals told me that Pineapple Rice is not part of their diet, nor do they consider it an actual Thai dish. In fact, I only saw the dish in restaurants in touristic areas.

I first tried Pineapple Rice in Singapore, in Golden Mile Complex – the Thai market in the city. And I ate the dish often during my time in Asia.

When I think about the dish, I think of my dear friend Bere.

Several years ago, Bere and I traveled together to Indonesia on a whim for a several days, for a relaxing miniature birthday vacation.

I had just gotten back to Singapore from a long work trip and was at home when my friend, Bere, began texting me.

After our greetings, I told her I was back at home and asked what she was doing.

It was a random Monday for her, so it was strange that she was able to communicate with me during work hours.

“I took the week off work,” she told me.

I replied, saying, “We should go somewhere!”

She upped the ante with a suggestion: “We should go to the beach!”

It was the middle of December, and my birthday was only a couple of days away and I had been gone for work, so I was planning to take the rest of the week off, so I agreed.

And just like that, we decided to leave and go to the beach; Bere suggested Bintan Island in Indonesia, which was a two-hour ferry ride from Singapore.

Within an hour after texting, we met at the ferry terminal, bought tickets and headed to Indonesia.

On the way, Bere made hotel reservations, and we were set.

At the hotel where we stayed, there wasn’t much around, so most of our days were spent napping in the room or lying on the beach.

The beach was beautiful, with crystal clear waters and golden sands.

To this day, that trip remains one of the most relaxing times of my adult life.

We spent a couple of days resting and relaxing at one of the most beautiful beaches in that area. And I ate lots of Pineapple Rice.

Bere is a vegetarian, so she was able to eat the dish as well – she just picked the shrimp out.

I remember trying other foods during that trip, and wasn’t impressed; but the Pineapple Rice was a continual delight.

So now, when I think of Pineapple Rice, I think about Bere and our spontaneous trip to Indonesia and how she remains one of my best friends and favorite travel partners.


 

PINEAPPLE FRIED RICE

2 -3 People

(All the ingredients are approximation, add or change ingredients to taste)

 

1 Cup of cooked white rice (cold, or day old if possible) – Check how to make a better rice

10 Shrimp

1 egg

1/2 Yellow onion finely cut in small pieces

2 Green Onions chopped

1-2 Medium-sized Tomatoes, seeded and chopped in 1/2 inches pieces.

2/3 Cup Fresh Pineapple, cut into 1/2 inches pieces. (*If you can’t find fresh pineapple, use canned pineapple drying with a napkin as much juice as you can.)

1/2 Cup of roasted unsalted cashews

1 tsp Soy sauce

1 tsp Fish sauce

1 tsp Curry powder

1 tsp Sugar

1 Sliced Cucumber for garnish

1 dash of White Pepper

1 dash of Salt

2 tsp Cooking oil (vegetable, olive or whatever you regularly use in your kitchen)

 

PREPARATION

Before starting, mix all the dry ingredients (curry, sugar, white pepper, salt) in a small cup. Mix wet ingredients (Soy sauce and Fish sauce) in a separate small cup. Set aside.

(You are free to skip this step and serve direct while cooking.)

In a big frying pan, heat on medium-high and sear the shrimp until pink and on all sides. Once it is ready, take it out of the pan, and drain the excess oil and set a side.

Using the remaining oil (and adding a little more if necessary), add the egg and scramble. When the egg starts changing color (half way cooked) add the rice and stir until it is mixed (around 2 minutes).

Add onions and mix for approximately 2 minutes.

Add dry ingredients (curry, sugar, white pepper, salt) and half of the wet ingredient mix (soy sauce and fish sauce), keep stirring until the rice grains are separated, and the seasoning has covered all the dish (about 3 minutes).

Add pineapple, shrimp, cashews and the other half of the wet ingredient mix. Stir approximately 3 minutes.

Once the pineapple is darkened and the rice is dry, turn off heat. Add tomatoes and the green onions.

Serve the rice garnishing with the whole shrimp on top and cucumber on the side as garnish.

 

Vegetarian version:

Omit the shrimp and egg (vegan)

Use coconut oil and add spice it up with some garlic and fresh ginger.

 

Try this recipe and share with us through #johastable

Dulce Tailandia, Dulce arroz con mango

Amo Tailandia!

 

Todo sobre ella: su gente, sus paisajes, la comida… Si… especialmente, la comida.

 

Hace unas semanas – a principios de Abril – cuando se acercaban las fechas en que se celebra el Año nuevo Tailandés, quise celebrar con uno de mis platillos tailandeses favorito: Mango Sticky Rice (Postre hecho a base de Arroz con mango y leche de coco)

 

En 2011, pase un poco mas de un mes en Tailandia. En aquel tiempo, acababa de llegar a Singapur, y tenia un contacto en Tailandia que estaba encargada de un orfanato, a quien decidí ir a ayudar, y también para explorar el país, con la intención de mudarme como misionera ahí.

 

Y déjame contarte que de verdad tuve la oportunidad de explorar.

 

Cuando llegue a Bangkok, llame desde el aeropuerto a mi único contacto en la ciudad, para confirmar en donde nos veríamos. Ella contesto, y me dijo que no estaba en la ciudad por el momento “regresa después”.

 

“Regresa después??” Como si se tratara de mi llegando después del horario de apertura de un supermercado. Esto era mas serio que llegar después de que cerraron la tienda – Yo estaba en un país completamente nuevo y mi único contacto me acababa de decir “regresa después”.

 

Sentí mucho miedo. Este era mi primer viaje a un lugar completamente desconocido.

 

Me sentí frustrada, y tiendo a culparme cuando las cosas no funcionan.

 

Enmudecí y me quede paralizada. Pensando “vete”, pero no tenia dinero para pagar un viaje de regreso. No sabia que hacer, a donde ir, a quien llamar.

 

Ni siquiera sabia como salir del aeropuerto.

 

Mi plan había fracasado.

 

Volví a la realidad – Necesitaba hacer algo. No podía solamente sentarme en el aeropuerto de Bangkok.

 

Todos mis miedos de pronto tornaron repentinamente en una nueva fuerza.

 

No se si tu que estas leyendo, crees en Dios, pero en ese momento, sentí una fuerza tan grande desde mis entrañas que la única palabra para explicarla es Dios.

El me dijo “Viniste hasta acá desde México. Saca el mejor provecho de esta oportunidad”. Sabia que Dios me había llevado a Tailandia con un propósito.

 

Los planes cambian, pero siempre hay un propósito, y normalmente, es bueno.

 

Y fue así como las cosas empezaron pasar.

 

Mis primeros días en Bangkok me aloje en una habitación en donde el único sonido que podía oír durante la noche, fueron las ratas corriendo por toda la habitación.

 

Pero sabia que de alguna manera, las cosas iban a mejorar.

 

Pocos días después de mi llegada, una muy buena amiga mía, vio una publicación que hice en Facebook y me contacto. Me dijo que se había mudado recientemente a Tailandia y vio que estábamos en la misma ciudad, así que me ofreció hospedaje, para que me quedara con ella y su bella familia.

 

En ese momento, pase de dormir en una habitación junto a ratas, a dormir en una casa junto al lago!

 

Los acontecimientos que tuvieron lugar en ese tiempo son lo que dieron forma al amor que siento por Tailandia.

 

Me di cuenta de que no necesitas pasar un tiempo muy largo con alguien para convertirte en alguien notable en su vida.

 

Pase varias semanas entre Bangkok – La mega ciudad, Chiang Mai – las áreas extremadamente turísticas, Mae Sot – la frontera con Myanmar, y Korat – la zona de campos del país.

 

Decidí que me mudaría a Tailandia.

 

Mi idea era volver a Singapur, recoger mis maletas y volver a Korat en dos semanas.

 

Ciertas circunstancias cambiaron mis planes y nunca volví. Hasta el día de hoy, me persigue esa idea… preguntándome que habría sido aquello que no sucedió.

 

Pero como dije antes, los planes cambian. Y siempre he sido del tipo de persona que sigue caminando a pesar de la tormenta.

 

Pensé en los altos y bajos de aquel viaje a Tailandia. Desde el temor aterrador que me paralizo al principio de mi viaje, hasta el primer día que salí a explorar la ciudad de Bangkok, comiendo Mango Sticky Rice (Dulce de Arroz y mango con leche de coco), ese viaje fue colorido con belleza total.

 

Recuerdo caminar por la ciudad, tomando tuk tuks, perdiéndome y encontrándome de nuevo una y otra vez. Me encontré un mercado en la calle (tianguis). Y me arriesgue a ordenar ese postre de arroz y mango.

 

Fue tan delicioso que cada que pude pedí el mismo postre en cada restaurante tailandés (probablemente si lo encuentro en el menú de algún restaurante local lo pido).

 

Todos estos pensamientos inundaron mi mente, supe que tenia que preparar este postre, solamente para satisfacer mi propio antojo.

 

No pude hacer el platillo inmediatamente. Porque se necesita equipo especial para prepararlo correctamente. Necesitaba comprar un Vaporizador de Bambú.

 

Encontré uno en oferta en un mercadito asiático local, pero se puede conseguir en línea por menos de 10 dólares.

 

Prueba esta receta y enamórate de Tailandia como yo lo hice. La preparación de este platillo requiere un poquito mas de dificultad que para otras recetas que he compartido (porque son varias cosas al mismo tiempo). Trata, valdrá la pena hacerlo.

 


 

DULCE DE ARROZ Y MANGO CON LECHE DE COCO – Mango Sticky Rice

(3 personas)

Ingredientes:

Salsa de coco dulce y Arroz:

1 Taza de arroz dulce glutinoso

2/3 Taza de leche de coco

1/4 Cucharadita de sal

1/2 Taza de azúcar

Salsa de coco salada:

1/2 Taza de leche de coco

1/4 Cucharadita de sal

1 Cucharadita de harina de arroz / Maicena

1 Cucharadas de agua

2 Cucharadas de Mung beans tostados/ Semillas de sésamo tostadas.

2 Mango fresco pelado y cortado cuidadosamente en rodajas gruesas.

INSTRUCCIONES:

[Arroz glutinoso y Salsa Dulce]

Enjuaga el arroz en un tazón y disipar el agua hasta que el agua sea clara.

Déjalo remojando en agua durante la noche (o por unas pocas horas antes de cocinar).

A la mañana siguiente, cuela y escurre muy bien el agua.

Pon el arroz a cocer en la vaporear de bambú. Coloca una tapa encima del arroz para guardar el vapor.
(Nota: Yo tenia un pedazo de gasa en la cocina y lo puse en la parte superior del arroz antes de poner la tapa, sólo para asegurarme de que mantenía el vapor.)

Cuece a vapor sobre el agua hirviendo durante unos 30 minutos.

Mientras se cuece el arroz, en una olla pequeña a parte, a fuego medio, mezcla la leche de coco, el azúcar y la sal. Revuelve hasta que el azúcar se disuelva y apaga el fuego.

(No quieres cocinarlo durante mucho tiempo, usa el calor sólo para mezclar los ingredientes. Una vez terminado, ponlo a un lado y mantenlo caliente con su tapa puesta).

Una vez que el arroz se ha cocido, vacíalo en un recipiente y vierte inmediatamente la mezcla del dulce de leche. Revuelve y tápalo muy bien.

Es importante trabajar tan rápido como sea posible para mantener el arroz caliente.

De esta manera, mientras descansa, el arroz absorberá todo el líquido del dulce de leche.

Deja reposar durante unos 20 minutos. Después de que el tiempo haya pasado, abre y revuelve cuidadosamente otra vez. Déjalo reposar por lo menos otros 20 minutos.

Si no tienes vaporera de bambú, utiliza una vaporera de metal con una gaza alrededor del arroz para evitar que caiga en el agua hirviendo al fondo de la olla. O puedes tratar en la estufa.

Yo nunca he tratado de hacerlo de esta manera, pero aquí es una sugerencia:

Por cada 1 taza de arroz añade 1 y 1/4 Taza de agua.

Deja hervir con la tapa hasta que haya absorbido el agua (No agitar). Una vez que ha absorbido toda el agua, retíralo del calor con la tapa puesta y dejarlo reposar durante 10 minutos.

Salsa de Coco Salada:

Mezcle la harina de arroz / Maicena en agua hasta que ese disuelva.

En una olla pequeña, agrega la leche de coco, la sal y la mezcla de harina con agua. Cocina a fuego medio-bajo

Revuelve hasta que comience a hervir y a espesarse.

Apaga el fuego y déjalo enfriar.

(No lo cocines demasiado tiempo, sólo hasta que hierve la primera vez y comienza a engrosar, de lo contrario la leche de coco se disolverá y tendrás que empezar todo de nuevo!)

¡Si tus Mung beans (Moon beans) o las semillas del sésamo no están tostadas, tu puedes tostarlas!

Para los Mung beans: Hierve en una olla pequeña hasta que estén suaves.

Una vez suaves. Cuela el agua y colocarlos en toallas de papel, para que absorba el exceso de agua.

Tuéstalos en una sartén seco a fuego medio durante 3-5 minutos o hasta que estén ligeramente dorados, revolviendo de vez en cuando.

Semillas de sésamo: solo tuéstalos en el sartén hasta que doren.

Sirve una porción del dulce de arroz junto a algunas rebanadas de mango y añade un poco de la salsa de coco salado en la parte superior del arroz.

Espolvorea algunas de las semillas tostadas de Mung beans/ semillas de sésamo.

¡Disfruta!

Sweet Thailand, Sweet Sticky Rice

I love Thailand.

Everything about it, I love: the people, the scenery, the food. Oh, the food … I especially love the food.

So, a few weeks ago – toward the beginning of April – when the Thai New Year rang in, I wanted to celebrate with one of my favorite dishes from Thailand: Mango Sticky Rice.

In 2011, I spent a little more than a month in Thailand. I was living in Singapore at the time and had a contact in Thailand who ran an orphanage, so I decided to go help at the orphanage, but also to explore the country with the intention of moving there as a missionary.

And let me tell you – I really got the opportunity to explore.

When I landed in Bangkok, I called my sole Thailand connection from the airport to find where and when we could meet. She told me she had left. She wasn’t there. She told me to “come back later.”

Come back later?? As if I had just missed the open hours of a grocery store? But this was more serious than a store closing before you arrive – I was in an entirely new country and my only contact just told me to “come back later.”

I became afraid. This was my first trip alone to an unknown place.

I became frustrated. I tend to blame myself when things don’t work out.

I became numb. I thought – “go back,” but I didn’t have the money to go back. I just didn’t know what to do. Where to go. Who to call.

I didn’t even know how to get out of the airport.

My plan had failed.

Then I snapped back into reality – I needed to do something. I couldn’t just sit in the airport in Bangkok.

All my fears suddenly became a strength.

I don’t know if you who are reading this believe in God, but I felt an extreme courage come from within that can only be explained as a word from God. He said, “You came all the way here from Mexico. You better do something with the opportunity.” I knew God had brought me to Thailand for a purpose.

Plans change, but there’s always a purpose in it. And it’s usually good.

And just like that, things started happening.

The first few days in Bangkok I stayed in a room where all I could hear at night were rats scurrying around the room.

But I knew it was going to get better.

A couple of days after my arrival, a good friend saw a post I’d made on Facebook and contacted me. She said she had recently moved to Thailand and saw that I was near her and wanted me to come stay with her.

In a mere moment, I went from rats bedside to a house lakeside!

The events that took place in that time are what shaped my love for Thailand.

I realized that you don’t need to spend a long time with someone to be remarkable in their life.

I spent several weeks in Bangkok – the big city, Chiang Mai – the extremely touristic area, Mae Sot – bordering Myanmar, and Korat – the true Thailand countryside.

I decided I would move to Thailand.

The idea was for me to go back to Singapore, pick up my bags and return to Korat in two weeks.

But through certain circumstances, I never went back. To this day, that idea haunts me … wondering what could have been and what never was.

But like I said earlier, plans change. And I’ve always been the type of person who rolls with the punches.

I thought about all the highs and lows of that trip to Thailand. From the rigid fear that stunned me at the trip’s beginning to the first day exploring Bangkok and eating Mango Sticky Rice, the trip was full of beauty.

I remember walking around, taking “tuk tuk” rides, getting lost and finding myself over and over again, I stumbled upon a wet market. I took a chance and ordered the sticky rice dessert with mango.

It was so delicious that I ordered Mango Sticky Rice at every Thai restaurant (and I would probably buy it if I find it on a menu locally too).

So as these thoughts flooded my mind, I knew that I had to make this sweet treat, if for nothing else than to quench my own craving.

I wasn’t able to make the dish right away. It takes special equipment to do it properly. I needed to purchase a Bamboo Steamer.

I found one for sale locally at an Asian Market, but you can easily purchase one online for less than $10.

So try this recipe and fall in love with Thailand as I did. This one has a higher difficulty level than most other recipes I post. But push through … it’s worth it.


 

MANGO STICKY RICE

(feeds 3 people)

[Sweet coconut sticky rice:]

1 cup glutinous sweet rice

2/3 cup coconut milk

1/4 tsp Salt

1/2 cup sugar

[Salted coconut sauce:]

1/2 cup coconut milk

1/4 tsp Salt

1 tsp rice flour / corn starch

1Tbsp water

2 Tbsp roasted split Mung beans / Sesame seeds

2 Fresh mango peeled and carefully cut in thick slices.

[Sweet sticky rice]

Rinse rice in a bowl and dispel water until water is no longer foggy.

Allow to soak in water over night (or for a few hours before cooking).

Drain the water very well and put rice in the bamboo steamer.  Put a lid on top of the rice. (Note: I had a piece of cheesecloth, and put it on top of the rice before putting the lid, just to make sure it kept the vapor.)

Steam over boiling water for about 30 minutes.

In a separate small pot, on medium heat, mix the coconut milk, sugar and salt. Stir until the sugar is dissolved and turn off heat. (You don’t want to cook it for a long time. Use the heat only to mix the ingredients and set a side and keep it warm.)

Once the rice is done cooking, put it in a container and immediately pour the sweet milky mix.

Stir and cover very well.

It is important to work as fast as possible in order to keep the rice warm. This way, while it rests, the rice will absorb all the liquid.

Let sit for about 20 minutes.

After that time has passed, open and carefully stir again and let it sit for at least another 20 minutes.

If you don’t have a bamboo steamer, use a steamer with a cheese cloth to prevent the rice from falling to the bottom of the pot into the water.

Or you can try on the stove. I have never tried to make it this way, but here it is a suggestion:

1 Cup of rice: 1 1/4 Cup of water. Letting it boil with the lid on until it has absorbs all the water (Do not stir). Once it has absorbed all the water, take it out of the heat with the lid on and let it rest for more 10 minutes.

[Salted coconut sauce:]

Mix the rice flour/corn starch in water until it is smooth.

In a small pot, add the coconut milk, salt and flour mix and cook over medium-low heat

Stir until it starts boiling and thickening.

Turn off heat and let it cool.

(You don’t want to cook it too long, only until it boils the first time and starts thickening, otherwise the coconut milk will break down and you will have to start all over again!)

If your Mung beans or Sesame seeds are not roasted you can roast them!

To roast split Mung beans:

In a small pot, boil the split Mung beans until soft.

Once soft. Strain the water and place them on paper towels, the excess water can be absorbed. Roast beans in a dry skillet over medium heat for 3-5 minutes or until lightly browned, stirring occasionally.

Plate a portion of sweet sticky rice next to slices of mango and add some of the salted coconut sauce on top of the rice.

Sprinkle some of the roasted Split Mung beans/Sesame seeds.

 

Enjoy!

Cocinando en Frances – Coq Au Vin

File May 05, 12 35 19 AM

Me pare en mi cocina el Domingo por la tarde y empecé a acomodar los trastes que se habían quedado desde la noche anterior secando. Teníamos amigos que nos visitarían para la cena y quería asegurarme de que todo estuviera en orden.

 

Mi esposo acababa de prender la televisión en la sala y vino a la cocina a preparar una “botanita” (pasapalo) que nos mantuviera sin tanta hambre hasta la hora que nuestros invitados llegaran para la cena.

 

Abrió el refrigerador y buscando entre los gabinetes, encontró los restos de un trozo de salami ruso que compramos la semana pasada en una tienda europea que encontramos en Baton Rouge. Después, encontró y abrió un paquete de queso de chivo y se fue a la alacena buscando galletas saladas.

File May 05, 12 35 34 AM

Corto en rebanadas delgadas el salami, apretó el plástico que cubría el queso, tomo las galletas, acomodando todo sobre nuestra tabla de madera camboyana Vandywood, convirtiéndola en una tabla de queso y charcutería, y me pregunto si quería un poco antes de que se regresara a la sala, para lo que indudablemente seria su “siesta dominguera”. Mi esposo necesita tomar una “siesta” los domingos por la tarde… Aparentemente que siente la necesidad de hacerlo, como un niño.

 

Mientras veía la preciosa bandeja de charcutería que Aarón hizo, recordé que hace un tiempo no muy largo, cuando mi mama y yo viajamos a por España, Italia y Francia, en nuestro camino para visitar a unos queridos amigos en el Reino Unido. Fue en Francia, que descubrí la esencia de la degustación de vinos y quesos.

 

Ese viaje fue hace cerca de dos años. Rente una habitación en un hotel muy pintoresco para mi madre y para mi en Paris.

 

El hotel era pequeño, pero lo suficientemente grande para tener un elevador, muy antiguo por cierto. Cuando hice la reservación, elegí la opción menos costosa porque estábamos viajando bajo presupuesto. Sin embargo, una vez que llegamos, el personal del hotel fue caluroso y atento; cuando nos vieron, nos ascendieron a una habitación con vista a la Torre Eiffel. Quizás, fue el hecho de que éramos una madre y su hija viajando y explorando vida juntas lo que los hizo ser mas generosos con nosotras.

 

El hotel ofrecía una degustación de vino y quesos cada noche. Yo había estado en degustaciones de vino y queso antes en mi vida, pero esta vez fue muy diferente! El queso era cremoso y muy sabroso; y el vino, emparejado con el queso, tenia sabores que nunca había notado antes en vino.

 

Siempre había oído a gente describiendo vinos – diciendo cosas como “es acido, o afrutado, o con sabor a nuez – honestamente, esta fue la primera vez que detecte esos sabores por mi misma. O tal vez, fue solo el hecho de que estaba en Paris, y la idea romántica del vino, queso y pan me envolvió… soy una romántica empedernida!

 

Durante ese tiempo, me acerque mas a mi mama, de una manera inexplicable. Reímos juntas, aprendimos sobre otras culturas juntas, conocimos a gente nueva juntas … y todo en un viaje en el que yo no estaba incluida.

 

Inicialmente, mi papa viajaría con mamá, pero debido a una situación con su pasaporte venezolano y retardos en una visa, no pudo ir, así que tome su lugar. (también fue bueno, porque hablo inglés y estudié francés e italiano en la escuela.)

 

Acomode el último de los platos, preparándome para nuestros invitados a la cena, me serví otra galleta con salami y queso de cabra, y empecé a recordar mi primera vez cocinando comida francesa – en la universidad, mientras estudiaba francés.

 

En la escuela a la que asistí en la Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al estudiar una lengua extranjera, nos sumergíamos en la cultura de esa lengua.

 

Así que para francés, aprendimos el idioma y entre otras cosas, algo de cocina francesa. Aunque mis habilidades en el idioma francés se han desmoronado con el paso del tiempo en mi memoria (ahora estoy tratando de recuperarlo), no creo olvidar jamás algo que una de mis profesoras nos enseñó a cocinar.

 

Coq Au Vin – Pollo al vino

 

Quizás por lo sabroso que fue, o, probablemente, lo recuerdo muy bien por las risas y la diversión que tuvimos durante su preparación con mis compañeros de clase. Como cuando supe que mi amiga/compañera de clase había contrabandeado dos botellas de vino al salón de clases para poder preparar el platillo.

 

Cuando empecé a recordar aquel Coq Au Vin, los ingredientes comenzaron a volver a mi memoria, y decidí tratar de reconstruir aquella deliciosa comida francesa… claro, sin el contrabando de vino!

 


Coq Au Vin

(Para 2 personas)

 

(Todas las medidas son aproximaciones. Yo fui ajustando las medidas conforme fui cocinando)

 

Ingredientes:

2 Piezas de muslo con piernas con hueso y piel

1 Taza de vino tinto. Tradicionalmente Burgundy (No teníamos Burgundy, así que usé Merlot – pero cualquier vino tinto seco esta bien.)

3 Tiras de Bacon cortadas en trozos (Aprox. 1/2 pulgada)

¼ Libra (1 Taza) de Champiñones, cortados en mitades

½ Cebolla amarilla picada finamente

1 Cucharadita de Aceite de oliva

1 Cucharadita de Tomillo seco (Usa un par de tallos de tomillo fresco en lugar de si puedes!!)

4 Cucharadas de mantequilla (media barra de mantequilla)

1 Cucharada de harina

½ Taza de caldo de pollo

Pimienta al gusto

Sal al gusto

 

INSTRUCCIONES:

 

Sazona el pollo con sal y pimienta. Déjalo a un lado reposando.

Precalienta el horno a 375* F (190*C)

En la estufa coloca el tocino en una cacerola – o sartén amplio – (Debe ser sartén/olla para hornear, porque mas adelante en la receta la meterás al horno)

Una vez cocido y crujiente, retira el tocino del fuego, escurriéndolo y dejando grasa en el sartén. (Si notas exceso de grasa, puedes retirar un poco)

Coloca el pollo en el sartén con la grasa del tocino. Cocina a fuego medio-alto hasta que la piel esté dorada y crujiente – no te preocupes por cocinar el pollo completamente en este paso. Se cocinará más tarde. Por ahora solo queremos darle color al pollo.

Una vez dorado, retira el pollo y colócalo a un lado.

En el mismo aceite, saltea la cebolla hasta que quede translúcida. Agrega los champiñones y cuece hasta que estén ligeramente dorados.

Añade la mantequilla hasta que se derrita y agrega la harina. Mezcla. Este paso engrosará su salsa.

Una vez muy bien mezclado, agrega el vino mientras que la cacerola esté a fuego medio por cerca de 5 minutos (en lo que se consume el alcohol). Añadir el tomillo y dejar cocer durante otros 5 minutos.

Agregue el tocino que se dejó a un lado. Vierte poco a poco el caldo de pollo, y deja cocinar unos minutos, moviéndolo según sea necesario. Prueba el caldo, añade mas sal o tomillo si es necesario.

Añade el pollo, sube la flama a fuego alto y baña (vierte cucharadas de la mezcla liquida sobre la carne) durante aprox. 2 minutos. Toma el sartén y con cuidado, colócalo en el horno en 375*F durante unos 45 minutos.

A los 30 minutos, abre el horno y con cuidado, de nuevo baña el pollo con cucharadas del jugo. Cierra el horno y déjalo terminar la cocción. Si ves que el pollo está listo antes de que los 45 minutos, sácalo del horno – El horno de cada casa trabaja diferente!

Retira del horno y dejar enfriar un poco.

¡Sírvelo con verduras frescas y Bon Appetite!

Cooking in French – Coq Au Vin

I stood in my kitchen Sunday afternoon and began putting up washed dishes that had been left out overnight to dry. We had friends coming over for dinner later in the day and I wanted to make sure everything appeared to be in order.

My husband had just turned on the television in the living room and came into the kitchen to make a light snack to hold us over until our dinner guests arrived.

He rummaged through the refrigerator and found the remains of a log of Russian salami we had purchased about a week earlier at a European market we found in Baton Rouge. He then found an opened package of goat cheese before strolling over to the pantry to find some crackers.

File May 05, 12 35 34 AM

He thinly sliced the salami, clumped the cheese and set the crackers onto a Cambodian Vandywood cutting board turned into serving tray and asked if I wanted some before heading back into the living room for what would certainly end up being his Sunday nap. My husband needs a Sunday nap. Because apparently he is a child.

But as I peered at the lovely mini-charcuterie tray he had made, I remembered a time not too long ago, when my mother and I traveled through Spain, Italy and France on our way to visit some dear friends in the United Kingdom. It was in France that we discovered the essence of the wine and cheese tasting.

The trip was about two years ago, and I had procured a quaint hotel room for my mother and me in Paris.

The hotel was small – just big enough to have an elevator, though a very old one. When I booked our room, I chose the least expensive option because we were traveling on a budget, but once we arrived and the lovely staff saw us, they upgraded us to a room with a view of the Eiffel Tower. I think it was just something about seeing a mother and daughter traveling and exploring life together that made them feel more generous toward us.

The hotel offered a wine and cheese tasting every evening. Now, I’ve had wine and I’ve had cheese, but this was very different. The cheese was creamy and extremely tasty, and the wine, paired with the cheese, had flavors I had never taken notice of in wine before.

I always hear people describing wine – saying it’s acidic or fruity or nutty – but this was the first time I actually tasted those flavors for myself. Or maybe it was just the fact that I was in Paris, and the idea of wine, cheese and bread is romantic. And I’m a hopeless romantic.

In that time, I grew closer to my mom in an unexplainable way. We laughed together, learned about other cultures together, met new people together … and all on a trip I wasn’t supposed to be on.

My father was supposed to go with mom, but due to issues with his Venezuelan passport and a visa, he was unable to go, so I got his ticket J (and it’s a good thing too, because I am fluent in English and studied French and Italian in school.)

As I put the last of the dishes away, preparing for our dinner guests, I served myself another cracker with salami and goat cheese, and started remembering my first time cooking French cuisine – in college while studying French.

In the school I attended in Mexico City, Universidad Nacional Autonoma de Mexico (UNAM), when studying a foreign language, we were thrust into the culture of that language. So, for French, we learned language skills among other things – like French cuisine.

Though my French language skills have crumbled from my memory (I’m working to try to get the language back now), I don’t think I’ll ever forget the meal my professor taught us to cook.

Coq au vin.

It may have been because it was so delicious, or, more likely, it could have been so memorable because of the laughter and fun involved in preparing that meal with my classmates, like when I found out that my friend/classmate had smuggled two bottles of wine into the classroom so we could make the meal.

As I started reminiscing about Coq Au Vin, the ingredients started coming back to my memory, and I decided to try to reconstruct the delicious French meal, without the smuggled-in wine.


 

File May 05, 12 35 19 AM

Coq Au Vin

(For 2 people)

(All measurements are simple approximations. I adjusted measures as I cooked

 

Ingredients

2 Chicken quarters with skin (thighs and legs with bone)

1 cup Red wine, traditionally Burgundy (We didn’t have Burgundy, so I used Merlot – but any dry red wine will do.)

3 pieces of Bacon cut in pieces (approx 1/2 inch pieces)

¼ pound Mushrooms, cut into halves

½ Yellow onion, chopped finely

1 tsp Olive oil

1 tsp dried Thyme (use a couple of stalks of fresh Thyme instead if you have it!!)

4 Tbsp Butter (half stick of butter)

1 Tbsp Flour

½ cup Chicken Stock

Pepper, to taste

Salt, to taste

 

Season chicken with salt and pepper and set aside.

Preheat oven to 375 degrees

On stove top, cook bacon in large pan (pan must be oven safe, as it will be going into the oven later)

Remove bacon from pan, leaving bacon grease.

Place chicken in pan with bacon grease and cook on medium-high heat until golden and skin is crispy – don’t worry about cooking the chicken thoroughly on this step. It will be cooked more later. You’re just trying to get a certain color on the chicken.

Remove chicken and place to the side.

In the same oil, sauté onions until translucent.

Add mushrooms until slightly browned.

Add butter until melted and add flour. This step will thicken your sauce.

Once mixed very well, add wine while pan is on medium heat for about 5 minutes.

Add thyme and allow it to cook for another 5 minutes.

Add bacon that was set aside earlier, and then stir in chicken stock and allow to cook another 5 minutes after mixed well, stirring as needed.

Add chicken and raise to high heat and pan-baste (scoop liquid onto meat as dish cooks) for approx. 2 minutes. Taste it and add more salt or thyme if necessary.

Take pan off stove top and place pan in oven on 375 for about 45 minutes.

At the 30 minute mark, open oven and baste chicken, then close oven and finish the cook.

If you see the chicken is ready before the 45 minutes is completed, remove from oven – everybody’s ovens work differently!

Remove from oven and let it cool.

Prepare with fresh vegetables and Bon appetite!

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

File Apr 25, 12 18 32 AM

Hay ocasiones en que sabes con exactitud que cocinar y buscas los ingredientes necesarios para preparar la comida. Otras, lo que sea que hay en el refrigerador (nevera) lo determina.

 

Eso me ha estado pasando mucho últimamente.

 

Hoy, abrí el refrigerador y chequee entre los compartimentos tratando de pensar en que cocinaría para la cena, de pronto, note que en el fondo de una de las repisas había dejado olvidado algo que compre la semana pasada en el mercado – una cabeza de “Bok Choy” (conocido también como Taisai, col china, repollo chino).

 

Inmediatamente, mis pensamientos se transportaron a Asia, en donde recuerdo que lo probé por primera vez; y particularmente en Malasia, en donde seguido comí esta verdura en sopas.

 

Hace unos siete años, estaba viviendo en Singapur y un día estaba fuera de casa en la noche, ya muy tarde, y fui a un “Hawker Centre” (un lugar de comida con muchas opciones). Tenia hambre, pero como era tarde, el único lugar abierto en la sección de comida era un sitio en el que servían sopas.

 

En este tipo de lugares, el cliente elige, coloca los vegetales y carnes que desea en una bandeja, creando así su propia versión. (Para aquellos en el nuevo mundo, es similar a los sitios en donde uno elige los ingredientes de su propio sándwich, pero en sopa).

 

Vi el estante lleno de vegetales – hermosos colores vibrantes y diferentes fragancias – Enseguida, me di cuenta de que la mayoría de los productos mostrados en ese estante no me eran familiares. De hecho, eran incómodamente muy poco familiares.

 

Así que hice lo que había aprendido a lo largo de mis pocos años como viajera – un truquito que sigo aplicando de vez en cuando, cuando me encuentro en lugares poco familiares – Simplemente, pido lo mismo que pidió la persona que esta adelante de mi en la fila.

 

No estaba segura de los nombres de los ingredientes de la sopa, aun en este momento no los se, pero recuerdo que tenia colores vibrantes: verde, blanco rosado, amarillo, morado y rojo.

 

Aunque no me acuerdo de todo lo que tenia esa primera sopa, recuerdo que me gusto en un 90 por ciento.

 

Fue hasta unos meses después, que una de mis mas queridas amigas en Singapur, Anne, me enseño que era cada uno de los vegetales/carnes que estaban en el aparador. Me dijo también cuales seleccionar para hacer una sopa deliciosa. Al final de su selección, mi sopa fue excelente.

 

Viajé a través del Sureste Asiático a lo largo de muchos años. Una vez, durante una visita a Malasia, vimos a una amiga quien cocino una cena para nosotros.

 

Me asombre en descubrir que la sopa que hizo era muy familiar en sabores a lo que recordaba de aquella experiencia con mi sopa en Singapur. Tenia brotes de soya (bean sprouts), espinacas, Bok Choy, huevos cocidos, un tipo de salchicha, albóndigas de pescado, tallarines, tofu, y otros ingredientes que ahora no recuerdo.

 

Por alguna razón, el sabor mas memorable de la sopa que hizo mi amiga fue el Bok Choy.

 

Y aunque la primera vez que lo probé fue en Singapur, Bok Choy es uno de los sabores que relaciono con Malasia.

 

Así que cuando abrí el refrigerador hoy, y encontré el Bok Choy, me sentí abrazada por aquel amor y cariño que me une a la gente de Malasia, que visité tan seguido durante mi tiempo allá.

 

Malasia es un país acogedor, del que me enamore casi inmediatamente. Su gente es amable, la comida es deliciosa y el malayo (su idioma), se pronuncia muy similar al español, que es mi lengua nativa.

 

Por todo esto, termine pasando mucho tiempo ahí, haciendo muchos amigos, comiendo mucha comida… en Malasia. De hecho, los amigos que hice allá se han convertido en mi familia a lo largo de los años.

 

Vi el Bok choy, y junto a el un par de zanahorias, una raíz de jengibre y un pollo desmenuzado – en ese momento supe que los ingredientes en mi nevera, y esa memoria latente de sabores, habían decidido que prepararía para la cena.

 


 

Sopa de Pollo- Inspiración asiática

(2 Personas)

3 Tazas de agua

2 Cucharas de raíz de jengibre fresco bien picadito.

2 Tallos de cebollines bien picaditos. (cebolla de cambray)

4 Tallos de Bok Choy picado (Tiras de alrededor de 3 cm de espesor)

2 Dientes de ajo

1 Cucharadita de Tahini (Pasta de sésamo) (Opcional)

½ Pechuga de Pollo

1 Zanahoria, pelada y cortada en finas tiritas

1 Paquete de Fideos de huevo (Tallarines)

Sal, al gusto

Pimienta, al gusto

Opcional: Salsa de soya y/o Sriracha (salsa picante). (Añádelo en los platos ya servidos). En lo personal me gusta con Sriracha. No me gusta con salsa de soya, porque siento que el sabor de la salsa de soya es muy fuerte y cubre todos los demás sabores del platillo

 

INSTRUCCIONES

 

Hierve el pollo en las 3 tazas de agua (o hasta que el pollo esté cubierto)

Retira el pollo para que se enfríe después de que esté cocido y desmenúzalo.

En el agua restante (que ahora es caldo de pollo), agrega el ajo, los cebollines, el jengibre y el Tahini, lleva a punto de ebullición.

Reduce el fuego a medio-bajo, tapa la olla y deja cocinar por 10 minutos.

En una olla separada, hierve agua para los tallarines/ fideos de huevo y cocínalos.

Pasados los 10 minutos, destapa la sopa. Agrega sal y pimienta.

Prueba. (Agrega más sal y pimienta si es necesario)

Retira la sopa del calor y cuidadosamente, usa un colador para retirar los pedacitos de jengibre, el ajo y la cebolla, dejando solo el caldo. Si te gustan los trozos de jengibre, ajo y cebolla verde en la sopa, puedes saltarte este paso con libertad y continuar con el resto de las instrucciones.

Después de colar el caldo, añade las zanahorias y Bok Choy.

Transferir los tallarines/fideos de huevo ya cocidos de su olla a la olla de sopa y dejar cocer a fuego lento 5 minutos.

La intención es cocer la sopa en esta ultima etapa para fusionar los sabores, pero no por mucho tiempo para que el Bok Choy no pierda sus propiedades crujientes, y su color verde vibrante.

Prueba. Si se necesita mas sal y pimienta, agrega.

Sirve la sopa en el tazón y agrega el pollo desmenuzado.

Añade Sriracha a un plato de sopa para añadir más sabor.

 

Nota: Si quieres cocinar esta receta con tofu. Sofríe los trocitos de tofu en un sartén hasta que esté dorado por todos los lados, agrega al caldo después de que lo colaste, y cocina durante 5 minutos, antes de añadir Bok Choy. Después de añadirlo, cocina a fuego lento 5 minutos más.